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18 mar 2017

ANTE EL RIESGO FINANCIERO, ¿ESPECULACIÓN O BENEFICIO SOCIAL?

Y si después de todo ¿el especulador fuese un benefactor social?

En las fotos que se muestran se observa a un presidente de gobierno de Israel (una posición altamente arriesgada) y a una famosa diva rodeados por sus respectivos guardaespaldas. ¿Por qué así?

riesgo financiero y celebrities

La transferencia del riesgo, de la seguridad personal al mercado financiero.

La misión del presidente de gobierno es precisamente gobernar, una función difícil, que entraña una dedicación exclusiva, que demanda toda su atención incluso en situaciones de protocolo, en las que por ejemplo, debe dar la bienvenida a un dirigente extranjero etc. En el otro caso, la misión de una diva es lucir su belleza o su inteligencia, no sin tener el peligro que viene de sus fans que pueden ser incluso tan peligrosos como los adversarios políticos del presidente del gobierno.

Por eso, todas estas celebrities se eximen del problema de su propia seguridad, entregando el riesgo a otras personas especializadas (guardaespaldas en este caso) que por supuesto reciben una compensación económica. En estos dos ejemplos no sería conveniente ni posible, que ambas personas fuesen armadas y vigilando constantemente su alrededor, tomando sobre sí el riesgo que conlleva su profesión.

Pero en el mundo en el que nos ha tocado vivir, los riesgos que se corren no son sólo riesgos físicos sobre la integridad de la persona, sino muchos y variados, de distintos tipos. Uno de ellos es el riesgo financiero.

Tomemos el ejemplo de una gran empresa de alimentación. Incluso realizando bien su trabajo, con productos excelentes a precios razonables etc., puede correr el riesgo de perder mucho dinero a causa de diferentes factores, como son el riesgo de cambio de divisas cuando vende en un país diferente del suyo, el riesgo de los precios de las materias primas, normalmente productos agrícolas cuyo precio puede variar bruscamente de un año a otro, etc.

En ese caso, la empresa alimentaria que hemos tomado como ejemplo, no está interesada en correr ese riesgo financiero, como no lo están el presidente del gobierno o la diva vistos anteriormente. También en este caso, el riesgo puede ser transferido a unos especialistas para poder concentrarse en la especialidad de la empresa como la calidad, el precio, la logística etc.

Por ejemplo, la empresa alimentaria que hemos cogido como ejemplo necesita comprar grandes cantidades de azúcar para su programa de dulces de navidad, cuya confección comienza muchos meses antes de esta fecha. De este modo, la empresa encara un problema de riesgo importante, ¿cuál será el precio del azúcar dentro de unos meses, para poder fijar los precios de la campaña de navidad?

La solución se encuentra en la transferencia del riesgo, como en el caso del presidente del gobierno o de la diva. La empresa efectúa una compra a término, es decir fija el precio de compra del azúcar necesario con muchos meses de antelación. La cuestión es: ¿a quién se lo compra?

Una posible respuesta es: a un especulador. Una persona que se compromete a vender el azúcar a un precio bien preciso concertado muchos meses antes del envío de la mercancía. Si, entretanto, el precio del azúcar se hunde en el mercado libre, el especulador podrá comprar el producto a un precio bajo y venderlo a la empresa alimentaria, según lo estipulado, a un precio que suponemos mucho mayor. De ahí un beneficio consecuente, con una inversión mínima.

Naturalmente, la contrapartida está clara. Si en los meses de espera el precio del azúcar se dispara, el especulador deberá comprar esa mercancía mucho más cara de lo que después la venderá a la sociedad alimentaria. Un pérdida muy importante.

Creo que este ejemplo deja bien claro que la operación del especulador permite a la sociedad que hemos tomado como ejemplo el trabajar sin riesgo, permitiéndole concentrarse en la calidad, la higiene y el precio del producto final sin riesgo financiero. El especulador ha resultado ser un benefactor social.

Por supuesto que en la realidad de los negocios las cosas son bastante más complejas y que, por ejemplo, al lado de la operación que hemos ejemplificado (una compra a término) existen otras posibilidades más complejas (productos derivados). Pero todas ellas están encaminadas al mismo fin: transferir el riesgo a terceras personas para poder concentrarse en actividades de producción de riqueza.

Por otra partees evidente que, al igual que en todas las actividades humanas, la especulación puede también ser utilizada con fines poco confesables.

Autor: JULIO MORENO-DÁVILA. Suiza, marzo del 2017

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