ENTRADAS

17 jun 2017

EL CASO DE LA VIGA DE OHANES

/
Publicado por
/
Comentarios0
/

El caso de “la viga de Ohanes” ha venido a mi mente en estos días a tenor de unas conversaciones con un amigo, ingeniero civil quien me relata angustiado una retahíla de acontecimientos que me resultan tristemente conocidos y, me temo, a la gran mayoría de técnicos donde la burocracia y los protocolos administrativos entorpecen la agilidad que una buena planificación técnica imprime a un proyecto.

ohanes

 

En realidad, no es un caso exclusivo de una temática, antes bien, podría ser un ejemplo clásico de la morbilidad del procedimiento administrativo donde un edil eterniza una petición justa aprovechándose de su cargo para dar cuenta de su animadversión para con un particular. Podría verse, a la par, desde la óptica del poco valor que se ha venido otorgando a la cultura y la educación en nuestro país porque, aunque haya pasado el tiempo desde aquél siglo XVIII, lamentablemente, no hay más que ver las trabas que se interponen desde las mismas administraciones a la edificación de un sistema educativo de calidad, la paupérrima inversión a la investigación que, en lugar de compartirse, casi se ve sustituida por la inversión privada (menospreciando a iniciativas que carezcan de aplicación práctica y comercial) y la falta de reconocimiento de aquellos docentes que luchan por crear un sistema mejor y que se ven apisonados por el rodillo administrativo sin capacidad de sacar cabeza de esa cota superior de conocimientos mínimos que se viene creando. Por supuesto sería una lección típica a aprender en cualquier asignatura de seguridad o temario de prevención de riesgos dado su carácter práctico y aplicado y, también, podría ser ejemplo de cómo quien ostenta un cargo  se arroga la capacidad de poder decidir sobre temas que desconoce con consecuencias nefastas. Esto último es, quizá, el mayor argumento para para acercar al lector esta entrada hoy porque no es que sea algo nuevo, ni mucho menos.

A ningún profesional de la ingeniería o la arquitectura que cuente con experiencia en proyectos a nivel de diseño, cálculo o en trabajos de campo, sorprenderá que personas desprovistas de conocimientos técnicos, legos en la materia pero con cargos de responsabilidad (obviemos por un momento lo que rodea al mérito o la falta del mismo) opinen y, aún más, se permitan la ligereza de creerse con la capacidad de decidir sobre temas que les quedan excesivamente grandes. Nunca entenderé el afán por participar de decisiones técnicas a personas cuya relación con la construcción y con las leyes físicas que abanderan un proyecto técnico es meramente accidental. Menuda paradoja (desgraciadamente habitual) resulta que cargos de carácter político o administrativo  tengan participación, voz y voto en la concepción, diseño y hasta ejecución de un producto que apenas entienden, ya se trate del trazado de un conjunto urbano, la puesta en pie de un edificio singular, la gestación de obra civil, una restauración, tanto da, tener un momento de gloria y que su voladera mental tome forma en algún documento técnico parece ser el leiv motiv de muchos “Paquillo” cuando les dan “su carguillo”.

En este contexto, un clásico de la literatura técnica se rescata del olvido gracias al Archivo Municipal de apeos de Ohanes, un precioso pueblo de la Alpujarra almeriense (Valle del Andarax) donde, entre 1734 y 1740, se produjo un caso documentado que muestra cómo la intransigencia del político y sus rencores personales arrasan la razón juiciosa de un simple maestro que vigilante por la seguridad propia y de sus pupilos intercambia numerosas diligencias y oficios con su alcalde quien, mostrándose apenas contenido en el verbo, no puede ocultar una falta total de conocimientos y destila su  rabia  en unos párrafos dignos de leer que arrojan un mensaje que no por antiguo deja de estar de actualidad: el poder político cree estar sobre la razón y cualquiera con cargo pretende poder acallar, gratuitamente y sin responsabilidad,  el más inspirado y elegante juicio técnico.

Comienza esta deliciosa parrafada con una llamada de atención del maestro, D. Menón Garrido Martín, sobre un defecto estructural que amenaza la seguridad de las almas que allí desarrollan su actividad.

VIGA DE OHANES: DOCUMENTO 1

VIGA DE OHANES: DOCUMENTO 1

El alcalde, poco afín, según se desprende de la respuesta en el oficio, a una actividad tan acomodada y tan poco amortizable como parecía ser la enseñanza, se involucra “plenamente” en la resolución del problema comenzando como se comienza toda investigación, realizando una diagnosis aunque, en este caso, con ciertos prejuicios.

 

VIGA DE OHANES: DOCUMENTO 2

VIGA DE OHANES: DOCUMENTO 2

Y sigue esta especie de sainete con intercambios dialécticos cargados de ironía  aunque, quizá, este maestro de primeras letras, debería haber evaluado el nivel de su interlocutor para con el entendimiento entre líneas.

VIGA DE OHANES: DOCUMENTO 3

VIGA DE OHANES: DOCUMENTO 3

Es aquí donde se manifiesta una dualidad entre lo poco que importa que la educación esté presente en el acervo de la próxima generación y el mantenimiento de las formas. Una práctica que, salvando las diferencias, aún hoy puede encontrarse cuando el Legislador inflama su pluma escribiendo párrafos y párrafos sobre calidad educativa, decretos de mejora, excelencia, simbiosis y un vasto grupo de anglicismos para renovar el aula de pies a cabeza que luego queda agua de borrajas al carecer de recursos y medios, formación, autoridad o autonomía.

VIGA DE OHANES: DOCUMENTO 4

VIGA DE OHANES: DOCUMENTO 4

El informe de los maestros albañiles graduados no tiene desperdicio. Un pretendido análisis minucioso con margen de error  de  “dos deos”  es suficiente para garantizar la seguridad del entorno académico. La capacidad descriptiva que el autor realiza del cuerpo astilloso es digno de ser destacado y me resulta especialmente gracioso la conclusión del párrafo, tan español, donde se pone de manifiesto la escasez de recursos con los que se realiza el diagnóstico (por no tener, no tienen ni sello) que justifica que haya invertido más en análisis deductivo que en valoración técnica. No me queda claro, empero, si el comentario de que daría tiempo a salvar algunas vidas una vez se produjese la rotura de la viga, es irónico o tristemente cierto.

 

VIGA DE OHANES: DOCUMENTO 5

VIGA DE OHANES: DOCUMENTO 5

El escribano de la Villa aporta, según lo que ahora sería su “leal saber y entender” de la profesión, cuatro posibles escenarios resultados de la rotura de la viga que parece desprender que están a la misma altura de gravedad, ninguna. Sigue haciéndose difícil, incluso remontándose a tal época, imaginar cómo puede despreciarse de tal manera la vida humana.

VIGA DE OHANES: DOCUMENTO 6

VIGA DE OHANES: DOCUMENTO 6

Y el desenlace no habría de hacerse esperar. Me he permitido la ligereza de subrayar del texto la causa imputable al accidente que, por supuesto, exime de responsabilidad a los órganos de gobierno. ¿Por qué habrá de resultar tan familiar esta forma de proceder, aún en estos días que vivimos?

VIGA DE OHANES: DOCUMENTO 7

VIGA DE OHANES: DOCUMENTO 7

Y así, apreciado lector, se desarrolló el caso de la “viga de Ohanes”.

Un análisis mucho más documentado puede encontrarse en un texto que D. Ramón López Domech, realizó para la Revista Complutense de la Educación (ISSN: 1130-2496) donde recoge un análisis histórico y sociocultural que pone en contexto la zona rural, el clima político y el desarrollo económico para, si no comprender, al menos, contemplar que no se trataba de un caso aislado.

Autor: JAVIER LUQUE  @fdetsocial

Ver más entradas del mismo autor

Si quieres participar en el blog como colaborador en alguna de las secciones o realizar alguna pregunta para que un especialista te responda, envíanos un email a info@fdet.es

Grupo FdeT

Compartir:
Facebooktwittergoogle_pluslinkedin

Leave a Reply

A %d blogueros les gusta esto: