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27 nov 2016

GUERRA EN EL RECICLAJE: ECOEMBES VS SDDR

¿Existe un modelo definitivo de reciclaje?

En un artículo anterior comentaba cómo hemos llegado a la situación actual de consumo de envases y cómo las empresas envasadoras se han preocupado mucho de que la responsabilidad de una sobreproducción desmedida recaiga sobre el hombro del consumidor apelando a estrategias medioambientales. Sea como fuere la realidad es que, cada vez que vamos a la compra, añadimos a nuestra cesta Briks de leche, zumo, sopa o salsas, vasos de yogur, tarrinas de cremas, aerosoles, latas de refresco, botellas de agua, garrafas de aceite, productos monodosis (queso, detergente, dulces…), bandejas de alimentos precortados y precocinados y un largo etcétera que van sumando volumen a nuestra basura y dificultan las estrategias de reciclaje. Algo habrá que hacer para el bonito planeta azul que la NASA fotografió por primera vez en 1972 en la célebre Apolo XVII

La Tierra desde el Apolo XVII 1972

Planeta Tierra. NASA. Apolo XVII. 1972. Img NASA

no se transforme en un gigantesco vertedero como el que ya comienza a producirse en las costas de California y Hawái, llegando incluso a Japón, donde más de 100 millones de toneladas de desperdicios (y en aumento) del ser humano (casi el 80% de las costas norteamericanas y asiáticas) extingue la vida oceánica por acumulación de detritus.

Isla de plástico.

Izqda y Centro: Isla de plástico entre la costa de California y Japón. Drcha: Costa de Manila.

Según el informe del Banco Mundial “What a Waste: A Global Review of Solid Waste Management”, la media mundial de producción de basura se establece en 0.64 Kg/día por habitante teniendo en cuenta que los norteamericanos triplican esta tasa.

Generación de basura. Reciclaje

Fuente: What a Waste: A Global Review of Solid Waste Management,

Si analizáramos la composición media de una bolsa de basura tendríamos, según datos del Plan Nacional de Residuos Urbanos y el  Programa Estatal de Prevención de Residuos:

  •  44% de materia orgánica derivada de restos alimentarios y actividades relacionadas con jardinería y poda
  • 21% de papel y cartón correspondientes a periódicos, cajas y envases
  • 10,6 % de plástico correspondiente a bolsas, envases, embalajes, carcasas de electrodomésticos (hasta piezas de carrocerías de vehículos)
  • 7% de vidrio estimándose en España un consumo de 33 kilogramos por persona/año.
  • 3,4% metales férricos y 0,7% metales no férricos debidos a latas de conservas, tetrabriks (contienen aluminio), recipientes de pintura…
  • 1% maderas fundamentalmente repercutidos en los palets y cajas de embalaje de productos que consumimos
  • 12,3% otros

 

Atendiendo a estos datos, los residuos domésticos se han convertido en un nuevo potencial de ingresos ya que muchos de ellos son productos reutilizables lo que ha provocado un nuevo término comercial denominado economía circular donde se pretende por diversas vías que el producto permanezca en el circuito de vida activa el mayor tiempo posible. Para conseguirlo se intersecan el aspecto medioambiental y el ciclo económico del producto fabricado apostando por un uso eficiente de los recursos y una optimización en los flujos de materiales con la imprescindible aportación energética para su reutilización o extracción del ciclo de retorno.

Escoger un modelo adecuado de reciclaje para tratar nuestros residuos no es un tema sencillo pues no hay fórmulas matemáticas que delimiten la frontera que separa ámbitos tan imbricados a la solución como son la reindustrialización de un sector y los puestos de trabajo asociados al mismo, el uso de energías alternativas, la sostenibilidad de un producto, la seguridad alimentaria, el uso de nuevos materiales o los factores económicos vinculados a la valorización energética de los residuos no reciclables.

En España corría el año 1997 cuando Isabel Tocino, ministra del recientemente creado Ministerio de Medio Ambiente aprobaba la  ley de envases y residuos de envases y, posteriormente, la ley general de residuos. La primera de ellas era una mera transposición con criterio de mínimos de una directiva europea donde primaba homogeneizar criterios con otros estados miembros de la UE para evitar incorporar trabas comerciales a un creciente nuevo mercado único. La segunda ley obligaba a las empresas, con idéntica falta de fuelle y ambición política que la anterior,  a cobrar una cantidad en cada envase de producto producido y la devolución de esta cantidad cuando el envase fuera devuelto vacío al cliente. Como alternativa (quien hace la ley hace la trampa que decía mi abuela) se ofrecía la opción de participar en un Sistema Integrado de Gestión que sería el encargado de recoger los envases y tratarlos adecuadamente de tal forma que las empresas productoras de envases no habrían de hacerse cargo de su tratamiento. De esta manera, el año 1996 nace ECOEMBES cuyo acrónimo, Ecoembalajes España S.A., deja entrever que representa a las empresas envasadoras adscritas. Se trata de una empresa sin ánimo de lucro que colabora con las comunidades autónomas (con competencias transferidas en materia medioambiental) y ayuntamientos en la recogida selectiva de envases. ECOEMBES paga la diferencia de coste que existe entre la recogida de sólidos urbanos y el coste de la recogida selectiva. Esta diferencia es financiada por las empresas envasadoras adheridas a modo de pago por la prestación del servicio de recuperación de los residuos de envases y su contribución económica depende de la cantidad y la tipología de los envases que  declaren haber puesto  a la venta.

El Sistema Integrado de Gestión (SIG)

Si miramos cualquier envase cuyo fabricante sea uno de las 12200 empresas envasadoras adheridas a ECOEMBES aparecerá el logotipo del punto verde que tan familiar nos resulta.

Reciclaje: PUNTO VERDE - ECOEMBES

Logotipo de PUNTO VERDE de empresa adscrita a ECOEMBES

Este sello indica que el envase será tratado de forma responsable por un SIG (sistema integrado de gestión de residuos) donde se recogen los residuos, se transportan, se almacenan y se reciclan (si procede).

Encontramos SIG para residuos de lámparas (AMBILAMP), aparatos electrónicos (ECOASIMELEC), equipos ofimáticos (ECOFIMÁTICA), telefonía (TRAGAMÓVIL), pilas y baterías (ECOPILAS y ERP), electrodomésticos (ECOLEC), electrónica de consumo, juguetes y aparatología médica (ECOTIC), aceites usados (SIGAUS), envases fitosanitarios (SIGFITO), envases de medicamentos (SIGRE) o neumáticos (SIGNUS). Sin duda una impresionante y potente estructura para el reciclaje que daría para decenas de artículos. Sin embargo permítaseme la licencia de centrar el tema desde una óptica agrupada, como un ente, con el aspecto más significativo y lucrativo que mueve y desde el que parte la iniciativa, los envases y embalajes.

El método  de trabajo de los SIG, con sus más de  570000 contenedores amarillos y azules,  mueve al año más de cuatrocientos millones de euros pero este modelo resulta opaco a los controles externos ofreciendo una mera aproximación de las toneladas de material que se rescatan del residuo. No se hacen públicos datos acerca de los envases vendidos, los que se recogen de los contendedores de reciclaje o los que acaban llegando a las plantas de tratamiento. Ni siquiera se conoce el dato de cuántos envases se recuperan para acabar siendo reciclados.

Este sistema cuando apenas se rasca en su forma de trabajar crea numerosas dudas que las ingentes campañas de información y formación no consiguen responder (o no interesa responder). Esta forma de entender y gestionar el reciclaje confronta con el denominado modelo SDDR (sistema de depósito, devolución y retorno) donde el usuario final ve incrementado el precio de un artículo debido al envase que lo contiene a modo de fianza para, posteriormente, serle devuelta al retornarlo. Aunque puede recordárnoslo no es exactamente igual que el tradicional método del “casco de la gaseosa” porque en España, para uso alimentario, no está permitida la reutilización del envase.

Reciclaje SDDR

Logo del modelo SDDR de Retorna

En distintos países europeos que adoptaron el modelo del SDDR se han alcanzado cuotas de reciclaje ciertamente impresionantes como el 98.5% alcanzado en Alemania, el 95% de Finlandia, el 93% de Noruega o el 84% de Suecia. Aquí, según se pregunte a ECOEMBES o a los responsables del SDDR, sin embargo, parece ser que su implantación podría variar desde un 8% de los envases hasta un 100% respectivamente (como se aprecia, las matemáticas vuelven a usarse torticeramente en interés propio bastando con referirse a la misma variables desde distintos ejes de referencia).

Modelo SIG:

A modo ilustrativa del proceso el fabricante de una botella de agua paga una cantidad al punto verde para trasladar la responsabilidad del reciclaje a ECOEMBES. El usuario compra la botella de agua por un precio neto y tras consumirla lo introduce en el contenedor amarillo para iniciar el circuito de retorno. Un camión la recoge selectivamente y la transporta un punto de tratamiento donde se limpia, clasifica y se procesa para convertirla en granza que después será transportada hasta la plastificadora que permitirá producir un nuevo envase. Luego, se llevará hasta la empresa que acabará utilizando la nueva botella y, de ahí, nuevo viaje hasta el establecimiento de venta. En caso de que la botella no sea depositada en el contenedor sino arrojada a la vía pública será el Ayuntamiento el encargado de asumir el coste de recogida y procesamiento hasta el punto y esto se repercute a los ciudadanos a través del recibo de basura.

Códigos de color de los contenedores de reciclaje.

Códigos de color de los contenedores de reciclaje.

La gestión es auditada de forma autónoma por ECOEMBES que es la encargada de ofrecer los datos resultantes y las estadísticas de reciclaje. Según sus cifras  recogen un 8% de residuos de envases mezclados con el otro 92% de otros residuos y de ahí se obtiene  un 54,54% en peso de los envases domésticos. Para que el proceso se inicie el residuo ha de ser arrojado de forma selectiva al contenedor adecuado  motivo por el cual se invierten grandes sumas de dinero en campañas de concienciación y mentalización al ciudadano comenzando desde los más pequeños quien se inician en el reciclaje como si de un juego se tratase.

Ciclo de reciclaje ECOEMBES-SIG

Ciclo de reciclaje ECOEMBES-SIG Imagen: OpeMed

Modelo SDDR:

Retomando comparativamente el caso ilustrativo anterior, ahora, la empresa embotelladora paga un depósito o fianza al operador del sistema SDDR por el envase que ha puesto en el mercado.

El comercio compra la botella que luego pondrá a la venta pagando el depósito del envase (entre 0.1-0.2 €). El consumidor compra la botella de agua y paga un incremento sobre el precio neto en concepto de fianza (esos 0.1-0.2 €). Cuando se ha bebido el agua el cliente devuelve la botella al establecimiento o la coloca en una máquina de pago donde le devuelve el importe de la fianza.  Si el consumidor no devuelve el envase, la fianza se queda en el circuito de tratamiento ayudando a financiar el proceso.

El operador del sistema devuelve a los comercios lo que han pagado a los consumidores de forma periódica y realiza la compensación entre los distintos agentes intervinientes en el proceso.

En este proceso es la Administración Pública y organismos de control externos los que auditan la gestión.

