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ARTÍCULOS

La historia de Elia Tomasi.

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Hace pocas semanas, en una visita a casa de mis padres observaba una antigua foto sobre el mueble del salón. En ella aparece una niña de unos 5 años que tiene en brazos una muñeca de cartón, es mi madre y la imagen debió ser tomada a mediados de los años 50, cuando ella aún vivía en el pueblo con su familia.

Valdepeñas de Jaén, mediados de los años 50.

Aquella imagen me trasladó a un tiempo más reciente, cuando yo estaba acabando mis estudios universitarios y aprovechaba algún descanso entre tema y tema para visitar a mi abuelo. Él tenía por costumbre salir a tomar el fresco a la puerta de la casa durante las calurosas noches de verano en Jaén. Sentado en su vieja silla de madera y anea, fumando un celta emboquillado, pasaba las horas hablando con los  vecinos y yo me sentaba junto a él en el escalón y escuchaba sus historias vividas, así me relajaba antes de volver al estudio.

El caso es que había historias interesantísimas -al menos a mí siempre me lo parecieron- y las podía escuchar una y otra vez sin llegar a cansarme. Historias de interminables jornadas de caza con su perra Linda, de noches oscuras y frías de estraperlo en la sierra, de trabajo en el campo en  jornadas agotadoras bajo sol…pero entre todas esas historias hubo una de ellas que me marcó para siempre y que me ha acompañado a lo largo de estos años determinando, en gran parte, mi profesión.

Aquella historia tuvo lugar en Francia entre 1955 y 1956 cuando mi abuelo como muchos otros jóvenes de su pueblo y de otros muchos pueblos de España emigró en busca de trabajo y un mejor porvenir para sus familias, eran tiempos duros, muy duros.

Encontró trabajo como peón de la construcción en una de las numerosas obras de canalización que se hicieron en el río Sena y allí estuvo ganándose el mendrugo junto a otros españoles, franceses, argelinos e italianos. Dormían -me contaba- en barracones de 8 hombres, en literas de madera y trabajan a turnos, 6 días a la semana.

De compañero de litera tenía un joven italiano de la zona de Trento, padre como él de un niño 6 años. El italiano, siempre risueño y amable, le mostraba orgulloso a mi abuelo una foto desgastada del pequeño, y mi abuelo, le daba la réplica mostrándole una foto de mi madre que siempre llevaba en la cartera.

Un día mientras los dos estaban trabajando en el lecho del río, en el encofrado de un muro, uno de los paneles de contención para agua cedió y empezó a inundar la excavación rápidamente. Mi abuelo pudo escapar hasta la superficie trepando a duras penas por las armaduras, el joven italiano tuvo menos fortuna y no pudo ponerse a salvo de la violenta batida del agua, tampoco nadie pudo ayudarle y se ahogó.

Luego fueron los ingenieros de la obra a revisar el tajo y los trabajos estuvieron parados dos días. Alguien fue a recoger los pocos enseres del italiano y retiró también la foto del pequeño que había en la litera antes de mandarlo todo a su pueblo en Italia; en la fotografía por detrás había un nombre escrito: Elia Tomasi, así se llamaba el pequeño y así también se llamaba el padre.

Mientras me contaba esto, entre frase y frase, mi abuelo daba una calada cansina al cigarro y un trago al vino, y yo observaba como tenía la mirada traslúcida, como si estuviera viviendo aquellos momentos otra vez, con la misma impotencia que aquel día en un canal del Sena.

Yo con los años acabé los estudios pero seguí visitando mientras pude a mi abuelo y la historia de Elia Tomasi siempre nos acompañó. A veces quiero imaginar que el pequeño Tomasi llegó a hacerse un hombre y a tener su propia familia, quizá haya por la zona de Trento algún Tomasi de tercera generación que conozca la historia como yo la conozco, eso nunca lo sabré.

Lo que sí sé con rotundidad es que en los 64 años transcurridos desde entonces el mundo ha evolucionado enormemente, la tecnología y la ciencia también, pero sin embargo los accidentes en el trabajo siguen costando la vida de personas por las mismas causas de entonces; la falta de planificación, las prisas y el exceso de confianza. Parece que de manera contumaz repetimos los mismos errores del pasado. Es por eso que mi propósito está ligado a aquella historia del italiano de Trento, para que no se repita más un hecho así, para que no haya más historias como la de Elia Tomasi. Es nuestra responsabilidad divulgar la experiencia y el conocimiento para que todos podamos volver a nuestras casas a abrazar a nuestras familias.

Autor: FRANCISCO JAVIER LARA COLMENERO

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A la muerte de Rubalcaba

Alfredo Pérez Rubalcaba entregando el 2º Premio Nacional a las Nuevas Tecnologías a quien escribe estas líneas.

En estos días toda España se duele por la desaparición de un gran político, de un verdadero hombre de estado de esos que ya no quedan. De esos que innovaron, crearon, organizaron y mantuvieron con mano firme la palanca del gobierno, desde el escenario o entre bambalinas, durante muchísimos años. El auténtico Maquiavelo del gobierno español desde el 82 hasta hace poco.

No deseo exaltar sus méritos políticos que están en todos los periódicos y noticiarios de estos días pero si le debo una mención a algunos de los académicos. Profesor de química orgánica de la Complutense, estuvo ligado a la educación en su primera etapa política con Felipe González.

Creó la Ley de Reforma Universitaria (LRU), la Ley Orgánica de Ordenación del Sistema Educativo (LOSE) y posteriormente la LOGSE (Ley de Ordenación General del Sistema Educativo). De hecho todas las reformas educativas de importancia que se han realizado en este país las hizo él. No hemos vuelto a tener un ministro de educación que le llegue a la suela de sus zapatos.

Yo le conocí porque me entregó personalmente un premio a la innovación didáctica. Era por entonces Secretario de Estado para la Educación. Al año siguiente sería Ministro de Educación y Ciencia. Había ideado un “Programa de Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación” porque por aquellos años, finales de los 80, estaba empezando a pegar con fuerza la informática y ya se vislumbraba que iba a tener una gran relevancia en los sistemas educativos. Él lo olfateó y montó este programa con un concurso nacional para incentivar al profesorado a meter las manos en la masa informática y comenzar a crear programas educativos (hoy les llamaríamos “aplicaciones educativas” o incluso “algoritmos”, pero en aquella época no éramos tan petulantes). Yo que estaba metido en el ajo hasta las trancas porque había iniciado la enseñanza de la informática en mi instituto, creo que en el año 82, de contrabando, (por la negativa de la Inspección de Enseñanza Media de Granada que “no creyó que la informática tendría interés para la enseñanza”) y estaba montando un programa para ayudar a los estudiantes a leer bien y deprisa, por aquello de no perder el tiempo en fruslerías, amplié y perfeccioné el programa y lo presenté al ministerio con el título “Curso MOS de lectura rápida”. Pues no se lo creerán ustedes, pero me dieron el 2º Premio Nacional a las Nuevas Tecnologías, 1991, dotado con 500.000 pesetillas del ala (hoy puede parecer una minucia pero en aquella época supuso un bocado trascendental para mi hipoteca…). Y el premio me lo entregó en persona D. Alfredo Pérez Rubalcaba, que si ya de antes me caía bien, desde entonces ni os cuento.

Además aquello me hizo famosillo en la época, así, en los años siguientes, me convertí en un referente de las innovaciones informáticas. Estuve de ponente en las “Primeras Jornadas de Software educativo” del MEC-CIDE, en Madrid, también fui ponente en el “8º Congreso de Didáctica de la Física” de la UNED y un en montoncito más de las que ya ni me acuerdo.

Pero quiero destacar también la relevancia que tiene la innovación que se realiza en nuestro país (cuando esto, insólitamente, ocurre). Unos años más tarde, creo que hacia el 95, una noche, a eso de las 4 de la madrugada, recibo una llamada telefónica. No necesito explicar el miedo con que cogí el teléfono maliciando alguna desgracia familiar. Pues nada de eso, era un señor que se presentó como el Director de no recuerdo qué colegio de Caracas (era evidente que este buen señor no había tenido en cuenta el salto horario, allí serían alrededor de las 10 de la mañana). Estaban usando mi programa en su colegio, la edición que había publicado nuestro Ministerio, y habían encontrado un fallito en el salto de una cierta respuesta. Había llamado al Ministerio y le habían dado mi teléfono. Me pedía si podía arreglarlo y mandarle la nueva versión del programa. Me costó trabajo aceptar que algo que habíamos hecho aquí, como de andar por casa, estaba siendo utilizado incluso en Hispanoamérica apenas unos años después.

Toda esta historieta que os cuento no habría acontecido si en España no hubiéramos tenido la suerte de tener un gran hombre de estado como Rubalcaba, que puso la educación en nuestro país a la altura de las mejores del mundo en su época.

¡Qué pena que los españoles no seamos capaces de ver los méritos de las grandes personalidades hasta que no se mueren! Descanse en paz, don Alfredo.

AUTOR: Manuel Reyes Camacho

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Accidentes en el hogar, una amenaza oculta.

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Sólo en España se producen al año más de 1,5 millones de accidentes en el hogar, lo que significa que 3 de cada 100 habitantes sufren algún percance que afecta a su integridad física o que incluso le produce la muerte.

Mueren una madre y sus dos hijos pequeños en el incendio de su casa en L’Hospitalet.

Las causas inmediatas de estos accidentes están razonablemente bien identificadas, sin embargo, año a año se siguen repitiendo casos que afectan de manera irreversible a las familias que los sufren.

Seguramente cuando Ud. lea este artículo recordará algún caso que haya vivido en primera persona o a través de un conocido.

Es nuestra responsabilidad con nosotros mismos y con las personas de nuestro entorno, identificar y eliminar los factores de riesgo que puedan desencadenar un accidente y así evitar que las estadísticas sigan aumentando.

Los accidentes más frecuentes en el hogar.

Los incendios.

Producen intoxicaciones por humo y quemaduras a las personas sumado a unos efectos devastadores sobre las viviendas.

La sobrecarga de enchufes y regletas eléctricas, es una de las causas que más ha aumentado en los últimos años como consecuencia del incremento en el uso de cargadores de dispositivos electrónicos como móviles, tabletas, ordenadores, etc.

Los incendios en la cocina por sartenes con aceite caliente o campanas de aspiración impregnadas de grasa representan una fuente de riesgo a considerar.

Se estima que aproximadamente 1 000 personas ingresan anualmente en alguna de las siete unidades de atención para quedamos en hospitales de España.

De los más de 23.000 incendios ocurridos en la vivienda, los que tuvieron víctimas mortales fueron ocasionados principalmente por causas eléctricas (18%) y por aparatos productores de calor, como radiadores o braseros (15%). Las personas mayores sufrieron el 50% del número de fallecimientos. Entre las causas de muerte destaca la intoxicación, que afectó a casi 5 de cada 10, y las quemaduras, que quitaron la vida al 40%, sobre todo por no poder escapar de las llamas.

Una instalación eléctrica en buenas condiciones y evitar sobrecargar los enchufes es fundamental para evitar incendios de origen eléctrico.

En la cocina, conviene limpiar de manera periódica la campana para evitar que la grasa se acumule provocando una auténtica chimenea de fuego que en pocos minutos puede inundar de fuego toda la estancia y posteriormente extenderse al resto de la vivienda.

También hay que saber actuar en caso de que una sartén con aceite genere una llama; debemos evitar dirigir un chorro de agua que esparciría el líquido inflamado agravando la situación. Es habitual que durante una extinción la persona resulte con quemaduras al verter agua o disparar un extintor sobre la sartén. El uso de un paño mojado o incluso una manta ignífuga es la mejor solución para sofocar un incendio en sus primeros instantes.

Cada vez más se están instalando en los hogares detectores de humos que alertan cuando comienza un incendio y que resultan vitales en una detección temprana del conato de incendio.

Las caídas.

Representan la causa principal de muertes y lesiones con secuelas de los accidentes en el hogar.

La salida y entrada en la ducha es un punto crítico, subir y bajar las escaleras y las zonas de paso cruzadas por cables u otro tipo de objetos que puedan producir accidentes de diversa consideración.

Las tareas de limpieza donde debemos acceder a una zona alta, representan también escenarios propicios para las caídas.

El uso de asideros en las duchas y de elementos antideslizantes en el piso de bañeras y platos de ducha reducen la posibilidad de tener un resbalón en un entorno que suele estar húmedo y resbaladizo.

Agarrarnos al pasamanos de las escaleras cuando subimos y bajamos es un modo sencillo para evitar una caída escaleras abajo.

Fundamental en las tareas de bricolaje y limpieza utilizar escaleras de mano de calidad, evitando a toda costa subirnos a elementos del mobiliario como muebles, sillas, cajones, etc.

Los huecos horizontales y verticales como pozos, arquetas, ventanales, bordes de forjados…deben estar protegidos mediante tapaderas, losas de hormigón, barandillas, redes, etc…que eviten que alguien pueda caer de manera accidental.

Ahogamientos

El ahogamiento puede producirse por atragantamiento al obstruir algún elemento como comida, globos o partes pequeñas de juguetes las vías respiratorias. También por inmersión prolongada en piscinas o pilas.

Los globos son peligrosos, provocan el 29% de atragantamientos en los niños.

Elementos como globos o juguetes pequeños deben estar fuera del alcance de niños pequeños.

La comida debe cortarse en porciones pequeñas y fácilmente masticables antes de ser introducidas en la boca y debe triturarse bien durante la masticación.

Todos los miembros de la familia deben estar familiarizados con la maniobra de Heimlich, también la forma específica para bebés en caso necesario, para desobstruir las vías respiratorias en caso de atragantamiento.

En cuanto a las piscinas, todas las personas que se muevan por sus inmediaciones deben saber nadar para mantenerse a flote en caso de caída a su interior. La presencia de alguna escala, cuerda o asidero junto al borde, representa un medio de protección sencillo pero muy útil.

Intoxicaciones

La ingesta accidental de medicamentos o productos de limpieza y también por comidas en mal estado que puedan ocasionar reacciones alérgicas supone un riesgo potencial de intoxicación.

Mantener las sustancias y productos químicos como los medicamentos y los productos de limpieza en armarios controlados y fuera del alcance de los más pequeños del hogar en la mejor manera de evitar accidentes por esta causa.

Otra situación que pueda producir una intoxicación en la mezcla de productos que reaccionen entre sí, como las bases y los ácidos y que puedan generar gases y vapores nocivos. Leer bien la información de los productos y especialmente sus incompatibilidades nos ayudará a evitar las situaciones de riesgo.

Un 30% de los ahogos se producen como consecuencia del contacto con productos químicos.

Cortes y contusiones

Los cuchillos producen la mayor parte de lesiones por corte. Se puede observar que en fechas como la Navidad aumentan las atenciones en urgencias médicas por cortes al cortar jamón.

El mobiliario de cajones, las mesas y las sillas provocan un porcentaje considerable de aplastamientos.

Utilizar cuchillos de buena calidad, bien afilados, colocando la mano libre fuera de la “línea de fuego”, tener la zona de corte despejada de objetos que estorben, cortar sobre una buena tabla de cocina y fijar adecuadamente la pieza del jamón sobre una tabla jamonera harán que podamos disfrutar de una buena ración sin sobresaltos.

Mantener los cajones cerrados y los utensilios que puedan cortar o pinchar bien ordenados en su interior ayudará a su fácil localización evitando laceraciones al rebuscar en su interior.

Niños y ancianos, dos colectivos a cuidar.

Los niños son un grupo a considerar de manera especial por tener una menor percepción del riesgo y por no gozar de las habilidades necesarias ante una situación de riesgo. Sin embargo debemos centrar una especial atención en dos líneas: la primera, despertando en ellos un nivel de alerta permanente ante los riesgos en el hogar, enseñándoles a identificarlos y a evitarlos de manera proactiva. La segunda, incentivando una cultura preventiva a través de nuestro propio ejemplo de manera que, por imitación, acaben incorporando hábitos y comportamientos seguros ya desde sus primeros años que les sirvan en su edad adulta para ser conductores y trabajadores seguros. Juegan un papel crítico las acciones de concienciación y formación sobre estos aspectos en colegios, institutos y universidades.

