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13 sep 2016

ELECCIONES: GOBERNARÁ EL TUERTO EN EL PAÍS DE LOS CIEGOS

Míralas cara a cara, son las terceras…, elecciones

Decía la mítica sevillana aquello de: “mírala cara a cara que es la primera”, pues en España podríamos entonar: “míralas cara a cara, son las terceras”. Sí, somos originales, vamos a hablar de elecciones. Y es que, aunque estemos hasta las narices, la situación da para hablar de ello.

TERCERAS ELECCIONES AL PARLAMENTO EN ESPAÑA

Ahora, terceras elecciones. ¿Las últimas de este ciclo?

Me voy a ahorrar el relato de cómo hemos llegado hasta aquí pues, el que más por el que menos, todos lo conocemos. El caso es que el viernes dos de septiembre, bien podría recordarse en España como el día de la poca vergüenza. Eso es lo que vimos en el Palacio de las Cortes.

Y es que es cierto que nuestros políticos están todos señalados, no hay nadie perfecto. Pero es que, aunque perfecto nunca hubo nadie, esto es una situación excepcional. No sé a vosotros pero el juego de “aquél es peor que yo” a mí ya no me vale porque, la actual situación de bloqueo, tiene consecuencias muy graves.

Primeramente, porque el mundo no se paraliza con nosotros, el mundo avanza. Y en consecuencia, en España, llevamos un año de retraso sin legislar y pagando a políticos sin hacer nada. Derrochando dinero, hablando en plata. Y eso, sin contar el gasto que supone la organización y la logística de unas terceras elecciones.

En segundo lugar, los indicadores macroeconómicos son buenos, pero los microeconómicos, los del día a día de negocios y familias, no se acaban de poner en sintonía con aquéllos, en eso también llevamos retraso. E insisto, no se toman medidas para estimular la economía, esto nos puede llevar a una situación comprometida [virgencita, que nos quedemos como estamos].

Pues, como a los políticos no les importa eso y, lo que es peor, al parecer, no les importamos nosotros, el plazo de dos meses para formar gobierno que fija la Constitución tras una investidura fallida empieza a correr. Eso supone que, según nuestra Carta Magna, si en dos meses a partir de un fiasco como el obtenido, no se ponen de acuerdo para formar gobierno, votaremos otra vez. Y lo de si es en Navidad o no da para otro artículo.

En mi opinión, como ya he dicho, la situación es excepcional. Si tuviéramos cordura, debería haber ya presidente. ¿A quién ponemos? Al que la mayoría vote. Y nos debería dar igual las explicaciones de los derrotados de: “hay una mayoría de partidos de cambio”, “se pueden articular mayorías”, “los votos se pueden traducir en coaliciones”, etc. Soberanas memeces. Si uno tiene más votos, que ése sea presidente. ¿Que su partido está de barro hasta las rodillas?  Pues es labor del resto de partidos controlarlo, vigilarlo y fiscalizarlo. Pero he aquí la madre del cordero. Cree el jefe de la oposición que su función no es la de favorecer el interés general haciendo esa tarea sino que él está ahí para alcanzar el poder aunque tengamos que votar lo que no está en los escritos, cuantas veces sea necesario.

Por otro lado está la “nueva política”. Unos son puro marketing, gestualidad-postureo y viejas recetas que no nos llevan a ningún sitio pero como según sus votantes “peor no podemos estar” pues vamos a votarla a ver si cuerda rompe  o llegamos a una maravillosa utopía, una de dos. Otros, pobres, tiene buenas intenciones pero se han amontonado en un partido de centro. En España no existe el centro, ni existirá jamás. Vamos a ser realistas, somos más de dos bandos, los de toda la vida.

Y para acabar, mil formaciones nacionalistas, cada una con su particular rufián a la cabeza, que en vez de sumar tiran cada una para lo suyo, con revanchismo y remontándose cuarenta años atrás, lo que sea para que no progresemos. Porque, según ellos, no todos somos españoles. Por lo visto somos andaluces, vascos, canarios, etc., y, como ya todos sabemos a esta altura de la película, ¿en que se parecen un vigués y un alicantino que hablan el mismo idioma? Pues se ve que eso, en nada. De hecho en la Edad de piedra ya pertenecían a tribus distintas así que, por qué no seguir en esa línea.

En definitiva, España es un carajal, un marasmo, un corral, un circo, un cabaret, de todo menos algo serio. España no, mejor dicho, porque hay miles de españoles decentes que trabajan y se esfuerzan cada día, pero sí la política que nos representa.

Y dirán “El partido A no vota al partido B porque el partido B es corrupto”. Mentira, A es igual de corrupto que B, y C y D no son corruptos porque no tienen responsabilidad de gobierno a gran escala. A no vota a B simplemente porque quiere gobernar él. Y el juego funciona así. Un gran postureo. Un gran juego de la silla en el que la música parará un día y, que Dios nos pille confesados, gobernará el tuerto en el país de los ciegos.

Autor: FRANCISCO CRUZ 

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