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7 oct 2017

Albert Einstein, constructor de universos

Obra del autor Vincenzo Barone, Biblioteca Buridán 2016

Traducción de Josep Sarret Grau

Nos encontramos ante un librito de 172 págs., incluyendo bibliografía e índice de nombres. Tal calificativo, lejos de ser un menosprecio, se refiere a una obra de muy ágil lectura, dividido en diez capítulos: Infancia y juventud, La proeza de 1905, La vida privada, Ingeniero jefe del universo, La fama mundial, “Dios no juega a los dados”, Del Viejo al Nuevo Continente, Guerra y paz, El gran sueño y El cerebro del genio, más una colección de citas y bibliografía.

reseña del libro "Albert Einstein, constructor de universos"

Albert Einstein, constructor de universos

El 28 de octubre de 1930, en el Hotel Savoy de Londres, se celebró una cena pública en honor de Einstein patrocinada por un comité para ayudar a judíos necesitados en Europa del Este. El otro gran protagonista fue George Bernard Shaw, gran admirador de Einstein, quien en su discurso afirmó “Napoleón y otros grandes hombres eran hacedores de imperios, pero estos ocho hombres que voy a mencionar eran fabricantes de universos y sus manos no estaban manchadas con la sangre de sus semejantes. Retrocediendo 2.500 años, ¿cuántos puedo contar en ese período? Puedo hacerlo con los dedos de mis dos manos: Pitágoras, Ptolomeo, Kepler, Copérnico, Aristóteles, Galileo, Newton y Einstein – y todavía tengo dos dedos vacíos. Incluso entre esos ocho hombres debo hacer una distinción. Los he llamado fabricantes del universo, pero algunos de ellos eran sólo reparadores. Newton hizo un universo que duró 300 años. Einstein ha hecho un universo, que supongo que queréis que diga que nunca se detendrá, pero no sé cuánto durará”.

El libro está repleto de pequeñas y deliciosas anécdotas cuyo recordatorio nos permite descubrir la personalidad del genio. Por ejemplo, la primera versión de su tesis fue rechazada por ser “excesivamente breve”, pero no tardó en ser aceptada sin más que añadirle una sola frase. El gran impacto que supuso el anuncio del combamiento de los rayos de luz al pasar cerca del Sol tuvo su continuación con la no menos impactante idea de que la “vieja” relatividad especial debía mejorarse reforzando la geometría subyacente del espaciotiempo. Era 1912 y el gran físico tuvo que recurrir a su amigo Grossman: “Ayúdame o voy a volverme loco”. La geometría de Riemann se le abrió de par en par que, con las herramientas de Ricci y Levi-Civita, culminó el 25 de noviembre de 1915 con la ecuación fundamental: la gravedad no es otra cosa que la curvatura del espaciotiempo. No tardó en reconocer que “son las matemáticas las que proporcionan a las ciencias naturales exactas cierta medida de seguridad, a la que sin matemáticas no pueden alcanzar.”

La teoría general de la relatividad iba cumpliendo todas sus predicciones y superando todas las pruebas a los que era sometida, así que en 1920 Einstein se convirtió en la persona más famosa del mundo, porque, según Federigo Enriques, “la obra de Einstein restituía a los hombres una plena confianza en la razón, invitándoles a la contemplación del orden que la mente logra descubrir fuera de sí, en la maravillosa obra de arte de la naturaleza”.

A pesar del enorme esfuerzo intelectual, apenas pudo descansar, pues Bohr y la mecánica cuántica esperaban su concurso y con ella estuvo lidiando hasta el final de sus días. Entretanto, utilizó su imagen universal para ejercer de antibelicista activo y contrario a la utilización del progreso científico para fines militares.

Albert Einstein siempre fue contrario a quienes querían relatar su vida sin más, es decir, sin hacer referencia a su quehacer científico. Sin embargo, tanto, y tan extensamente, se ha escrito sobre la vida y obra del científico más genial de todos los tiempos que resulta muy difícil encontrar una nueva obra que pueda aportar algún dato desconocido. Por otra parte, un mero repaso de la bibliografía sobre Einstein nos conduce a dos tipos de textos: los que escudriñan en su biografía y los que tratan de explicar su teoría de la relatividad, tanto la especial de 1905 como la general de 1915. En ambos casos me atrevería a decir que, a estas alturas, está todo dicho. Son muy escasas las obras mixtas, entre las que se encuentra esta que tratamos de analizar. Diríase que la mejor combinación de biografía y ciencia de Einstein se debe a Abraham Pais, “Subtle is the Lord. The science and the life of Albert Einstein”, y es en esta parcela donde Vincenzo Barone ha querido ubicar su obra más de tres décadas después. Pero Albert Einstein, constructor de universos aporta una buena dosis de frescura para conocer, en pocas palabras y con gran amenidad, la vida y obra del hombre que la revista Time calificó como “la persona del siglo” en la última portada del siglo XX. En resumen, un delicioso libro que, sin adornos, permite acercarse al todo Albert Einstein.

Autor: ÁNGEL FERRÁNDEZ-IZQUIERDO 

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