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La historia de Elia Tomasi.

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Hace pocas semanas, en una visita a casa de mis padres observaba una antigua foto sobre el mueble del salón. En ella aparece una niña de unos 5 años que tiene en brazos una muñeca de cartón, es mi madre y la imagen debió ser tomada a mediados de los años 50, cuando ella aún vivía en el pueblo con su familia.

Valdepeñas de Jaén, mediados de los años 50.

Aquella imagen me trasladó a un tiempo más reciente, cuando yo estaba acabando mis estudios universitarios y aprovechaba algún descanso entre tema y tema para visitar a mi abuelo. Él tenía por costumbre salir a tomar el fresco a la puerta de la casa durante las calurosas noches de verano en Jaén. Sentado en su vieja silla de madera y anea, fumando un celta emboquillado, pasaba las horas hablando con los  vecinos y yo me sentaba junto a él en el escalón y escuchaba sus historias vividas, así me relajaba antes de volver al estudio.

El caso es que había historias interesantísimas -al menos a mí siempre me lo parecieron- y las podía escuchar una y otra vez sin llegar a cansarme. Historias de interminables jornadas de caza con su perra Linda, de noches oscuras y frías de estraperlo en la sierra, de trabajo en el campo en  jornadas agotadoras bajo sol…pero entre todas esas historias hubo una de ellas que me marcó para siempre y que me ha acompañado a lo largo de estos años determinando, en gran parte, mi profesión.

Aquella historia tuvo lugar en Francia entre 1955 y 1956 cuando mi abuelo como muchos otros jóvenes de su pueblo y de otros muchos pueblos de España emigró en busca de trabajo y un mejor porvenir para sus familias, eran tiempos duros, muy duros.

Encontró trabajo como peón de la construcción en una de las numerosas obras de canalización que se hicieron en el río Sena y allí estuvo ganándose el mendrugo junto a otros españoles, franceses, argelinos e italianos. Dormían -me contaba- en barracones de 8 hombres, en literas de madera y trabajan a turnos, 6 días a la semana.

De compañero de litera tenía un joven italiano de la zona de Trento, padre como él de un niño 6 años. El italiano, siempre risueño y amable, le mostraba orgulloso a mi abuelo una foto desgastada del pequeño, y mi abuelo, le daba la réplica mostrándole una foto de mi madre que siempre llevaba en la cartera.

Un día mientras los dos estaban trabajando en el lecho del río, en el encofrado de un muro, uno de los paneles de contención para agua cedió y empezó a inundar la excavación rápidamente. Mi abuelo pudo escapar hasta la superficie trepando a duras penas por las armaduras, el joven italiano tuvo menos fortuna y no pudo ponerse a salvo de la violenta batida del agua, tampoco nadie pudo ayudarle y se ahogó.

Luego fueron los ingenieros de la obra a revisar el tajo y los trabajos estuvieron parados dos días. Alguien fue a recoger los pocos enseres del italiano y retiró también la foto del pequeño que había en la litera antes de mandarlo todo a su pueblo en Italia; en la fotografía por detrás había un nombre escrito: Elia Tomasi, así se llamaba el pequeño y así también se llamaba el padre.

Mientras me contaba esto, entre frase y frase, mi abuelo daba una calada cansina al cigarro y un trago al vino, y yo observaba como tenía la mirada traslúcida, como si estuviera viviendo aquellos momentos otra vez, con la misma impotencia que aquel día en un canal del Sena.

Yo con los años acabé los estudios pero seguí visitando mientras pude a mi abuelo y la historia de Elia Tomasi siempre nos acompañó. A veces quiero imaginar que el pequeño Tomasi llegó a hacerse un hombre y a tener su propia familia, quizá haya por la zona de Trento algún Tomasi de tercera generación que conozca la historia como yo la conozco, eso nunca lo sabré.

Lo que sí sé con rotundidad es que en los 64 años transcurridos desde entonces el mundo ha evolucionado enormemente, la tecnología y la ciencia también, pero sin embargo los accidentes en el trabajo siguen costando la vida de personas por las mismas causas de entonces; la falta de planificación, las prisas y el exceso de confianza. Parece que de manera contumaz repetimos los mismos errores del pasado. Es por eso que mi propósito está ligado a aquella historia del italiano de Trento, para que no se repita más un hecho así, para que no haya más historias como la de Elia Tomasi. Es nuestra responsabilidad divulgar la experiencia y el conocimiento para que todos podamos volver a nuestras casas a abrazar a nuestras familias.

Autor: FRANCISCO JAVIER LARA COLMENERO

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A la muerte de Rubalcaba

Alfredo Pérez Rubalcaba entregando el 2º Premio Nacional a las Nuevas Tecnologías a quien escribe estas líneas.

En estos días toda España se duele por la desaparición de un gran político, de un verdadero hombre de estado de esos que ya no quedan. De esos que innovaron, crearon, organizaron y mantuvieron con mano firme la palanca del gobierno, desde el escenario o entre bambalinas, durante muchísimos años. El auténtico Maquiavelo del gobierno español desde el 82 hasta hace poco.

No deseo exaltar sus méritos políticos que están en todos los periódicos y noticiarios de estos días pero si le debo una mención a algunos de los académicos. Profesor de química orgánica de la Complutense, estuvo ligado a la educación en su primera etapa política con Felipe González.

Creó la Ley de Reforma Universitaria (LRU), la Ley Orgánica de Ordenación del Sistema Educativo (LOSE) y posteriormente la LOGSE (Ley de Ordenación General del Sistema Educativo). De hecho todas las reformas educativas de importancia que se han realizado en este país las hizo él. No hemos vuelto a tener un ministro de educación que le llegue a la suela de sus zapatos.

Yo le conocí porque me entregó personalmente un premio a la innovación didáctica. Era por entonces Secretario de Estado para la Educación. Al año siguiente sería Ministro de Educación y Ciencia. Había ideado un “Programa de Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación” porque por aquellos años, finales de los 80, estaba empezando a pegar con fuerza la informática y ya se vislumbraba que iba a tener una gran relevancia en los sistemas educativos. Él lo olfateó y montó este programa con un concurso nacional para incentivar al profesorado a meter las manos en la masa informática y comenzar a crear programas educativos (hoy les llamaríamos “aplicaciones educativas” o incluso “algoritmos”, pero en aquella época no éramos tan petulantes). Yo que estaba metido en el ajo hasta las trancas porque había iniciado la enseñanza de la informática en mi instituto, creo que en el año 82, de contrabando, (por la negativa de la Inspección de Enseñanza Media de Granada que “no creyó que la informática tendría interés para la enseñanza”) y estaba montando un programa para ayudar a los estudiantes a leer bien y deprisa, por aquello de no perder el tiempo en fruslerías, amplié y perfeccioné el programa y lo presenté al ministerio con el título “Curso MOS de lectura rápida”. Pues no se lo creerán ustedes, pero me dieron el 2º Premio Nacional a las Nuevas Tecnologías, 1991, dotado con 500.000 pesetillas del ala (hoy puede parecer una minucia pero en aquella época supuso un bocado trascendental para mi hipoteca…). Y el premio me lo entregó en persona D. Alfredo Pérez Rubalcaba, que si ya de antes me caía bien, desde entonces ni os cuento.

Además aquello me hizo famosillo en la época, así, en los años siguientes, me convertí en un referente de las innovaciones informáticas. Estuve de ponente en las “Primeras Jornadas de Software educativo” del MEC-CIDE, en Madrid, también fui ponente en el “8º Congreso de Didáctica de la Física” de la UNED y un en montoncito más de las que ya ni me acuerdo.

Pero quiero destacar también la relevancia que tiene la innovación que se realiza en nuestro país (cuando esto, insólitamente, ocurre). Unos años más tarde, creo que hacia el 95, una noche, a eso de las 4 de la madrugada, recibo una llamada telefónica. No necesito explicar el miedo con que cogí el teléfono maliciando alguna desgracia familiar. Pues nada de eso, era un señor que se presentó como el Director de no recuerdo qué colegio de Caracas (era evidente que este buen señor no había tenido en cuenta el salto horario, allí serían alrededor de las 10 de la mañana). Estaban usando mi programa en su colegio, la edición que había publicado nuestro Ministerio, y habían encontrado un fallito en el salto de una cierta respuesta. Había llamado al Ministerio y le habían dado mi teléfono. Me pedía si podía arreglarlo y mandarle la nueva versión del programa. Me costó trabajo aceptar que algo que habíamos hecho aquí, como de andar por casa, estaba siendo utilizado incluso en Hispanoamérica apenas unos años después.

Toda esta historieta que os cuento no habría acontecido si en España no hubiéramos tenido la suerte de tener un gran hombre de estado como Rubalcaba, que puso la educación en nuestro país a la altura de las mejores del mundo en su época.

¡Qué pena que los españoles no seamos capaces de ver los méritos de las grandes personalidades hasta que no se mueren! Descanse en paz, don Alfredo.

AUTOR: Manuel Reyes Camacho

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Accidentes en el hogar, una amenaza oculta.

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Sólo en España se producen al año más de 1,5 millones de accidentes en el hogar, lo que significa que 3 de cada 100 habitantes sufren algún percance que afecta a su integridad física o que incluso le produce la muerte.

Mueren una madre y sus dos hijos pequeños en el incendio de su casa en L’Hospitalet.

Las causas inmediatas de estos accidentes están razonablemente bien identificadas, sin embargo, año a año se siguen repitiendo casos que afectan de manera irreversible a las familias que los sufren.

Seguramente cuando Ud. lea este artículo recordará algún caso que haya vivido en primera persona o a través de un conocido.

Es nuestra responsabilidad con nosotros mismos y con las personas de nuestro entorno, identificar y eliminar los factores de riesgo que puedan desencadenar un accidente y así evitar que las estadísticas sigan aumentando.

Los accidentes más frecuentes en el hogar.

Los incendios.

Producen intoxicaciones por humo y quemaduras a las personas sumado a unos efectos devastadores sobre las viviendas.

La sobrecarga de enchufes y regletas eléctricas, es una de las causas que más ha aumentado en los últimos años como consecuencia del incremento en el uso de cargadores de dispositivos electrónicos como móviles, tabletas, ordenadores, etc.

Los incendios en la cocina por sartenes con aceite caliente o campanas de aspiración impregnadas de grasa representan una fuente de riesgo a considerar.

Se estima que aproximadamente 1 000 personas ingresan anualmente en alguna de las siete unidades de atención para quedamos en hospitales de España.

De los más de 23.000 incendios ocurridos en la vivienda, los que tuvieron víctimas mortales fueron ocasionados principalmente por causas eléctricas (18%) y por aparatos productores de calor, como radiadores o braseros (15%). Las personas mayores sufrieron el 50% del número de fallecimientos. Entre las causas de muerte destaca la intoxicación, que afectó a casi 5 de cada 10, y las quemaduras, que quitaron la vida al 40%, sobre todo por no poder escapar de las llamas.

Una instalación eléctrica en buenas condiciones y evitar sobrecargar los enchufes es fundamental para evitar incendios de origen eléctrico.

En la cocina, conviene limpiar de manera periódica la campana para evitar que la grasa se acumule provocando una auténtica chimenea de fuego que en pocos minutos puede inundar de fuego toda la estancia y posteriormente extenderse al resto de la vivienda.

También hay que saber actuar en caso de que una sartén con aceite genere una llama; debemos evitar dirigir un chorro de agua que esparciría el líquido inflamado agravando la situación. Es habitual que durante una extinción la persona resulte con quemaduras al verter agua o disparar un extintor sobre la sartén. El uso de un paño mojado o incluso una manta ignífuga es la mejor solución para sofocar un incendio en sus primeros instantes.

Cada vez más se están instalando en los hogares detectores de humos que alertan cuando comienza un incendio y que resultan vitales en una detección temprana del conato de incendio.

Las caídas.

Representan la causa principal de muertes y lesiones con secuelas de los accidentes en el hogar.

La salida y entrada en la ducha es un punto crítico, subir y bajar las escaleras y las zonas de paso cruzadas por cables u otro tipo de objetos que puedan producir accidentes de diversa consideración.

Las tareas de limpieza donde debemos acceder a una zona alta, representan también escenarios propicios para las caídas.

El uso de asideros en las duchas y de elementos antideslizantes en el piso de bañeras y platos de ducha reducen la posibilidad de tener un resbalón en un entorno que suele estar húmedo y resbaladizo.

