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13 ago 2015

INFLUENCIA DE LA TELEVISION EN EL LENGUAJE POPULAR

Hasta qué punto percibimos la influencia de la televisión en el lenguaje

 

Nos sentamos frente al televisor y escuchamos a sus presentadores, a sus concursantes, a sus actores y a todas las personas que por allí aparecen. Somos conscientes de si nos resultan simpáticos o si, por el contrario, sentimos animadversión hacia ellos pero pasamos por alto que llegan a forjar nuestra personalidad y a condicionar nuestra manera de expresarnos.

INFLUENCIA DE LA TELEVISIÓN EN EL LENGUAJE

INFLUENCIA DE LA TELEVISIÓN EN EL LENGUAJE

Muchos la conocen como «la caja tonta» pese a que depositan en ella una confianza incuestionable. Un periodista serio, riguroso y veraz nos narra los sucesos de actualidad y nosotros solemos creerlos al presuponerle veracidad. Tan grande es el convencimiento que puede llegar a persuadirnos. Ese mismo comunicador nos busca, le permitimos que insista y, finalmente, habrá quienes llamen a ese teléfono de color rojo que se deja ver en pantalla y que parece tener vida propia.

La repercusión mediática traspasa fronteras y llega a nuestro lenguaje, ya sea a través del cine, de las series o de los reality shows. Suena un móvil y hay quienes responden un eufórico «digamelón». Probablemente haya pasado mucho tiempo y no se recuerde su procedencia. En efecto, su origen se remonta a la televisión, a Martes y Trece, como el de muchas otras nuevas muletillas.

La polémica y famosa boda de Lolita, hija de Lola Flores, fue la cuna de una de las expresiones que ha popularizado la televisión. La Faraona, en un tono de angustia, pronunció ante la multitud: «si me queréis irse». Quién le iba a decir que, tres décadas después, esa desafortunada combinación de palabras calaría en el lenguaje popular. Es otro ejemplo de la influencia de la televisión en el lenguaje, qué duda cabe.

Un juego de vocablos requiere de unos requisitos imprescindibles para hacer mella en la sociedad. No basta con entonar algo gracioso, hay que llegar «¡hasta el infinito, y más allá!», como diría Buzz Lighyer en Toy Story. Para que esas oraciones triunfen deben articularlas personajes de éxito que lleguen a la gente, y que, a su vez, aparezcan en series, programas o películas que dispongan de unos altos índices de audiencia. En definitiva, una coletilla triunfa si llega a mucha gente, como fue el caso de «un poquito de por favor», apostillada por media España.

La televisión, según afirman estudios científicos, puede producir violencia, pasividad y numerosos efectos nocivos. Por supuesto, también tiene su lado positivo, siempre y cuando la visualicemos de forma responsable. A lo largo de su historia nos ha hecho «multiplicarnos por cero», meter la pata «sin querer queriendo», aunar el «¡todos para uno y uno para todos!», pero, pese a las tragedias y catástrofes que nos ha mostrado, nos ha hecho reír y pasar buenos ratos de júbilo.

INFLUENCIA DE LA TELEVISIÓN EN EL LENGUAJE

INFLUENCIA DE LA TELEVISIÓN EN EL LENGUAJE

Al igual que el lenguaje está en continua evolución, las muletillas que hace famosas la televisión varían para cada público, para cada generación. Hay quienes terminarían esta opinión escribiendo un «hasta nunqui» y los hay quienes preferirían sacar a relucir que «hasta aquí pueden leer» o que «así son las cosas y así se las han contado».

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