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6 jun 2015

SER INGENIERO EN LOS TIEMPOS QUE CORREN

¿QUÉ NECESITAS PARA SER INGENIERO… ?

La ingeniería es una disciplina donde la ciencia, la técnica y la tecnología se unen a la capacidad de creación, al diseño, a la optimización energética, a la fabricación sostenible, al control de fallos, etc., para conseguir obtener un producto, instalación  o servicio que permita mejorar nuestras condiciones de vida. Visto así, es fácil imaginar por qué tantos y tantos estudiantes optan por esta línea de estudios que, ojo, no acaba nunca. Un ingeniero nunca deja de estudiar y, sobre todo,  nunca deja de aprender, de todo lo que le rodea.

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QUIERO SER INGENIERO, ¿QUÉ ME PASA?

Hay muchas ramas de la ingeniería pero, aunque luego cada una presenta unas singularidades para con el resto que les confiere sus competencias y atribuciones específicas, se alimentan de unos fundamentos clave que suelen ser más o menos comunes a todas. Así, matemáticas y física suelen estar en el eje de una ramificación posterior que permite descomponer esta disciplina en tantas como el mercado demanda y en algunas otras que no son demandadas, simplemente, porque su mercado se está creando en estos momentos.

  • Ingeniería Mecánica: es la tradicional, con componente estructural y de instalaciones industriales. Se centra en el perfil de cálculo y diseño de estructuras industriales, maquinaria y las instalaciones necesarias para su funcionamiento. Los conocidos calculistas industriales suelen conocer diferentes programas de cálculo y computación y los conocerás rápidamente mirando el bolsillo de su camisa, donde asomarán diversos útiles de escritura y la inseparable calculadora.

 

  • Ingeniería Civil: correspondiente a los tradicionales ingenieros de caminos, canales y puertos es una de las que cuentan con mayor contenido estructural, topográfico y geológico  así como instalaciones hidráulicas y urbanismo dado que, su especialidad, se vincula  a la construcción de viarios, alineaciones ferroviarias, puertos, puentes, depuradoras de agua, estaciones eléctricas, etc. Si te gusta aplicar las matemáticas a los procesos físicos de medios continuos, no lo dudes, ésta es tu opción.

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  • Ingeniería de la energía: corresponde a esta ingeniería el transporte energético, el desarrollo de máquinas eléctricas, diseño de redes, estaciones y subestaciones, centrales productoras, nuevos tipos de energía… la electrotecnia, las matemáticas, el electromagnetismo, son materias clave que deberás acabar dominando. Es una bonita opción de cara a las nuevas energías limpias que se están estudiando.

 

  • Ingeniería aeroespacial: tras este atractivo nombre se encuentra una ingeniería basada en el diseño y mantenimiento de aeronaves, control de materiales, de calidad, el diseño de satélites y artefactos no tripulados, creación de dispositivos de control de vuelo, etc. Es una de las de mayor proyección en los años venideros. Si tienes inquietudes por el comportamiento de los objetos voladores, te gustan los drones, acumulas libros sobre la carrera espacial y has visto varias veces Apolo XIII y Gravity (con sus fallos y todo) plantéate seriamente esta opción.

 

  • Ingenierías eléctrica, electrónica y automática: se especializa en la optimización de recursos y simplificación de procesos productivos por medio de la electrónica y el control automático. El campo de la seguridad industrial, la automatización de procesos de elaboración, transformación o control de equipos, sistemas de regulación industrial o, incluso, viario y redes semafóricas y controles de velocidad, están dentro de sus actividades. Una carrera en constante evolución donde, la velocidad de cambio puede frustrar tus esperanzas de recibir en la Universidad temarios actualizados. Pero, eso ocurre en la mayoría. Ya tendrás tiempo de actualizarte.

 

  • Ingenierías náutica, naval y oceánica: se encargan del diseño de buques submarinos, plataformas petrolíferas, embarcaciones, astilleros, puertos… La hidráulica y la mecánica de fluidos, las instalaciones eléctricas en ambientes agresivos y la mecánica estructural son el a-b-c de la carrera. Imagina calcular una estructura con sus complicaciones debido al anclaje en el suelo. Pues imagina… si el suelo es agua…

 

  • Ingeniería química y de materiales: los principios químicos de compuestos industriales y tecnológicos, los procesos termodinámicos y de motorizaciones y los ciclos energéticos son la razón de ser de los ingenieros químicos que comparten con los de materiales el conocimiento sobre la estructura de materiales. Además, los segundos, dominan el carácter mecánico, sus propiedades físicas y su empleo en distintos entornos y aplicaciones. Son carreras con gran proyección en tiempos venideros.

 

  • Ingeniería en informática y en telecomunicaciones: orientan su campo de trabajo a los sistemas informáticos de software, gestión o calidad, la instrumentación operativa, los sistemas de comunicación, las redes informáticas, la programación o los sistemas de captación de información en el tráfico de señales. Si te apasionan los ordenadores, las comunicaciones y eres de los que no son capaces de dejar de leer cómo funciona tu móvil hasta que entiendes el último protocolo, no pienses mucho más, ésta es la tuya.

Otras ingenierías como la textil, mecatrónica, en organización industrial , de software, en sistemas biológicos o audiovisuales, agronómica… aplican sus conocimientos al campo de los nuevos materiales textiles, la función robótica automática, la optimización de recursos humanos y medios, la creación de aplicaciones y sistemas de gestión, la mejora de cultivos y explotaciones agrícolas o ganaderas, etc.

Muchas de ellas tienen núcleos temáticos comunes que crean ciertos solapes en las atribuciones y competencias que los Colegios Profesionales tratan de articular y regular aunque, desde la aparición de la Ley Ómnibus (Ley 25/2009, de 22 de diciembre de 2009),  éstos han quedado en un segundo plano y cada vez menos acuden a su amparo para aquellos proyectos que no requieran por condiciones expresas el visado colegial.

Retomando el tema principal que nos ocupa, ser ingeniero conlleva ser una persona imaginativa, curiosa, acostumbrada a equivocarse y aprender de sus errores, quizá haya comenzado joven a desmontar sus juguetes para ver cómo funcionan por dentro, ha realizado algún tipo de ingenio que haga alguna función doméstica básica, se quede embobado viendo un programa donde explican cómo funciona o cómo se fabrica algo… Aunque no hay reglas escritas una premisa cierta es que no debe sentir miedo ante las matemáticas y los principios físicos. La primera, es una aliada, una herramienta  necesaria que permitirá avanzar en lo que realmente basaremos nuestro campo de trabajo y, los segundos, son los culpables de  que los artilugios que nos hacen más sencilla nuestra vida funcionen adecuadamente.

A nivel académico no tiene por qué ser una persona que destaque pero sí suele carecer de interés por las actividades meramente memorísticas y suele apasionarse con tareas creativas, donde la fase de diseño juegue un papel importante.

Lo que no debe acompañar al ingeniero es la soberbia y el endiosamiento. He visto, en no pocas ocasiones, cómo precoces directores de producción o jefes de obra o calculistas han despreciado la opinión de subordinados por creerse valedores de un derecho divino que se les confiere, al parecer, tras colgar el título académico en la pared de su despacho.  Esta suerte de personaje será un ingeniero en el papel pero carecerá de la capacidad de aprender fuera del campo de los formularios y los planos con los que tan a gusto se encuentra. Esto, tienes que entenderlo. No es posible que, por estudiar un detalle sobre papel o recurso cad, se desprecie la experiencia de quien se levanta cada día a acometer la tarea de extraer de un plano un dibujo que se convertirá en algo funcional en las tres dimensiones. Ser ingeniero significa tener la capacidad, es más, imponérsela como obligación, de aprender de quien ejecuta correctamente un trabajo que complemente nuestros conocimientos ya que así, gozaremos de la unión de la vertiente teórica y la práctica para formarnos como profesionales cualificados.

Así pues, si te gusta diseñar cosas que realicen una función, te gustan las matemáticas y la física, te apasiona conocer el funcionamiento de los artilugios que te rodean, sientes curiosidad por temas científicos, te gusta la sensación de tener cargos con responsabilidad y ver que algo que has diseñado se materializa en la práctica,…  tienes lo necesario para ser ingeniero.

AUTOR: FCO JAVIER LUQUE

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