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13 feb 2017

El caso del Dr. Alexis Carrel y la “Inquisición Científica”

Inquisición en la Ciencia (I): ALEXIS CARREL

También en los ambientes científicos se da el fenómeno de la inquisición, es decir la condena arbitraria de aquel que no piensa del mismo modo que la comunidad (en este caso científica) en un determinado momento. Los ejemplos son numerosos, hoy hablaremos del Dr. Alexis Carrel.

Alexis Carrel   Premio Nobel de Fisiología  - Medicina  1912

Dr Alexis Carrel.

El Dr. Carrel nació en Lyon, Francia, en 1873 estudió medicina y brilló como una de sus lumbreras a principios del s. XX. Entre sus logros, se cuentan, ser el primero en suturar los vasos sanguíneos con una técnica especial que él mismo inventó, ser el primero en realizar injertos de riñón, en realizar una transfusión de sangre directamente, en realizar una anastomosis (unión de diferentes tejidos anatómicos), en conservar tejidos vivos, etc.. Fue premio Nobel de medicina en 1912. Murió abandonado de todos, expulsado de la orden francesa de médicos en 1944. Veamos el porqué de este abandono.

El doctor Carrel parte de una concepción positivista a ultranza, agnóstico en materia religiosa a la fin de sus estudios en la universidad, para él cuentan los hechos y sólo los hechos.

Dentro de esta filosofía, acompaña a un grupo de enfermos a Lourdes, ocupándose de ellos durante el viaje y la estancia, escribiendo un libro sobre sus observaciones y conclusiones. Allí, observando los hechos, es decir los efectos positivos de la oración y una curación milagrosa, se convierte al catolicismo, pero sin dejar su positivismo extremo. Para él siguen contando sólo os hechos… aunque sean milagros.

Esta actitud le atrae las furias del cuerpo médico en Francia, donde viene enviado al ostracismo… acusado de “creer en historias de curas” donde no había sino positivismo a ultranza como siempre.

El Dr. Carrel tuvo que exilarse en los Estados Unidos, entonces con una actitud más liberal que la de sus colegas franceses. Allí, en colaboración con el ingeniero Charles Lindberg, el primero que cruzó el Atlántico en avión, crearon entre los dos las primicias de lo que acabaría siendo la electromedicina, aparatos mecánicos y eléctricos para facilitar el trabajo de los cirujanos.

Al estallar la segunda guerra mundial, el Dr. Carrel sintió que debía ayudar a sus paisanos franceses a pesar de lo mal que lo habían tratado. Vuelto a Francia, trabajó intensamente salvando muchas vidas dados sus admirables conocimientos y la perfección de sus técnicas.

Mas ¡ay! fiel a su pragmatismo, el Dr. Carrel trabajó bajo el régimen marioneta de Vichy colocado por el invasor alemán. Con tal motivo, finalizada la guerra, en vez de reconocer los méritos de las vidas salvadas, fue acusado de colaboracionismo y, una vez más, puesto en entredicho y desprestigiado.

¡Pobre Dr. Carrel!

– Odiado por los antireligiosos por haber firmado una curación en Lourdes, por “haber creído en historias clericales”.

– Odiado por los demócratas por haber defendido la eugenesia (voluntaria)

– Odiado por los franceses por haber “colaborado” con el régimen de Petain.

– Odiado por los fundamentalistas religiosos por hablar siempre de “hechos” y nunca de “milagros”.

– Odiado por los positivistas (el colmo) por hablar de religión y de oración.

Odiado por todos y abandonado, murió de un infarto en 1945.

En resumen: una persecución, la de Alexis Carrel, que bien podemos llamar inquisidora, al ser un hombre pragmático (aunque equivocado en ciertos puntos, es verdad) condenado por quienes decían serlo sin llevar al final las consecuencias de su pragmatismo.

Autor: JULIO MORENO-DÁVILA. La Tour-de-Peilz, febrero del 2017

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