Agarrarnos al pasamanos de las escaleras cuando subimos y bajamos es un modo sencillo para evitar una caída escaleras abajo.

Fundamental en las tareas de bricolaje y limpieza utilizar escaleras de mano de calidad, evitando a toda costa subirnos a elementos del mobiliario como muebles, sillas, cajones, etc.

Los huecos horizontales y verticales como pozos, arquetas, ventanales, bordes de forjados…deben estar protegidos mediante tapaderas, losas de hormigón, barandillas, redes, etc…que eviten que alguien pueda caer de manera accidental.

Ahogamientos

El ahogamiento puede producirse por atragantamiento al obstruir algún elemento como comida, globos o partes pequeñas de juguetes las vías respiratorias. También por inmersión prolongada en piscinas o pilas.

Los globos son peligrosos, provocan el 29% de atragantamientos en los niños.

Elementos como globos o juguetes pequeños deben estar fuera del alcance de niños pequeños.

La comida debe cortarse en porciones pequeñas y fácilmente masticables antes de ser introducidas en la boca y debe triturarse bien durante la masticación.

Todos los miembros de la familia deben estar familiarizados con la maniobra de Heimlich, también la forma específica para bebés en caso necesario, para desobstruir las vías respiratorias en caso de atragantamiento.

En cuanto a las piscinas, todas las personas que se muevan por sus inmediaciones deben saber nadar para mantenerse a flote en caso de caída a su interior. La presencia de alguna escala, cuerda o asidero junto al borde, representa un medio de protección sencillo pero muy útil.

Intoxicaciones

La ingesta accidental de medicamentos o productos de limpieza y también por comidas en mal estado que puedan ocasionar reacciones alérgicas supone un riesgo potencial de intoxicación.

Mantener las sustancias y productos químicos como los medicamentos y los productos de limpieza en armarios controlados y fuera del alcance de los más pequeños del hogar en la mejor manera de evitar accidentes por esta causa.

Otra situación que pueda producir una intoxicación en la mezcla de productos que reaccionen entre sí, como las bases y los ácidos y que puedan generar gases y vapores nocivos. Leer bien la información de los productos y especialmente sus incompatibilidades nos ayudará a evitar las situaciones de riesgo.

Un 30% de los ahogos se producen como consecuencia del contacto con productos químicos.

Cortes y contusiones

Los cuchillos producen la mayor parte de lesiones por corte. Se puede observar que en fechas como la Navidad aumentan las atenciones en urgencias médicas por cortes al cortar jamón.

El mobiliario de cajones, las mesas y las sillas provocan un porcentaje considerable de aplastamientos.

Utilizar cuchillos de buena calidad, bien afilados, colocando la mano libre fuera de la “línea de fuego”, tener la zona de corte despejada de objetos que estorben, cortar sobre una buena tabla de cocina y fijar adecuadamente la pieza del jamón sobre una tabla jamonera harán que podamos disfrutar de una buena ración sin sobresaltos.

Mantener los cajones cerrados y los utensilios que puedan cortar o pinchar bien ordenados en su interior ayudará a su fácil localización evitando laceraciones al rebuscar en su interior.

Niños y ancianos, dos colectivos a cuidar.

Los niños son un grupo a considerar de manera especial por tener una menor percepción del riesgo y por no gozar de las habilidades necesarias ante una situación de riesgo. Sin embargo debemos centrar una especial atención en dos líneas: la primera, despertando en ellos un nivel de alerta permanente ante los riesgos en el hogar, enseñándoles a identificarlos y a evitarlos de manera proactiva. La segunda, incentivando una cultura preventiva a través de nuestro propio ejemplo de manera que, por imitación, acaben incorporando hábitos y comportamientos seguros ya desde sus primeros años que les sirvan en su edad adulta para ser conductores y trabajadores seguros. Juegan un papel crítico las acciones de concienciación y formación sobre estos aspectos en colegios, institutos y universidades.

Los ancianos, especialmente aquellos que viven solos, también pueden estar más expuestos y tienen una menor capacidad de reacción ante cualquier situación de emergencia.

Tener ayuda de sus familiares para mantener las viviendas en buenas condiciones de orden y limpieza es una buena base para evitar accidentes. Disponer de los números de emergencia o tele-ayuda es una manera rápida de pedir ayuda en caso de necesitarlo.

CONCLUSIONES:

Éste ha sido solo un paso rápido por algunas de las causas y medidas de protección que debemos aplicar en nuestro día a día, en nuestro hogar, en nuestro entorno, con nuestros familiares y amigos. Es posible profundizar más en cada uno de los apartados pero, es más importante aún que saquemos lecciones aprendidas y empecemos a tomar acciones diarias para eliminar los riesgos presentes en nuestro hogar.

Es condición en nuestra sociedad, eludir la responsabilidad que cada uno de nosotros tenemos para que se produzcan accidentes, me sorprendo leyendo una de las fuentes para la preparación de este artículo, el informe DADO 2011-2012 basado en encuestas a personas que han sufrido accidentes que “casi la mitad de los entrevistados consideran que sus lesiones han sido fortuitas (43,8%) y un porcentaje elevado atribuye el percance al descuido o imprudencia / temeridad”.

Aludir a que los accidentes se producen “porque tienen que pasar” y no asumir nuestra responsabilidad individual y colectiva para generar dinámicas y entornos seguros, nos debilita como sociedad y nos hace vulnerables a estas amenazas, bloqueando la aparición de la cultura de seguridad.

Podemos empezar chequeando en nuestros propios hogares qué medios materiales y protocolos de actuación tenemos implantados. Un buen “kit de seguridad del hogar” podría empezar por:

  • Botiquín.
  • Extintor de polvo ABC 6kg.
  • Manta ignífuga para la cocina.
  • Detectores de incendios.
  • Listado de números de emergencia.
  • Maniobra de Heimlich.
  • Protocolo PAS (proteger, avisar, socorrer).
  • ……………………………………

La Seguridad comienza con una decisión®

Safety begins with a decision®

Autor: FRANCISCO JAVIER LARA COLMENERO

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Fuentes consultadas:

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ALARMANTE DISMINUCIÓN DEL GORRIÓN COMÚN.


ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA ALARMANTE DISMINUCIÓN DEL GORRIÓN COMÚN –PASSER DOMESTICUS– EN LOS AMBIENTES URBANOS DE EUROPA Y NORTE DE ÁFRICA.

Polluelo de gorrión común

De la mano de SEO/BirdLife y de otras organizaciones especializadas en el
estudio, conservación y protección de la ornitofauna, buena parte de los medios de comunicación se están haciendo eco estos días de la disminución de las poblaciones de una de las aves que mejor se adaptan a los ambientes urbanos: el gorrión común. La relación entre este pequeño paseriforme y el hombre es milenaria; de hecho su nombre específico «domesticus» indica esa estrecha relación entre este pequeño pajarillo de carácter principalmente sedentario y su querencia con los hábitats poblados por humanos, tanto como para poder afirmar que cuando abandonamos un pueblo, nuestros pequeños acompañantes alados también desaparecen del mismo.


En el ámbito de estudio de los seres vivos, la ornitología o análisis y
observación de las aves es realmente apasionante, porque éstas son de las
pocas especies de la fauna silvestre que pueden observarse en libertad en casi todos los ecosistemas que también habitamos los humanos. Pero su principal valor para el estudio de la ecología, como ciencia, es su capacidad de vuelo, que les permite trasladarse a multitud de hábitats diferentes y alcanzar lugares muy lejanos en poco tiempo. Esta característica común a todas las aves voladoras, así como su dependencia de recursos tróficos determinados y de la existencia o no de los mismos, las convierte en auténticos «BIOINDICADORES» que nos permiten evaluar cambios, o trasformaciones del entorno ante la evolución de sus poblaciones en diferentes hábitats naturales o antrópicos.


La desaparición o disminución de sus poblaciones no es un fenómeno nuevo, pero sí reciente. Algunos expertos calculan que durante las últimas tres décadas han desaparecido más de treinta millones de estos pájaros; que en grandes ciudades europeas como Berlín, Praga, París, Madrid, Barcelona o Londres sus poblaciones hayan disminuido de forma drástica o, en algunos casos, desaparecido. Esa desaparición o disminución es común a la mayor parte de las ciudades donde hace no tanto se constituían en la especie silvestre más frecuente, aunque algunos afirman que también se está produciendo este fenómeno en ámbitos rurales.

Gorrión común: pareja durante la cópula.


Aunque desconozco las hipótesis y constructos hipotéticos, material y método utilizados en estos estudios, así como las herramientas estadísticas empleadas para llegar a estas conclusiones, me consta que es un hecho que he podido comprobar, personalmente, durante los últimos años, en algunas ciudades y pueblos del Sudeste Ibérico como puede ser Almería y en gran parte del resto de Andalucía.


En realidad, no dejaría de ser una impresión subjetiva; aunque, quien la aporta, lleva cuarenta años censando aves de todo tipo, y en otro tipo de medios naturales y alejados relativamente de zonas urbanas. En las conclusiones de estos estudios suele afirmarse, con rotundidad, que existen algunas variables que están determinando esta desaparición en zonas urbanas. Entre las más habituales destacan:

  • Aumento de insecticidas tóxicos.
  • Niveles de contaminación sonora en aumento.
  • Contaminación del aire.
  • Disminución de zonas verdes.
  • Disminución de las zonas donde puedan construir sus nidos, en cuanto a la arquitectura de los nuevos edificios.

Otros hablan con cierta ligereza de la irrupción de especies invasoras, cambio climático y una larga exposición de supuestos parámetros de la calidad ambiental.

Con todo el profundo respeto que me merecen estos resultados, cuando
estamos hablando de una alarmante disminución de las poblaciones de este y otros paseriformes «urbanícolas», en mi humilde opinión, ninguna de las variables que se cotejan ha aumentado o disminuido tanto en las tres últimas décadas como para justificar tal declive poblacional. Las ciudades y pueblos han crecido, pero no sé si alguien de los que redactan estos sesudos informes conoce directamente lo que es un nido de gorrión en el hueco de una la persiana, en el más mínimo resalte de un edificio o en los millones de oquedades capaces de albergar un nido de estos pájaros, adaptados a casi todo. Tampoco conozco si, en alguna ocasión, han podido observar la
construcción de sus nidos en un árbol fuera de la ciudad que, para su tamaño son destartalados y desproporcionados.


Sin embargo, son escasos los estudios sobre otro tipo de variables a cotejar
como el aumento exponencial de otro tipo de contaminación invisible: la de las microondas producidas por las antenas de telefonía móvil, que se han desarrollado exponencialmente a la par que la disminución o desaparición de pequeñas aves en zonas urbanas. Y si bien el paralelismo de estos dos hechos no se constituyen en resultado en sí mismo, es un elemento a estudiar de forma profunda y bajo el método científico que se echa de menos en algunos estudios previos.


Lo que comento en el último párrafo, cuando se afirma que algunos de los
motivos de la desaparición de estos pequeños compañeros de viaje, pueden
influir a las propias comunidades humanas, al buen lector no le sorprenderá que sugerir que la contaminación electromagnética en aumento en nuestros entornos urbanos pueda ser el origen de estas alteraciones fenológicas y ecológicas, suponga un gran rechazo por parte de toda una cohorte de multinacionales electrónicas que descalifican estos estudios sin, ni siquiera leerlos. No vayamos a concluir que quizá también sean lesivas para la salud humana…


En el mundo del «Wifi Free», donde las antenas de telefonía móvil son cada vez más, donde cada uno de nosotros posee un celular que emite y trasmite en unas determinadas bandas de microondas; donde en cada hogar existe un receptor y emisor de las mismas; donde existen medidas ante niveles máximos de radiación, pero pocos estudios epidemiológicos, afirmar lo que estoy sugiriendo suele acabar en la descalificación personal, sin ni siquiera comenzar a exponerlos, porque no es «políticamente correcto» y porque parece que fuera en contra de esta «Era Electrónica e Informática» donde vivimos dentro del casi recién estrenado Antropoceno. Para el profano es muy complejo entender estos términos. Cuando nos hablan de tecnología 3G, 4G o la mueva apuesta por 5G, lo único que sabemos es que nuestros celulares, posiblemente, vayan más rápidos.