Los ancianos, especialmente aquellos que viven solos, también pueden estar más expuestos y tienen una menor capacidad de reacción ante cualquier situación de emergencia.

Tener ayuda de sus familiares para mantener las viviendas en buenas condiciones de orden y limpieza es una buena base para evitar accidentes. Disponer de los números de emergencia o tele-ayuda es una manera rápida de pedir ayuda en caso de necesitarlo.

CONCLUSIONES:

Éste ha sido solo un paso rápido por algunas de las causas y medidas de protección que debemos aplicar en nuestro día a día, en nuestro hogar, en nuestro entorno, con nuestros familiares y amigos. Es posible profundizar más en cada uno de los apartados pero, es más importante aún que saquemos lecciones aprendidas y empecemos a tomar acciones diarias para eliminar los riesgos presentes en nuestro hogar.

Es condición en nuestra sociedad, eludir la responsabilidad que cada uno de nosotros tenemos para que se produzcan accidentes, me sorprendo leyendo una de las fuentes para la preparación de este artículo, el informe DADO 2011-2012 basado en encuestas a personas que han sufrido accidentes que “casi la mitad de los entrevistados consideran que sus lesiones han sido fortuitas (43,8%) y un porcentaje elevado atribuye el percance al descuido o imprudencia / temeridad”.

Aludir a que los accidentes se producen “porque tienen que pasar” y no asumir nuestra responsabilidad individual y colectiva para generar dinámicas y entornos seguros, nos debilita como sociedad y nos hace vulnerables a estas amenazas, bloqueando la aparición de la cultura de seguridad.

Podemos empezar chequeando en nuestros propios hogares qué medios materiales y protocolos de actuación tenemos implantados. Un buen “kit de seguridad del hogar” podría empezar por:

  • Botiquín.
  • Extintor de polvo ABC 6kg.
  • Manta ignífuga para la cocina.
  • Detectores de incendios.
  • Listado de números de emergencia.
  • Maniobra de Heimlich.
  • Protocolo PAS (proteger, avisar, socorrer).
  • ……………………………………

La Seguridad comienza con una decisión®

Safety begins with a decision®

Autor: FRANCISCO JAVIER LARA COLMENERO

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Fuentes consultadas:

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LECTURAS

Albert Einstein, constructor de universos

Obra del autor Vincenzo Barone, Biblioteca Buridán 2016

Traducción de Josep Sarret Grau

Nos encontramos ante un librito de 172 págs., incluyendo bibliografía e índice de nombres. Tal calificativo, lejos de ser un menosprecio, se refiere a una obra de muy ágil lectura, dividido en diez capítulos: Infancia y juventud, La proeza de 1905, La vida privada, Ingeniero jefe del universo, La fama mundial, “Dios no juega a los dados”, Del Viejo al Nuevo Continente, Guerra y paz, El gran sueño y El cerebro del genio, más una colección de citas y bibliografía.

reseña del libro "Albert Einstein, constructor de universos"

Albert Einstein, constructor de universos

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SOBRE: “LUDWIG WITTGENSTEIN”, DE RAY MONK.

¿Por qué LUDWIG WITTGENSTEIN?

Si hay un filósofo de las matemáticas cuyos puntos de vista nunca he llegado a comprender del todo, ese es Ludwig Wittgenstein. Por supuesto que he abordado en numerosas ocasiones la lectura de su Tractatus-Logico-Philosophicus, pero resulta desalentador, precisamente por la forma en la que está escrito.

Ludwig Wittgenstein

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LA VERDAD SOBRE EL CASO HARRY QUEBERT

Este es el último libro que he leído, y a pesar de que cayó en mis manos por casualidad, tengo que decir que es uno de los mejores libros que he leído en su género, la novela policíaca.

La historia transcurre en la localidad de Aurora en New Hampspire. El protagonista Marcus Goldman es un escritor que ha alcanzado el éxito con su primera novela y  una vez pasada la euforia de ese éxito tiene que enfrentarse a escribir una segunda novela, pero en esta ocasión no lo tendrá tan fácil debido a la “enfermedad del escritor”, esa que hace que pasen los días y no consiga escribir ni una sola línea.

La verdad sobre el caso Harry Quebert

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