Ciclo del modelo SDDR . Imagen: RETORNA

Ciclo del modelo SDDR . Imagen: RETORNA

¿Y qué pasa con los envases que no sean devueltos y se arrojen a la vía pública? Pues igual que con el sistema SIG, que el Ayuntamiento deberá asumir su recogida. Sin embargo el incentivo económico hace que el usuario, reacio a perder dinero, se obligue a su retorno. Donde se han ubicado los sistemas SDDR se ha apreciado una disminución de los accesos a comedores asistenciales dado que el reciclaje de envases ajenos resulta una fuente de ingresos para personas desfavorecidas socioeconómicamente. En países como Japón, México o China, donde se reciclan más de 50 millones de toneladas de botellas y latas al año, es posible pagar el transporte público con el reciclaje de envases.

Reciclaje SDDR máquina de retorno

Pagando el importe del transporte público en Pekín en máquina de retorno con envase.

Como todo, el modelo de reciclaje del SDDR también tiene puntos oscuros. Instalar una máquina cuesta del orden de veinte mil euros y tras la fabricación de estos dispositivos también existe un fuerte lobby comandado por la multinacional Noruega Tomra que presiona a los gobiernos para comerse una porción del pastel valorada en trescientos millones de euros. Su objetivo, inundar España con quince mil máquinas hasta 2018 en exclusiva dejando fuera del mercado a marcas alternativas competidoras. Además, es innegable que los pequeños establecimientos tendrán serias dificultades para instalar circuitos de recogida (no parece tanto problema en las grandes superficies) y el consumidor tendrá que incorporar a su actividad recicladora habitual un trabajo adicional (si no lo está haciendo ya) de separar de entre los envases aquellos que sean reembolsables.

Máquina de retorno SDDR Tomra Uno

Máquina de retorno SDDR Tomra Uno

ECOEMBES y su política de reciclaje está viendo amenazado su estatus de predominio ante la inminente incursión del SDDR en comunidades como Valencia o Cataluña que pretenden cancelar los actuales contratos de prestación de servicio en beneficio del SDDR en 2018 y pueden hacer de punta de lanza para un aterrizaje nacional. Sin duda, ECOEMBES ha hecho y está realizando una labor importante de concienciación con campañas de publicidad, jornadas en centros escolares, participación en seminarios o creando cátedras en distintas Universidades españolas. Sin embargo la feroz campaña que ha puesto en marcha contra el SDDR apelando a las molestias de los usuarios, los problemas de volver a aprender a reciclar, el sobrecoste de ponerlo en marcha y mantenerlo…, crea un estado de desinformación al más puro estilo “que viene el lobo”  del que, por el momento, se está beneficiando aunque, en mi opinión, le hace parecer débil y amenazado ante el nuevo competidor y muestra visos de esa falta de altruismo que antes mencionaba y de una inflexibilidad que está facilitando el trabajo informativo de los gobiernos autonómicos para cambiar el pie a la opinión ciudadana hacia el cambio de modelo.

La realidad es que no hay un modelo perfecto y, posiblemente, la convivencia de ambos podría resultar beneficiosa aunque los intereses de las empresas en lid que ahora ven el residuo como una nueva materia prima parece que abocará a la defenestración de uno de ellos.

En cualquier caso, como consumidores, el primer paso que debemos dar sigue siendo el cumplimiento de la famosa regla de las 3 R:

  • Reducir la producción de objetos que sean susceptibles de convertirse en residuos comprando racionalmente.
  • Reutilizar productos para darle una segunda vida
  • Reciclar separando los residuos en origen para agilizar el tratamiento y reintroducirlos en nuevo ciclo de vida útil, sea cual sea, la forma de reciclaje que acabe imponiéndose.

Autor: JAVIER LUQUE  @fdetsocial

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Grupo FdeT

 

FUENTES CONSULTADAS:

http://www.bancomundial.org/

http://espanarecicla.es/sig/

https://www.ecoembes.com

http://www.retorna.org/

http://www.dinero.com/

https://www.ellenmacarthurfoundation.org

http://www.madrimasd.org/blogs/ciencia_marina

http://elblogverde.com/

 

 

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