Cuando estamos en un espacio con señal WiFi, además de la de nuestros
hogares donde ponemos un amplificador de señal para que llegue hasta la
última habitación, lo que desconocemos la mayoría es que estamos ante un
batido de microondas permanente, que según nos indican entran dentro de
unos rangos de radiación permitida e «inocua». En realidad, los seres vivos nos «relacionamos eléctricamente» con nuestro entorno a través de un intercambio casi incesante de iones. Pero esos niveles de radiación por microondas son tangibles, se pueden medir con meridiana exactitud. Lo que desconocemos es hasta qué punto en mamíferos de nuestro tamaño esas fuentes de radiación permanente pueden o no influir, al contrario de algunos vertebrados pequeños como ciertos paseriformes donde sí existen estudios; en el de otros microorganismos vivos de menor tamaño existen bastantes más.


Lo cierto es que existen pocos estudios al respecto que puedan consultarse en su totalidad y libremente; pero sí algunos en el ámbito de las aves. Es más, en algunos de los que he leído hablan de «estrés electrónico» en sus funciones neuronales. Al final siempre el estrés tiene la culpa de todos los males del «mundo mundial», aunque pocos sean capaces de explicarnos científicamente de qué se trata y a qué multitud de factores se puede deber.


A modo de conclusión. Durante los últimos treinta años no he observado –
según registros oficiales- aumentos significativos en la contaminación
atmosférica, niveles de ruido o de fitosanitarios en nuestras ciudades, capaces por si solos de generar la disminución o desaparición de diferentes especies de paseriformes. Sin embargo, el aumento exponecial de microondas – especialmente de telefonía móvil- se constituye en un fenómeno novedoso y sin parangón, paralelo a lo que se está exponiendo.


Por lo tanto, entiendo que se deben de fomentar los estudios científicos y
epidemiológicos, basados en el análisis de diferentes variables actuales como es la radiación por microondas y su posible interactuación con organismos vivos, incluyendo a los humanos y demás vertebrados terrestres.


Os dejo como enlace con un interesante estudio titulado «Posibles efectos de las ondas electromagnéticas utilizadas en la telefonía inalámbrica sobre los seres vivos», publicado en Ardeola: revista ibe?rica de ornitologi?a 51(2):477-490 • June 2004. Por Alfonso Balmori. https://bit.ly/2I9cGTB

Autor: JOSÉ JAVIER MATAMALA

Nota de Revisión. Se recomienda la lectura de los siguientes artículos de la profesora del Dpto. de Teoría de la Señal y Comunicaciones en el grado en Ingeniería de las Tecnologías de la Telecomunicación de la Universidad de Sevilla, Susana Hornillo, quien también es colaboradora de este blog.

Efectos de los campos electromagnéticos sobre la salud. https://bit.ly/2UpLkzm

Campos electromagnéticos: qué son y cómo nos afectan. https://bit.ly/2GamQS4

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Un año sin Stephen Hawking

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El científico más famoso de la actualidad y, sin duda, el más leído. Su famoso libro de divulgación científica “HISTORIA DEL TIEMPO” se tradujo a todos los idiomas existentes y se vendió por millones en todo el mundo. Solo Einstein se le puede comparar en fama y popularidad.

Un año sin Stephen Hawking

La terrible enfermedad (ELA) que le diagnosticaron cuando iba a comenzar su tesis doctoral le otorgaba un par de años de vida, hasta el punto de que pensó no comenzar su tesis. Sin embargo ha logrado vivir hasta los 76 años. Un gran éxito de la medicina moderna y de su fuerza de voluntad. Murió en la noche del número PI, como han publicado algunos medios de prensa, el 3-14, el 14 de marzo. Más aún, nació el 8 de enero de 1942, exactamente 300 años después de la muerte de Galileo (el 8 de enero de 1642). Y más; murió en la misma fecha en que nació Einstein (el 14 de Marzo de 1879). Y es que entre los científicos también hay cierta magia.

Hizo la tesis con el que luego sería su gran amigo y colega Roger Penrose que acababa de deducir la existencia de las singularidades en el universo, a las que luego los “amigos”, para mofarse de su idea, les llamaron “agujeros negros” (black holes, que en inglés coloquial se puede traducir por “ojo del culo”). Hawking decidió finalmente hacer su tesis de la mano de Penrose y, desarrollando la Teoría de Relatividad General de Einstein, llegaron a la conclusión que el Universo debió partir de una singularidad inicial, de un agujero negro.

Es inevitable recordar que esta hipótesis de Hawking y Penrose sobre que la existencia de los agujeros negros podía deducirse de la Relatividad, añadía un punto más de credibilidad a la teoría del Big-Bang de LemaÎtre (1927). Y esto volvió a levantar el interés en el antiguo revuelo  eclesiástico que formó el jesuita, físico y matemático, Lemaître al hacer coincidir su hipótesis con lo que se decía en el Génesis respecto a cómo Dios hizo al universo.  Lo que puso a Hawking en el escenario del gran teatro de la ciencia y los dioses que ya inaugurara Galileo en sus tiempos.

Más tarde demostró que los agujeros negros “se debían evaporar”, esto es, que acabarían desapareciendo. A lo que se llamó después la Radiación Hawking. No obstante sus grandes aportaciones, su labor científica no ha llegado nunca a la envergadura de un Einstein ni un Newton, que le dieron la vuelta al conocimiento científico. Que originaron dos auténticas “revoluciones científicas” en el lenguaje de Thomas Kuhn. Ha ocupado hasta su muerte la Catedra Lucasian, de matemáticas, de la Universidad de Cambridge, la que ocupó Newton.

Me ha admirado siempre, aparte de su facilidad y maestría para hacer sencillo lo complejo y facilitar el conocimiento científico a todo el mundo, su valor para no ocultar su no creencia en los dioses. Nunca lo ocultó, más bien lo difundió. Einstein tampoco era creyente pero siempre que le preguntaban sobre ello respondía tan astuta y diplomáticamente que mucha gente llegó a creer lo contrario.

Mi experiencia personal con él, aparte de haber tenido su libro Historia del Tiempo en mi mesita de noche como la biblia durante meses releyendo y subrayando, tuvo lugar cuando vino a Granada en el 2001, invitado por el IAA (Instituto de Astrofísica de Andalucía). Dio una conferencia en la sala de la Caja Rural y yo conseguí un butaca entre las primeras filas (reconozco que por enchufe) y viví una experiencia que jamás podré olvidar. Tras las presentaciones, el escenario quedó vacío y apareció, por fin, Hawking en su famosa silla de ruedas. Largos aplausos y finalmente silencio y gran expectación. Expectación, expectación, expectación, perplejidad, asombro. Pasaban los minutos y Hawking no se movía, no hablaba, no ocurría nada, absolutamente nada. Quizá pasaron 10 minutos, un año, un siglo, no sabría decir, y no se movían ni las moscas. Empezamos a mirarnos unos a otros con asombro, comenzaron los murmullos: ¿está vivo? ¿No se habrá muerto? De repente uno de los jóvenes astrónomos granadinos que estaba en la primera fila saltó de su asiento, subió al escenario de otro salto, rodeó la silla de ruedas y agarró el cable que pendía de ella, lo fue levantando del suelo hasta que por fin halló el enigma: ¡¡SE HABÍA DESENCHUFADO!! Inmediatamente se encendió la pantalla y comenzó la conferencia como si nada hubiera ocurrido, eso sí, sin mover ni un dedo, ni una pestaña.

Conferencia de Stephen Hawking en Granada (año 2001)

Fue una charla sencilla, genial y llena de simpatía, como es su personalidad, hasta se había traído un chiste gráfico sobre el Granada Club de Fútbol y fotos en las que aparecía él en un episodio de “Star Trek” jugando a las cartas en una mesa con Newton y Einstein.  Y es que el chaval nunca fue un arquetipo de humildad.

Nos hizo un repaso de la situación del conocimiento científico actual absolutamente clarividente pero hubo algo que me impactó y tampoco olvidaré. Nos comunicó cómo el final de la Evolución Natural de las Especies había llegado. El dominio que sobre el genoma habíamos logrado hacía que pudiéramos cambiar no solo el trigo o los tomates, como ya se estaba haciendo, sino el futuro del resto de animales y plantas. La Naturaleza necesita cientos o miles de años para que una mutación se consolide, nosotros lo podemos hacer en unas horas de laboratorio y a nuestra conveniencia. Ahora los que vamos a hacer el mundo a nuestra imagen y semejanza somos nosotros.

Un hombre irrepetible, extraordinario, una de esas lumbreras que iluminan el camino de la humanidad. Sin ellos no avanzaríamos.

AUTOR: Manuel Reyes Camacho

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PLAN DE EMERGENCIAS EN INDUSTRIAS DE ALTO RIESGO

Incendio de la plataforma Deep Water Horizon  en el golfo de Texas en abril de 2010
Incendio en la plataforma petrolífera de Deep Water Horizon en el golfo de Texas. Abril de 2010.

Una respuesta eficiente ante una situación de emergencia puede suponer la diferencia entre un incidente sin consecuencias o un accidente catastrófico para la empresa que lo sufre; el dato es demoledor: menos del 40% de las empresas que sufren un gran incendio vuelven a la actividad. La destrucción de sus instalaciones y la pérdida de capacidad productiva resultan fatales para la continuidad de la actividad empresarial. Los daños a las personas en forma de lesiones permanentes e incluso la pérdida de vidas humanas se suman a la larga lista de efectos negativos de las que muy pocas organizaciones logran recuperarse.

Texto del periódico El País sobre el incendio de la empresa Ybarra en Dos Hermanas.
Texto del periódico El País sobre el incendio de la Planta de Campofrío en Burgos.

Que una Organización responda eficazmente a este tipo de eventos conlleva previamente un proceso de preparación, evaluación, entrenamiento y mejora continua de sus sistemas a cargo de las personas que la integran.

Dicho de manera sencilla: la preparación ante las emergencias es un aspecto que debe “entrenarse”.

Asociamos rápidamente como escenario de emergencia los incendios por su tremenda capacidad destructiva y porque pueden presentarse en cualquier tipo de actividad pero existen otros igualmente graves a considerar como los vertidos accidentales, las explosiones, los atropellos por maquinaria pesada o la fuga incontrolada en la descarga de un producto químico.

Tres de los depósitos de pesticida cuya fuga ocasionó la pérdida de 20000 vidas en Bhopal (India).
El desastre de Bhopal, ocurrido el 3 de diciembre de 1984, se originó al producirse una fuga de isocianato de metilo en una fábrica de pesticidas. Se estima que entre 6.000 y 8.000 personas murieron en la primera semana tras el escape tóxico y al menos otras 12.000 fallecieron posteriormente. Todo el entorno del lugar del accidente quedó seriamente contaminado por sustancias tóxicas y metales pesados que aún tardarán muchos años en desaparecer. La planta química fue abandonada tras el accidente.
 
Claves para una implantación de un Plan de Emergencias.

Cada Organización debe tener identificados, evaluados y definidas las medidas de respuesta necesarias a los escenarios posibles en función de su actividad. En función del tipo de actividad dicha Organización deberá elaborar unas medidas de emergencia según establece el artículo 20 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales o puede estar afectado por el R.D. 393/2007 y que obliga a elaborar un Plan de Autoprotección. No es objeto de este artículo entrar en las diferencias entre un caso y otro y hablaremos en adelante y de forma general de “Plan de Emergencia”.

Prácticas de extinción de incendios con agua y espuma por parte del personal de emergencias.
Prácticas de extinción de incendios con agua y espuma.

Para conseguir una implantación efectiva es necesario que todo lo que está definido en el papel pase a ser aplicado en campo.

Existen dos aspectos diferenciados en la implantación del plan:

  1. La prevención: medidas que deben adoptarme para evitar que se produzca un incidente.
  2. La respuesta ante emergencias: las acciones minimizar los efectos de un incidente cuando éste ya se ha producido.

Ambos aspectos deben cubrirse desde el punto de vista de los “pilares del comportamiento seguro” que describíamos en artículos anteriores:

  • Liderazgo y Compromiso por la Dirección: más allá de la obligatoriedad establecida en la norma de nominar a un Director del Plan y un Director de la Emergencia, para una implantación efectiva, se necesita un liderazgo visible en la Organización:
    • Revisión por la Dirección del Plan de Autoprotección.
    • La asignación de recursos para la adopción de medidas.
    • La participación en los simulacros y la revisión de los resultados.
    • El seguimiento de la implantación del plan de autoprotección por un comité estratégico asesor.

Es responsabilidad de la Alta Dirección liderar, impulsar las medidas y dotar de los medios necesarios a la Organización.

Forma de facilitar la implantación efectiva del plan de emergencias
  • Compromiso por parte de todas las personas de la Organización: es imprescindible que se genere un sentido de pertenencia y colaboración por parte de todos y cada uno, generándose un clima donde “todos aportan” independientemente de su rol o jerarquía.
  • Entrenamiento: es uno de los aspectos más cruciales tanto desde el punto de vista de la prevención como de la respuesta ante la emergencia. Desde el punto de vista de la prevención el entrenamiento debe estar encaminado a mantener un nivel de alerta adecuado, identificar posibles focos o situaciones de riesgo y a conocer los canales de comunicación. Por el lado de la respuesta ante emergencias, las prácticas de extinción, excarcelación, primeros auxilios, control de derrames, etc., deben ser el núcleo fuerte del plan de formación. Especial importancia tiene el desarrollo de simulacros pues son herramientas ideales para asentar el conocimiento a través de la práctica y para detectar oportunidades de mejora en los sistemas de gestión de emergencia.
  • Comunicación: es una herramienta indispensable en la implantación para el reporte de situaciones de riesgo o sub-estándar para que puedan ser corregidas de manera preventiva. También resulta fundamental para entrenar los canales de comunicación en la respuesta ante la emergencia ya declarada. Podemos comprobar de manera consistente que una comunicación efectiva es crucial para establecer un nivel de respuesta adecuado y que, por tanto, debe entrenarse.
  • Medición: deben establecerse indicadores clave de la prevención de emergencias sobre las condiciones inseguras reportadas, el análisis de incidentes, acciones correctivas…, y, también, deben evaluarse la efectividad de las acciones de la implantación del plan de emergencias como son: la transmisión del conocimiento en las sesiones de formación, las conclusiones de las prácticas y ejercicios de simulacro, etc. El seguimiento y análisis de estos indicadores dan las claves de la eficacia en la implantación.
  • Reconocimiento: como elemento motivador a los miembros de la Organización para seguir estando alerta, animando a reportar las condiciones inseguras que detecten, a tomar acción para evitar situaciones potencialmente peligrosas y a prepararse de manera recurrente para mejorar su preparación ante una emergencia.
Conclusiones
  • Las organizaciones que consiguen una implantación efectiva de su plan de emergencias son las que van más allá del mero cumplimiento documental y formal de lo establecido en las normas de referencia.
  • Una Organización estará mejor preparada para responder ante una situación de emergencia cuando mejor tenga identificados sus riesgos, los posibles escenarios que se le puedan plantear, el mantenimiento de sus medios de actuación y la preparación del personal para responder eficazmente.
  • La preparación ante las emergencias es un elemento más del sistema de gestión de seguridad y por tanto debe estar sujeto al mismo proceso de evaluación y mejora continua. Deben establecerse indicadores claves de desempeño y medir de manera regular la eficacia de los mismos.
  • Los recursos que una Organización dedica a la prevención y respuesta ante las emergencias deben ser entendidos no como un gasto sino, antes bien, como una inversión en su seguridad y en la de sus trabajadores. En este punto es fácil entender en su dimensión la frase: “si piensas que la seguridad es cara, prueba a tener un accidente”.

Autor: FRANCISCO JAVIER LARA COLMENERO

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LA CARA BUENA DEL PAPEL DE ALUMINIO

En otros artículos he mostrado mi malestar ante lo que entiendo que es una brecha entre la educación que se recibe en las aulas y lo que el mercado laboral exige de nosotros una vez las abandonamos.

Resultaría muy complicado, fuera del propio mundillo académico, encontrar un trabajo donde se nos premie por la mera cantidad datos de una materia que atesoramos. Muchos de ellos, la gran mayoría, los podríamos localizar al instante con unas simples búsquedas en nuestro navegador. Sin embargo resulta más complicado encontrar personas versadas en gestionar la forma en que usamos esa información, el análisis de datos, la aplicación del método científico, la realización de un procedimiento analítico para solventar un problema o el diseño de procesos sistemáticos que concluyan en la solución buscada. Se pone el punto de mira en la educación preuniversitaria donde deben edificarse los cimientos académicos de los futuros profesionales de los distintos ramos.

En los centros educativos se lucha denodadamente para conseguir que los estudiantes sepan entender un texto, extraer las ideas principales de un artículo o expresar adecuadamente sus pensamientos con los matices descriptivos y de detalle acordes a su edad. Se procura que tengan generosos conocimientos de su historia, su cultura, su identidad, que sepan expresarse en una segunda y tercera lengua y se potencian los valores que la sociedad considera más importantes para el ciudadano (igualdad, respeto, tolerancia, honestidad, empatía, hábitos saludables, emprendimiento…) y todo ello, independientemente de la materia de que se trate y del docente a quien se pregunte. No hay fisuras, todo el mundo rema en la misma dirección. Lamentablemente, otros temas igualmente importantes, no reciben idéntico tratamiento y respaldo a sabiendas de que afectan directamente a la vida diaria, tanto a título personal como a nivel de seres gregarios que somos.

Muchos docentes especialistas de materias científicas se ven en la necesidad de contrarrestar la carga mediática de mitos y bulos que trascienden las redes sociales afectando al comportamiento de jóvenes y adultos. Algunos de ellos llegan a encontrar acomodo incluso en el discurso de algunos docentes que los suscriben y defienden. Por algún motivo que no alcanzo a entender no se ha visto como una necesidad tener información de primera mano sobre asuntos como la importancia que tiene la vacunación para la seguridad individual y colectiva, el peligro sanitario y económico que pueden suponer los mal llamados medicamentos homeopáticos, el exhaustivo control sanitario al que se somete a los productos transgénicos antes de pasar a la cadena de consumo, el peligro potencial que suponen ciertas dietas depurativas, la falta de fundamento que esconden multitud de entrenamientos extremos de moda o las estrambóticas técnicas estéticas que se ofertan basadas en tecnologías sin fundamento. Estos temas, aunque resultan de interés para los estudiantes, no presentan el mismo grado de unidad, no hay una versión que todo el mundo comparta, que todo el mundo defienda, antes bien, dependiendo de a quién se pregunte se encontrarán diferentes respuestas y la veracidad de las mismas dependerá de la formación y conocimiento del interpelado. Esto resulta arriesgado porque ante dos respuestas divergentes el estudiante tenderá a creer, primero, a la que le ofrezca la solución más cómoda y en igualdad de condiciones, a la persona que más confianza le genere pero confianza no es equivalente de conocimiento.

Los docentes de todos los niveles  tenemos una responsabilidad enorme sobre la información que aportamos a los alumnos y debemos esforzarnos por facilitar fuentes fiables de información. No pasa nada por reconocer que no se conoce alguna respuesta y es mucho más honesto y ejemplarizante hacer un alto y buscar la respuesta correcta (y mucho mejor si hacemos partícipes a los propios estudiantes de la búsqueda). En los aspectos relacionados con la tecnología ocurre algo muy parecido. Cualquiera parece autorizado a opinar con resolución sobre los supuestos riesgos que suponen las tecnologías inalámbricas (ver aquí), la energía nuclear, el calentamiento global…, o la toxicidad de la cara mala del papel de aluminio pero las respuestas que pueden oírse resultan, en ocasiones, de lo más inquietante (y lo digo por experiencia personal). La cultura científica es cada vez más necesaria porque cada vez parece menos importante y su distribución debería incrementarse a mayor velocidad que la de propagación de supercherías y mentiras (interesadas o no) que podemos encontrar en cualquier rincón de la red, en cualquier conversación de cafetería…, o en algunas aulas.

La divulgación científica es una responsabilidad de todos aquellos que tenemos algo que decir, algo que enseñar a la siguiente generación y a aquellos contemporáneos dispuestos a dejar atrás prejuicios y datos arrojados por medios de comunicación sin rigor científico (muchos, desgraciadamente). Lamentablemente estamos en una coyuntura donde tiene más  sentido que nunca hablar de la lucha contra el analfabetismo tecnológico y el anumerismo.

El título del artículo surge de una cuestión planteada por un grupo de estudiantes de bachillerato en una charla cuando preguntaban, espoleados por una profesora, acerca de los supuestos riesgos de las sales de aluminio que contenían los desodorantes (en realidad, los antitraspirantes, pero todo iba al mismo saco). Algunos optaban por productos que contenían piedra de alumbre cuando en realidad, en contacto con la humedad que crea el sudor y en medio ácido, presenta un mecanismo de acción similar a aquél. Alguien comentó entonces

«Pero es que la piedra es algo natural, no como echar aluminio al desodorante» (antitranspirante, de nuevo).

La respuesta de otro participante en la mesa fue definitiva:

«Lo natural no es usar la piedra de alumbre, lo natural es sudar y la relación del sudor con las bacterias que pueblan nuestro cuerpo da como resultado un olor que puede ser desagradable».

Un cosa llevó a otra y tirando del hilo del aluminio se manifestó otro bulo extendido acerca de que el papel de aluminio con el que se envuelve el bocadillo tenía una cara buena y otra que no debía usarse porque era tóxica (aunque otros apostillaron que sí se podía usar pero sólo en el horno ¿?). Esto dio pie para analizar la proliferación de tantas y tantas falsas realidades sobre temas tecnológicos y científicos que se daban por ciertas en los últimos años por el refrendo de las redes sociales (si lo dice un meme o un youtuber al que sigo …). La realidad suele ser menos complicada y, de hecho, esta cuestión concreta es algo que se explica en segundo curso de secundaria en la asignatura de tecnología. El papel de aluminio se fabrica haciendo pasar una lámina gruesa de este material una y otra vez por una serie de rodillos laminadores que reducen su espesor en cada pasada. En las últimas pasadas el espesor es tan reducido que se juntan dos láminas para ser presionadas juntas evitando su rotura. La cara que está en contacto con los rodillos laminadores tiene un color más brillante que la que está en contacto con la otra lámina pero ambas tienen idénticas propiedades.

Autor: JAVIER LUQUE 

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Fuente imagen de portada: Pixabay.

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USANDO MODELOS MATEMÁTICOS PARA CONTROLAR PANDEMIAS

“Y habrá grandes terremotos en muchos lugares. En otras partes, la gente no tendrá nada para comer y muchos sufrirán de enfermedades terribles. En el cielo aparecerán cosas muy extrañas, que los harán temblar de miedo.” Lucas 21:11

Desde el origen de los tiempos el ser humano ha temido a las epidemias ya que éstas amenazaban directamente a la humanidad.  Cuando una enfermedad contagiosa se propaga por el mundo y las personas no tienen inmunidad contra ella pasa a denominarse pandemia.

¿Cómo se propaga una pandemia?, ¿Se puede modelizar su crecimiento?. Estas han sido las grandes preguntas que el ser humano ansía responder para poder controlar el contagio de enfermedades y minimizar así el riesgo para la población.

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Bitcoin, así funciona el “oro virtual”

A lo largo de la historia la economía ha sufrido grandes revoluciones que han modificado completamente la vida de las personas así como el comercio. En un principio la economía se basaba en el trueque, es decir, en el intercambio de unos productos por otros. De esta forma, el trabajo empleado en conseguir un producto se reflejaba en el producto en sí.

bitcoin

Símbolo del Bitcoin

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Y así fue que la matemática ayudó a descubrir un planeta

Desde tiempos inmemoriales el ser humano se ha interesado por el estudio de los planetas y las estrellas así como por intentar predecir su comportamiento. En el siglo XVIII ya se conocía la existencia de la mayoría de los planetas de nuestro sistema solar, se sabía de la existencia de Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno, así como la existencia de la Luna y algunos satélites de Saturno y Júpiter.

En aquella época se pensó acerca de si existiría alguna regla matemática que permitiera establecer la distancia de un planeta al Sol en función de su orden en el sistema solar.  Apareció así una ley establecida de forma empírica y denominada ley de Titius-Bode que establece que la distancia de un planeta al Sol viene dado en función del orden que le corresponde en el sistema solar mediante la sucesión:

a=\frac{n+4}{10}

Donde n=0, 3, 6, 12, 24, … , donde cada valor de n, posterior a 3 se calcula como el doble del anterior, y “a” representa el semieje mayor de la órbita.

ceres

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