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ARTÍCULOS

EL ORGULLO GAY

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Debo ser un tiquismiquis pero a mí eso de sentirse orgulloso de aquello en lo que uno no ha tenido arte ni parte me parece una tontuna. Es como sentirse orgulloso de ser de Granada o de Cuenca, español o francés, ¿acaso nuestras madres nos pidieron opinión para saber dónde queríamos nacer? Bueno, claro, habrá que excluir a los de Bilbao que dicen que nacen donde quieren. Es tan tonto como sentirse orgulloso de ser blanco o negro, alto o bajo. Sentirse orgulloso de ser gay es, otro tanto de lo mismo.


La testosterona,una hormona esteroidea sexual

Entiendo que las recientes fiestas del Orgullo Gay no son realmente una manifestación de orgullo por algo ajeno a nuestra voluntad sino una reivindicación social, política,  para exigir el derecho a ocupar un puesto dentro de la comunidad como uno más, sin discriminación. Esta exclusión podría entenderse en siglos pasados donde esa paradoja que supone tener cuerpo de hombre y sentirse mujer, o lo contrario, era interpretada como una perversión sexual que debía ser castigada para que cundiera el ejemplo. Pero no desde principios del siglo XXI cuando la ciencia pudo determinar las causas biológicas de esta anomalía.

Es curioso cómo la sociedad crea barreras infranqueables al conocimiento cuando éste se opone o contradice alguno de los mitos que ella misma ha creado y mantenido a lo largo de los siglos. ¡La homosexualidad es una perversión castigada por Dios con el fuego eterno, recordad Sodoma y Gomorra! Cualquier información que contradiga la maldición será ignorada.

Desde principios de siglo conocemos las claves del misterio y su naturaleza que no es otra que un problema químico, o por mejor decir, bioquímico. Un problema hormonal y las consecuencias decisivas que ciertas hormonas tienen en la organización y funcionamiento de nuestro cerebro. Ya escribí un artículo explicando el proceso hace un par de años, “El sexo del cerebro”, y me causa pereza volver a repetir lo mismo, así que os remito allí a los interesados en el tema.

No obstante, y porque soy consciente de la necesidad social que existe de conocimiento real de este tema, voy a intentar resumir las claves del mismo aunque sea en plan macarra. Así, solo mencionaré una hormona, la testosterona, por simplificar la explicación.

La clave para entender el problema es saber que el cerebro de cualquier mamífero en su primera etapa fetal es femenino y para transformarse en masculino necesita de la intervención de la testosterona en determinadas etapas de su gestación. Esto es, que EL SEXO DEL CEREBRO PUEDE SER DIFERENTE DEL SEXO DEL RESTO DEL CUERPO.

Podríamos decir que para “fabricar” a una niña, su madre no lo tiene nada complicado –hablo de complicación bioquímica–. Implantado el feto en su matriz, sean cuales sean los cromosomas sexuales heredados, XX o XY, el cerebro del feto en formación será el de una niña. Y terminará así en el parto si la testosterona no hace su aparición en el proceso. Si su herencia consiste en dos cromosomas XX, será una niña en cuerpo y alma, quiero decir que su cerebro y su cuerpo serán de niña. Para completar a una mujer será necesario que a sus 12-13 añitos las hormonas femeninas comiencen su baile mensual de ovulaciones y menstruaciones.

Pero, curiosamente, para “fabricar” a un hombre la cosa se complica. Para hacer un hombre son imprescindibles dos “bautismos por inmersión” en testosterona. Como hemos dicho antes, sea cual sea su herencia genética, XX o XY, el cerebro que comienza a formarse en cualquier feto es femenino. Para “masculinizarlo” es necesario que entre las semanas 8 al 18 el feto se vea inundado en testosterona. Hormona que se produce de los incipientes testículos del feto –si es un XY – y los ovarios y cápsulas suprarrenales de la madre. Si este proceso transcurre con normalidad, al final nacerá un niño que pensará y actuará como un niño. Para terminar de construir un hombre todavía falta algo esencial, a sus 13-14 años sus testículos comenzarán a fabricar testosterona a nivel industrial y así seguirán hasta los 20 años, más o menos. A partir de aquí irá disminuyendo la dosis muy, muy lentamente hasta su vejez. Este segundo baño de testosterona le hará pasar de niño a hombre; le cambiará la voz, le saldrá su barba y el bello corporal, luchará y peleará con sus amigos por el poder, por alcanzar el trono del macho alfa, descubrirá el placer que produce mirar a las mujeres…

Cualquier anomalía en este baile de hormonas y tiempos producirá anomalías que oscilarán del cuerpo masculino que se siente, piensa y actúa como mujer a la mujer que se siente, piensa y actúa como hombre. Con todas sus fases intermedias.

¿Es una enfermedad? NO. Es una condición biológica sin vuelta atrás. 

Solo cabe profetizar que una vez se conozca todo el proceso en detalle los médicos harán un seguimiento hormonal del embarazo e idearán procedimientos para corregir las posibles anomalías bioquímicas que pudieran producirse, lo que nos llevaría a que en un tiempo, quizá no muy lejano, nadie más tendrá que sufrir las consecuencias psicológicas y sociales que implica tener un cerebro y un cuerpo con sesos encontrados.

AUTOR: profesor Manuel Reyes Camacho

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Bibliografía:

Louann Bricendine. Cerebro masculino. RBA Libros. 2013. Barcelona. ISBN: 978-84-9867-969-4

Imagen:

«Testosterone» by Dr. Eduardo García Cruz is licensed under CC BY-SA 2.0 

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La historia de Elia Tomasi.

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Hace pocas semanas, en una visita a casa de mis padres observaba una antigua foto sobre el mueble del salón. En ella aparece una niña de unos 5 años que tiene en brazos una muñeca de cartón, es mi madre y la imagen debió ser tomada a mediados de los años 50, cuando ella aún vivía en el pueblo con su familia.

Valdepeñas de Jaén, mediados de los años 50.

Aquella imagen me trasladó a un tiempo más reciente, cuando yo estaba acabando mis estudios universitarios y aprovechaba algún descanso entre tema y tema para visitar a mi abuelo. Él tenía por costumbre salir a tomar el fresco a la puerta de la casa durante las calurosas noches de verano en Jaén. Sentado en su vieja silla de madera y anea, fumando un celta emboquillado, pasaba las horas hablando con los  vecinos y yo me sentaba junto a él en el escalón y escuchaba sus historias vividas, así me relajaba antes de volver al estudio.

El caso es que había historias interesantísimas -al menos a mí siempre me lo parecieron- y las podía escuchar una y otra vez sin llegar a cansarme. Historias de interminables jornadas de caza con su perra Linda, de noches oscuras y frías de estraperlo en la sierra, de trabajo en el campo en  jornadas agotadoras bajo sol…pero entre todas esas historias hubo una de ellas que me marcó para siempre y que me ha acompañado a lo largo de estos años determinando, en gran parte, mi profesión.

Aquella historia tuvo lugar en Francia entre 1955 y 1956 cuando mi abuelo como muchos otros jóvenes de su pueblo y de otros muchos pueblos de España emigró en busca de trabajo y un mejor porvenir para sus familias, eran tiempos duros, muy duros.

Encontró trabajo como peón de la construcción en una de las numerosas obras de canalización que se hicieron en el río Sena y allí estuvo ganándose el mendrugo junto a otros españoles, franceses, argelinos e italianos. Dormían -me contaba- en barracones de 8 hombres, en literas de madera y trabajan a turnos, 6 días a la semana.

De compañero de litera tenía un joven italiano de la zona de Trento, padre como él de un niño 6 años. El italiano, siempre risueño y amable, le mostraba orgulloso a mi abuelo una foto desgastada del pequeño, y mi abuelo, le daba la réplica mostrándole una foto de mi madre que siempre llevaba en la cartera.

Un día mientras los dos estaban trabajando en el lecho del río, en el encofrado de un muro, uno de los paneles de contención para agua cedió y empezó a inundar la excavación rápidamente. Mi abuelo pudo escapar hasta la superficie trepando a duras penas por las armaduras, el joven italiano tuvo menos fortuna y no pudo ponerse a salvo de la violenta batida del agua, tampoco nadie pudo ayudarle y se ahogó.

Luego fueron los ingenieros de la obra a revisar el tajo y los trabajos estuvieron parados dos días. Alguien fue a recoger los pocos enseres del italiano y retiró también la foto del pequeño que había en la litera antes de mandarlo todo a su pueblo en Italia; en la fotografía por detrás había un nombre escrito: Elia Tomasi, así se llamaba el pequeño y así también se llamaba el padre.

Mientras me contaba esto, entre frase y frase, mi abuelo daba una calada cansina al cigarro y un trago al vino, y yo observaba como tenía la mirada traslúcida, como si estuviera viviendo aquellos momentos otra vez, con la misma impotencia que aquel día en un canal del Sena.

Yo con los años acabé los estudios pero seguí visitando mientras pude a mi abuelo y la historia de Elia Tomasi siempre nos acompañó. A veces quiero imaginar que el pequeño Tomasi llegó a hacerse un hombre y a tener su propia familia, quizá haya por la zona de Trento algún Tomasi de tercera generación que conozca la historia como yo la conozco, eso nunca lo sabré.

Lo que sí sé con rotundidad es que en los 64 años transcurridos desde entonces el mundo ha evolucionado enormemente, la tecnología y la ciencia también, pero sin embargo los accidentes en el trabajo siguen costando la vida de personas por las mismas causas de entonces; la falta de planificación, las prisas y el exceso de confianza. Parece que de manera contumaz repetimos los mismos errores del pasado. Es por eso que mi propósito está ligado a aquella historia del italiano de Trento, para que no se repita más un hecho así, para que no haya más historias como la de Elia Tomasi. Es nuestra responsabilidad divulgar la experiencia y el conocimiento para que todos podamos volver a nuestras casas a abrazar a nuestras familias.

Autor: FRANCISCO JAVIER LARA COLMENERO

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A la muerte de Rubalcaba

Alfredo Pérez Rubalcaba entregando el 2º Premio Nacional a las Nuevas Tecnologías a quien escribe estas líneas.

En estos días toda España se duele por la desaparición de un gran político, de un verdadero hombre de estado de esos que ya no quedan. De esos que innovaron, crearon, organizaron y mantuvieron con mano firme la palanca del gobierno, desde el escenario o entre bambalinas, durante muchísimos años. El auténtico Maquiavelo del gobierno español desde el 82 hasta hace poco.

No deseo exaltar sus méritos políticos que están en todos los periódicos y noticiarios de estos días pero si le debo una mención a algunos de los académicos. Profesor de química orgánica de la Complutense, estuvo ligado a la educación en su primera etapa política con Felipe González.

Creó la Ley de Reforma Universitaria (LRU), la Ley Orgánica de Ordenación del Sistema Educativo (LOSE) y posteriormente la LOGSE (Ley de Ordenación General del Sistema Educativo). De hecho todas las reformas educativas de importancia que se han realizado en este país las hizo él. No hemos vuelto a tener un ministro de educación que le llegue a la suela de sus zapatos.

Yo le conocí porque me entregó personalmente un premio a la innovación didáctica. Era por entonces Secretario de Estado para la Educación. Al año siguiente sería Ministro de Educación y Ciencia. Había ideado un “Programa de Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación” porque por aquellos años, finales de los 80, estaba empezando a pegar con fuerza la informática y ya se vislumbraba que iba a tener una gran relevancia en los sistemas educativos. Él lo olfateó y montó este programa con un concurso nacional para incentivar al profesorado a meter las manos en la masa informática y comenzar a crear programas educativos (hoy les llamaríamos “aplicaciones educativas” o incluso “algoritmos”, pero en aquella época no éramos tan petulantes). Yo que estaba metido en el ajo hasta las trancas porque había iniciado la enseñanza de la informática en mi instituto, creo que en el año 82, de contrabando, (por la negativa de la Inspección de Enseñanza Media de Granada que “no creyó que la informática tendría interés para la enseñanza”) y estaba montando un programa para ayudar a los estudiantes a leer bien y deprisa, por aquello de no perder el tiempo en fruslerías, amplié y perfeccioné el programa y lo presenté al ministerio con el título “Curso MOS de lectura rápida”. Pues no se lo creerán ustedes, pero me dieron el 2º Premio Nacional a las Nuevas Tecnologías, 1991, dotado con 500.000 pesetillas del ala (hoy puede parecer una minucia pero en aquella época supuso un bocado trascendental para mi hipoteca…). Y el premio me lo entregó en persona D. Alfredo Pérez Rubalcaba, que si ya de antes me caía bien, desde entonces ni os cuento.

Además aquello me hizo famosillo en la época, así, en los años siguientes, me convertí en un referente de las innovaciones informáticas. Estuve de ponente en las “Primeras Jornadas de Software educativo” del MEC-CIDE, en Madrid, también fui ponente en el “8º Congreso de Didáctica de la Física” de la UNED y un en montoncito más de las que ya ni me acuerdo.

Pero quiero destacar también la relevancia que tiene la innovación que se realiza en nuestro país (cuando esto, insólitamente, ocurre). Unos años más tarde, creo que hacia el 95, una noche, a eso de las 4 de la madrugada, recibo una llamada telefónica. No necesito explicar el miedo con que cogí el teléfono maliciando alguna desgracia familiar. Pues nada de eso, era un señor que se presentó como el Director de no recuerdo qué colegio de Caracas (era evidente que este buen señor no había tenido en cuenta el salto horario, allí serían alrededor de las 10 de la mañana). Estaban usando mi programa en su colegio, la edición que había publicado nuestro Ministerio, y habían encontrado un fallito en el salto de una cierta respuesta. Había llamado al Ministerio y le habían dado mi teléfono. Me pedía si podía arreglarlo y mandarle la nueva versión del programa. Me costó trabajo aceptar que algo que habíamos hecho aquí, como de andar por casa, estaba siendo utilizado incluso en Hispanoamérica apenas unos años después.

Toda esta historieta que os cuento no habría acontecido si en España no hubiéramos tenido la suerte de tener un gran hombre de estado como Rubalcaba, que puso la educación en nuestro país a la altura de las mejores del mundo en su época.

¡Qué pena que los españoles no seamos capaces de ver los méritos de las grandes personalidades hasta que no se mueren! Descanse en paz, don Alfredo.

AUTOR: Manuel Reyes Camacho

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LECTURAS

Albert Einstein, constructor de universos

Obra del autor Vincenzo Barone, Biblioteca Buridán 2016

Traducción de Josep Sarret Grau

Nos encontramos ante un librito de 172 págs., incluyendo bibliografía e índice de nombres. Tal calificativo, lejos de ser un menosprecio, se refiere a una obra de muy ágil lectura, dividido en diez capítulos: Infancia y juventud, La proeza de 1905, La vida privada, Ingeniero jefe del universo, La fama mundial, “Dios no juega a los dados”, Del Viejo al Nuevo Continente, Guerra y paz, El gran sueño y El cerebro del genio, más una colección de citas y bibliografía.

reseña del libro "Albert Einstein, constructor de universos"

Albert Einstein, constructor de universos

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SOBRE: “LUDWIG WITTGENSTEIN”, DE RAY MONK.

¿Por qué LUDWIG WITTGENSTEIN?

Si hay un filósofo de las matemáticas cuyos puntos de vista nunca he llegado a comprender del todo, ese es Ludwig Wittgenstein. Por supuesto que he abordado en numerosas ocasiones la lectura de su Tractatus-Logico-Philosophicus, pero resulta desalentador, precisamente por la forma en la que está escrito.

Ludwig Wittgenstein

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LA VERDAD SOBRE EL CASO HARRY QUEBERT

Este es el último libro que he leído, y a pesar de que cayó en mis manos por casualidad, tengo que decir que es uno de los mejores libros que he leído en su género, la novela policíaca.

La historia transcurre en la localidad de Aurora en New Hampspire. El protagonista Marcus Goldman es un escritor que ha alcanzado el éxito con su primera novela y  una vez pasada la euforia de ese éxito tiene que enfrentarse a escribir una segunda novela, pero en esta ocasión no lo tendrá tan fácil debido a la “enfermedad del escritor”, esa que hace que pasen los días y no consiga escribir ni una sola línea.

La verdad sobre el caso Harry Quebert

La verdad sobre el caso Harry Quebert

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