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21 nov 2017

¿FAVORECE EL SISTEMA ELECTORAL EL INDEPENDENTISMO CATALÁN?

Independentismo catalán y el sistema electoral del Congreso de los Diputados

El sistema electoral del Congreso de los Diputados ha producido grandes desequilibrios en la representación de los partidos políticos en todas las elecciones generales. Estos desequilibrios, en ocasiones, han dado lugar a una contradicción entre los votos y los escaños cuando se comparan dos partidos, de tal forma que el más votado ha recibido menos escaños.

Independentismo catalán y el sistema electoral

Ello no significa necesariamente que el partido que ha recibido más escaños esté sobrerrepresentado, simplemente se trata de una discordancia o contradicción entre votos totales y escaños totales recibidos por dos partidos políticos. Se trata de un déficit de nuestro sistema electoral, que también está (o ha estado) presente en algunos otros países con representación proporcional (Italia, Brasil, etc.); pero no ocurre en aquellos países que lideran el ranking de calidad democrática a nivel mundial como, por ejemplo, en los países nórdicos.

El sistema electoral del Congreso de los Diputados, normalmente, favorece en cada circunscripción electoral al partido más votado o a los dos más votados.

Por tanto, si un partido vence o es el segundo más votado en muchas circunscripciones electorales, recibe una sobrerrepresentación importante. Lo contrario le ocurre a aquellos partidos que ocupan la tercera posición o las siguientes.

En España compiten partidos políticos de ámbito autonómico (llamados nacionalistas) con otros de ámbito estatal. Así, los partidos de ámbito autonómico que destacan en su Comunidad Autónoma tienen gran ventaja con respecto a aquellos otros partidos que tienen un número de votos similar, pero distribuidos en todo el territorio nacional.

Otros partidos de ámbito autonómico que no ocupan las primeras posiciones en votos en sus circunscripciones son penalizados por el sistema electoral; por ejemplo eso le ha ocurrido en el pasado a ERC en varias ocasiones y al PA en Andalucía.

Por el contrario, en muchas elecciones, CiU y PNV han destacado como primer o segundo partido con más votos en sus respectivas circunscripciones. Ello les ha dado ventajas en la representación; pero más importante que la sobrerrepresentación ha sido el poder que han conseguido con sus escaños cuando han sido suficientes para que gobernase el partido vencedor, porque les permitía exigir importantes contraprestaciones en la elección de Presidente del Gobierno y en la aprobación de leyes en el Congreso de los Diputados.

La tabla siguiente muestra las elecciones en las que CiU pudo jugar en papel decisivo en la formación de gobierno. Corresponden a las elecciones celebradas antes de 2015 en las cuales el partido vencedor no tuvo mayoría absoluta de escaños.

independentismo catalán y sistema electoral

Independentismo catalán: tabla de elecciones en las que CiU pudo jugar en papel decisivo en la formación de gobierno.

En las otras 5 elecciones, (1982, 1986, 1989, 2000 y 2011) el partido vencedor obtuvo mayoría absoluta, salvo en 1989 que el PSOE consiguió exactamente 175 escaños (justo el 50%).

En las seis elecciones que mostramos en la tabla se observa que CiU (PDPC en 1977) tuvo la facultad de garantizar el gobierno en todas ellas salvo en 1996 que tendría que sumar también los escaños del PNV para que el PP pudiese gobernar.

Por tanto, la suma de los escaños de CiU a los del partido vencedor cuando el partido vencedor no consiguió mayoría absoluta le habría permitido alcanzarla en todas las elecciones menos una. Es decir, CiU ha tenido mucho poder. Un poder equivalente no lo han tenido partidos de centro derecha o de centro izquierda como UCD, CDS o UPyD que acabaron desapareciendo ni otros más a la izquierda como IU que  recibieron muchos menos escaños de los que les correspondían a su proporción de votos.

El aumento del independentismo catalán en el momento actual se debe a muchos factores; los principales responsables han sido una parte de la clase política catalana y una parte de la clase política nacional.

Desde un punto de vista científico, no podemos decir, en absoluto, que el sistema electoral del Congreso de los Diputados sea el responsable de los acontecimientos que se han producido en Cataluña en los últimos meses, pero el sistema electoral ha dado un poder elevado a CiU, partido que empezó a impulsar la independencia desde hace varias décadas, con lo cual el sistema electoral no es el culpable de la crisis en Cataluña pero puede haber ayudado a que haya ocurrido.

Por otra parte, en la tabla se han mostrado otros resultados, que permiten criticar la injusticia que produce el sistema electoral. Como muestra de ello, basta observar los resultados de  1977 cuando el Partido Socialista Popular, PSP, obtuvo más votos que PDPC pero recibió 5 escaños menos que el PDPC. Ese tipo de contradicción entre votos totales y escaños totales de los partidos se ha producido en todas las elecciones desde 1977 hasta 2016 inclusive (acumulando más de 50 discordancias o contradicciones).

Los países más avanzados en el ranking de calidad democrática jamás dan lugar a una discordancia.

En España el valor del voto depende del lugar donde se emita y del partido al que se vote. Sin embargo las técnicas recientes de diseño de sistemas electorales permiten que el voto de un ciudadano en favor de un partido X tenga exactamente el mismo valor si dicho voto se emite en Melilla, en Madrid, en Bilbao o en cualquier otra circunscripción electoral y que el valor de los votos de los diferentes partidos, salvo el de aquellos que tengan muy pocos votos, sea casi idéntico.

Por ello, se debería reformar el sistema electoral del Congreso de los Diputados; y caso de hacerlo no es necesario cambiar las circunscripciones electorales ni sus tamaños, ni el tamaño de Congreso, ni la Constitución. Solo se requiere establecer principios razonables que deba cumplir un sistema de representación proporcional. Esos principios pueden ser muy simples, tales como:

a) Un partido con más votos que otro no puede recibir menos escaños,

b) Dos partidos que difieren en un solo voto no deben diferir en más de un escaño y

c) Todo partido debiera recibir al menos el 90% de los escaños que le corresponden a su proporción de votos totales (redondeado al entero por defecto ya que el número de escaños debe ser entero).

Con esos tres principios se eliminan las discordancias y los desequilibrios en la representación de los partidos políticos, de tal forma que los escaños de los diferentes partidos medianos y grandes tienen un coste muy similar, y los partidos que consiguen sus votos distribuidos en todo en territorio son tratados de igual forma que los partidos nacionalistas, es decir que aquellos que concentran sus votos en pocas circunscripciones electorales. Además es posible diseñar el sistema electoral de forma que se cumpla un cuarto requisito, concretamente que prime al partido vencedor para dar estabilidad a los grandes partidos políticos y facilitar la gobernabilidad, como ocurre en casi todos los sistemas electorales del mundo.

Autor: VICTORIANO RAMÍREZ GONZÁLEZ Catedrático y Director de GIME (Grupo de Investigación en Métodos Electorales). Universidad de Granada.

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