ENTRADAS

30 may 2015

Actividad física: las nuevas tendencias

El “progresismo” en la actividad física

Core, walking, cycling, wellfit, body pump, kettlebell, GAP, hipopresivos, Tabata, tiritas nasales  y no sé cuántos términos más tenemos que dominar para estar “culturizados” en el mundo del entrenamiento deportivo. Qué lejos queda eso de hacer abdominales, coger la bicicleta o caminar. O sea core, cycling y walking respectivamente. Todavía queda más patético si por querer estar al día el entendido o entendida lo pronuncia tal cual “core”, “ciclin” o “workin” en vez de /k?r/, /?sa?kling/ y /w?king/. 

ketelbell

Actividad física con kettlebell

Hace ya algunos años llegó el progresismo al deporte en general y al supuestamente relacionado con la salud en particular. Además con esto pasa como con el fútbol, todo el mundo entiende, incluso no saber de estos temas puede suponer quedarte fuera de juego en alguna qué otra tertulia.

Mi intención con esta serie de artículos es añadir algo de luz al respecto, tratando de abogar por el avance y la actualización en la actividad física general y, concretamente, en la Educación Física, nunca más apropiado el término, aunque alguno hubiera escrito fitness, workout …,  y alejándome del cambiar por cambiar tan confundido hoy en día por innovar.

A este respecto sería muy posible escribir ríos de tinta, tanto a favor como en contra. Sabiendo que en internet o en  las redes sociales nos cuesta trabajo leer grandes documentos, editoriales extensos etc., trataré de hacer un esfuerzo por ser escueto y no aburrir al lector.

Días atrás, viendo Moto GP, vi nuevamente a Valentino Rossi con las tiritas nasales, como él hay muchos que, en deportes como el motociclismo o automovilismo, ven una ayuda importante utilizar este tipo de materiales. Cualquier día lo veremos también en el ajedrez.  Asimismo, no sería la primera vez que escucho a un entendido hablar de la importancia de acompasar la ventilación al ritmo de carrera incluso forzando la inspiración por la nariz y la espiración por la boca. Esto último no sólo lo dicen los “antiguos”,  que lo relacionaban con la disciplina y el orden, también los nuevos entendidos provenientes de ciclos formativos, coaching o de los nuevos grados de Educación Física.

En este artículo voy a tratar de exponer lo maravilloso de las Tiritas nasales en materia deportiva, para continuar más adelante con toda la retahíla de términos, materiales y técnicas que nos acompañan hoy en día en lo que me he permitido el lujo de llamar “progresismo deportivo”.

Desde que somos pequeños, allá por los 9 ó 10 años de edad, en conocimiento del medio o las ciencias naturales de antaño, no explicaban la función de la nariz en el proceso respiratorio. Como es lógico, permite que el aire llegue a los pulmones, ayudando a este objetivo a la boca, aunque a diferencia de ésta, tiene una luz mucho más estrecha que ayudada de los cornetes (una especie de recovecos donde el aire se frena) y las vellosidades, permiten que el aire entre más limpio, más húmedo y con mejor temperatura. A cambio la cantidad de aire que entra es mucho menor que la que lo hace por la boca. Esto, que pudiera no parecer muy importante,  supone un coste energético del orden del 19% del déficit de oxígeno, con las posibles variaciones a más o a menos en función de eficiencia de los movimientos ventilatorios. Como podemos imaginar, forzar la ventilación por la nariz (inspirar por la nariz y espirar por la boca) no conduce nada más que a incrementar el gasto energético, es decir desperdiciar energía en el proceso respiratorio.

Parecería que con mayor motivo tendría sentido la tirita nasal para facilitar la entrada de aire, pero ya hace mucho tiempo (años 80), estudios científicos demostraron que en ejercicio máximo, la ventilación pulmonar por minuto representa sólo el 60%-80% de la capacidad total respiratoria de una persona.

Quiere decir esto que sin hacer ningún tipo de modificación del patrón respiratorio, o sea, respirar como te pide el cuerpo, introducimos el aire que se necesita para que se produzcan el conjunto de reacciones metabólicas que permitirán que se genere la energía demandada por los músculos y, en todo caso, la fatiga o limitación del trabajo muscular vendrá por otras causas que no son las ventilatorias.

Siendo un poco más claro, se podría decir que hiperventilando con todas nuestras ganas, introduciríamos más aire en los pulmones del que puede ser utilizado por los músculos ejercitándose a máxima intensidad. ¿Para qué necesitamos entonces abrir la nariz?, no digamos ya si este esfuerzo es submáximo.

No sé cuál será el motivo de Valentino Rossi y otros pilotos que las usan en su actividad deportiva pero podría ser más un fin mercantilista que de rendimiento deportivo.

Al margen de estos motivos estarían lógicamente el uso adecuado para situaciones patológicas como rinitis u otras que redujeran mucho el paso del aire por las fosas nasales y esto condujera a sequedad en la boca u otro tipo de molestias de las vías aéreas.

Finalmente lo de inspirar por la nariz y espirar por la boca acompasándolo con el ritmo de carrera tendría peor lógica que lo anterior, porque sí, entraría el aire limpísimo, húmedo y a buena temperatura, pero con un coste energético extra (por forzar a meter el aire sólo por la nariz) y en los casos de una exigencia mayor, quizás la imposibilidad de introducir todo el aire necesario sólo por esta vía. Eso sí, queda muy bonito, rítmico, ordenado…

Espero haber contribuido en este primer artículo a aclarar algunas de las falsas interpretaciones de la fisiología del esfuerzo. En el próximo expondré mi punto de vista al respecto de los hipopresivos.

 

 

Si quieres participar en el blog como colaborador en alguna de las secciones, envíanos un mail a info@fdet.es 

Grupo FdeT

Compartir:
Facebooktwittergoogle_pluslinkedin

1 Response

  1. Pingback : FdeT blog DESMITIFICANDO LOS EJERCICIOS HIPOPRESIVOS EN 10 CLAVES - FdeT blog

Leave a Reply

A %d blogueros les gusta esto: