ENTRADAS

19 ago 2016

La familia ¿un obstáculo a tu vida profesional?

Familia con padre primerizo a los 54

Quienes nos dedicamos a la ingeniería, ya sea en el área de cálculo, de ejecución de obra o en su vertiente formativa, debemos conciliar, como ocurre con otras tantas disciplinas, el ámbito laboral con el personal del individuo. Una mezcla armoniosa de ambos planos permite al profesional desarrollar plenamente su potencial concentrándose, en cada momento, en lo que resulta prioritario a tiempo real. Este balanceo no es sencillo y las condiciones de vida nos avocan en ocasiones a tener que tomar decisiones que pueden beneficiar un plano en detrimento del otro. Es en este momento cuando se plantean cuestiones éticas para las que no hemos sido adiestrados que se nos muestran de forma muy diferente a los problemas que hemos aprendido a resolver en nuestro ámbito académico donde tan fuertes nos encontramos.

 

Crear familia a los 54 años. Sparky Campanella

Sparky Campanella. [Artículo Abby Ellin. Image credits by Emily BerlforThe New York Times]

Para  comenzar mi andadura como colaborador de esta iniciativa denominada FdeT he creído interesante apostar por un primer artículo donde se ponga de manifiesto la importancia que presenta por derecho propio esta faceta de la ética en la ingeniería y es por ello que aporto una misiva que dirigí a la Editorial del New York Times y que os dejo en español y en su versión original donde recojo un caso de análisis real que planteé a mis estudiantes de la Universidad de Granada basado en una experiencia personal que espero que sirva de punto de partida para una  reflexión individual de cada lector.

 

Artículo en español.

Al Editor del New York Times.                            Santa Clara, CA. 7 de agosto 2016.

Estimado editor.

Mi nombre es Enrique y soy profesor de ingeniería en la Universidad de Granada (España).

Este verano me encuentro impartiendo un curso interdepartamental sobre Arte e Ingeniería en la Universidad de Santa Clara, en California. Leí el artículo de Abby Ellin “Soltero, edad 54 y padre primerizo: ¿por qué hay quienes forman familia de forma tardía? “ (ver artículo original aquí)  y lo encontré sumamente interesante. Ella escribe sobre el “reloj sociológico” que ha permitido a un fotógrafo tener una paternidad biológica encontrándose en la cincuentena. Durante los últimos siete años he impartido una asignatura titulada Ética y Estética en la Ingeniería. Durante este curso, Armado Segura, un profesor emérito de filosofía imparte las clases teóricas mientras que yo me encargo de los casos prácticos. La mayoría de estos casos han sido tomados de otros autores, aunque alguno lo he escrito yo, extraído de mi experiencia personal. Hay uno, relacionado con el artículo de Ellin, que los estudiantes nunca olvidarán. Durante este caso alumnos y alumnas se polarizaban cada uno apoyando a su propio sexo. Recuerdo un año en particular cuando una pareja de novios llegaron a discutir acaloradamente, argumentando cada cual en defensa de su género. Permítame ilustrar el caso. Lo escribí una noche en un hotel tras la celebración de la clausura de diez días de trabajo intenso de un grupo de ingenieros, en Florianopolis (Brasil), donde tratamos de resolver un problema de ingeniería que allí se presentaba. Durante el ágape tres ingenieros, todos varones, disfrutamos especialmente de la conversación. Componíamos el grupo un francés, de París, un americano procedente de Nueva York y yo, un español. Todos rondábamos los 50 años de edad, como el personaje del artículo de Ellin. El clima, como podrá imaginar,  era espléndido y, además, según iba avanzando la tarde, iba creciendo el respecto técnico y personal entre los tres. Durante la conversación se abordó principalmente el tema de las familias; dos estábamos  casados y con 3 hijos y el tercero tenía una relación de largo tiempo con su novia, con la que no compartía piso pero con la que pasaba fines de semana y períodos vacacionales. Este último caso de pareja es el tipo de situación que no planeas pero es la relación en la que  los estudiantes de ingeniería, deseosos de comenzar una vida profesional, podrían fácilmente verse envueltos. Después de analizar la situación sentimental de los tres ingenieros, invitaba a mis estudiantes a ponerse en la piel del tercer ingeniero quien pensó “bueno, hace diez años mi novia y yo hablamos sobre tener hijos o vivir juntos pero fuimos posponiendo nuestra decisión y no hemos hablado sobre ello desde entonces… Me gustaría retomar la cuestión y me comprometo a tomar una decisión antes de fin de año sobre si crear una familia o no, adoptar o no, tener mi propio hijo biológico o no porque ella ya no puede tener hijos biológicos…”  Tras esto, la cuestión planteada a los estudiantes: ¿qué harías tú si te encontraras en su situación?  Luego comenzó una lucha entre dos grupos: hombres y mujeres.

Con este caso de estudio tratamos de ayudar a los futuros ingenieros a darse cuenta de que un proyecto de vida va más allá de una carrera profesional y que ha de incluir un proyecto de familia.

 

Enrique Hernández-Montes

University of Granada

Autor: ENRIQUE HERNÁNDEZ-MONTES. Catedrático Dpt. de Mecánica de Estructuras (UGR).

Más artículos del autor para el blog de FdeT

Si quieres participar en el blog como colaborador en alguna de las secciones, envíanos un mail a info@fdet.es 

Grupo FdeT

Artículo en versión original.

To: New York Times, Editor                                                       Santa Clara, CA, August 7th,2016

 

Dear Editor,

My name is Enrique, and I am a professor of Engineering at the University of Granada, Spain. This summer I am teaching a cross-listed course of Art and Engineering at Santa Clara University in California. I read the article by Abby Ellin “Single, 54, and a New Dad: Why Some Start Families Late”, and I found it extremely interesting. She writes about the “sociological clock” that led a professional photographer to have a biological parenthood for the first time when he is in his fifties. I have been teaching Ethics in Engineering for the past seven years. During this course an emeritus professor of philosophy teaches the theory, and I do the study cases. Most of these cases are taken from other authors, but I also wrote a few of them, extracted from personal experience. There is one, related to Ellin’s article, that the students will never forget. In this study case male students get annoyed with female students. I recall one year in particular when a boyfriend and girlfriend got really involved in the discussion, each one arguing on behalf of his or her gender. Let me summarize the study case. I wrote it one night in a hotel, after the celebration of the end of ten days working of a group of engineers, in Florianopolis (Brazil), trying to solve an engineering problem there. During the agape three engineers, all men, enjoyed the conversation. There was a French man from Paris, an American from New York, and myself an Spaniard, All of us were around 50 years old, as the character in the Ellin article. The atmosphere was splendid, you know, those moments where you feel that everyone is respectful professional and a nice person.  During the conversation they mainly discussed their families; two of them were married with 3 children and the third was in a long term relationship with a girlfriend who didn’t share his household, but spent weekends and vacations together. This last is the kind of situation that you do not plan, but that the engineering students, eager to start a professional life, can easily imagine finding themselves in. Then I invited the students to be in the shoes of the third engineer, who thought … “well, ten years ago we had talked, my girlfriend and I, about having children or living together, but we postponed the decision, and we have not talked about it since. … I would like to raise the question again, and I will have a decision before the end of the year, about whether to have a family or not, adopt or not, have my own biological children or not -because she no longer can-, …”. Then the question I posed to the students: what would you do if you were in his shoes… then the fight began between two groups: the men and the women. With this study case we try to help to the future engineers to realize that a life project goes beyond a professional career, and it includes a family project.

Enrique Hernández-Montes

University of Granada

 

 

 

Compartir:
Facebooktwittergoogle_pluslinkedin

1 Response

Leave a Reply

A %d blogueros les gusta esto: