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13 jun 2015

LA CARRERA DE ARQUITECTURA DESDE DENTRO

LA CARRERA DE ARQUITECTURA EN UNA BALANZA

Estudiar una carrera universitaria puede convertirse en una de las experiencias más enriquecedoras de la vida. El período de tiempo que invertimos durante una carrera, significa adquirir una formación y unos conocimientos de cara a nuestro futuro profesional. Este proceso de aprendizaje suele ser lento y tendremos que renunciar a ciertas cosas, de las que disfrutamos habitualmente, si queremos conseguirlo. Elegir qué se quiere estudiar es una de las decisiones más importantes que hay que tomar. Por eso, es aconsejable saber qué vamos a encontrar cuando entremos, qué sacrificios requerirá  y qué es lo que puede aportarnos.

LA CARRERA DE ARQUITECTURA-SONY DSC

LA CARRERA DE ARQUITECTURA-SONY DSC

Desde dentro, me gustaría transmitir estos puntos sobre la CARRERA DE ARQUITECTURA y LA PROFESIÓN DEL ARQUITECTO, para mostrar aspectos que puedan, tanto ayudar a decidirse a futuros universitarios de realizarla (o no), como poner en conocimiento a cualquier lector sobre los conocimientos, habilidades y destrezas que se adquieren para convertirse en arquitecto.

¿Qué vamos a encontrar cuando entremos?

El fallecido arquitecto brasileño Óscar Niemeyer dejó una cita que decía: “la libertad y el dibujo son fundamentales en la vida de un hombre”. Si bien esto es cierto y el dibujo forma una parte fundamental en la vida del hombre, éste, se hace imprescindible cuando hablamos de la figura del arquitecto o del estudiante de arquitectura. El dibujo es el lenguaje del arquitecto. Ya sea mediante croquis, planos, acuarelas, perspectivas, renderizados, o alguna otra forma, intentamos plasmar nuestras sensaciones e ideas, soluciones constructivas o perspectivas del espacio que tenemos en nuestra mente.

La expresión gráfica puede suponer dos tercios de la carga de tiempo de la carrera, por eso, la pasión por el dibujo en cualquiera de sus facetas, posiblemente sea la clave para elegir esta profesión.

El arquitecto es el encargado de solucionar la necesidad de confort del ser humano a nivel individual, mediante la creación de edificios, y a nivel colectivo, interviniendo en el entorno urbano. En esta carrera nos encontraremos con una formación que educa la mirada, que te enseña a observar, a conocer lo que es capaz de hacer la industria, a conocer cómo se vive en la sociedad y cuáles son las necesidades del hombre, para que de una manera creativa podamos ir resolviendo problemas. Con esto, quiero decir que la capacidad analítica de lo que se observa junto con la creatividad son los dos aspectos más importantes que el estudiante de arquitectura evoluciona durante su formación, y seguramente también después de ella.

La carrera está planteada para que se adquieran conocimientos en diversos campos, de manera que en la vida laboral, un arquitecto puede desarrollarse, como es evidente, como proyectista, pero ésta no es la única salida posible. Un arquitecto puede dedicarse también a la restauración, urbanismo, cálculo de mediciones y presupuestos, cálculo de estructuras, dirección de obra, docencia e investigación, diseño gráfico y renderización, delineación, jardinería, funcionariado, fabricación de nuevos sistemas constructivos o materiales,.. y, seguramente, otros que me dejo en el camino.

¿Qué sacrificios requerirá?

Quizás suene a tópico, pero una de las palabras que definen esta carrera es “constancia”. Los estudiantes de arquitectura suelen dejar de lado las relaciones sociales con familia y amigos gradualmente, porque no hay tiempo para salir un sábado o ir a tomarse unas cañas, si quieren llegar a tiempo a la próxima entrega. Y es que nadie libra a un estudiante de arquitectura de entregas durante todo el curso con muchas cargas de material gráfico que requieren horas y horas de dedicación. Mientras que en otras carreras o bachillerato se teme a la época de exámenes, en arquitectura se ve como un descanso, un respiro para el curso. Esta es la época en la que únicamente debes dedicar entre 8-10 horas del día a estudiar, y todavía te sobra tiempo libre para hacer lo que te gusta, relacionarte y dormir. La época que se teme en esta carrera es la de entregas. En esa época la media de trabajo está entre 12 y 16 horas diarias.

Terminando el inicio del párrafo anterior, la otra palabra que define la carrera es “café”. Si a alguien le apasiona dormir, ha de cuestionarse seriamente elegir esta profesión, pues es algo que se extrapola también al ámbito laboral. Cualquier estudiante de arquitectura ha pasado decenas de noches sin dormir, y es que por organizado y constante que uno sea, siempre hay tiempo para mejorar o para añadir aun más cosas, o para terminar de encajar un trabajo colectivo, que además cuadra con otras cuantas entregas la misma semana. La tensión y el cansancio es algo que se va acumulando pero que si te apasiona se puede llevar. Y es que, como decía una frase “El cansancio es temporal pero la satisfacción es para siempre”

Otro sacrificio de estudiar arquitectura será el económico. Además de los gastos que conlleva estudiar una carrera (como pueden ser las tasas académicas o los gastos de alquiler para una persona que vive fuera de su casa), habrá que hacer malabares en muchos casos, para pagar infinidad de impresiones de planos, material especial de medición o dibujo y, cómo no, materiales para las más de 20 maquetas que harás en la carrera.

¿Qué puede aportarnos?

Ante todo nos aporta el aprendizaje de ese lenguaje universal que comentábamos al principio, el dibujo. Una herramienta que nos abrirá las puertas del mundo para trabajar con un mismo lenguaje allá donde queramos.

Nuestra formación nos dará una forma de pensar y de ver las cosas únicas y nos aportará conocimientos para llevar a cabo un proyecto con todo lo que ello implica.

Aportará a nuestra vida una panda de desconocidos, que pasarán a ser compañeros, y unos compañeros que pasarán a ser amigos sufriendo lo mismo que tú.

Concluyendo, si piensas elegir una carrera no busques como único objetivo encontrar trabajo justo después de terminarla, ya que el mercado laboral es cambiante y lo que hoy es blanco mañana es negro. Lo importante es que si estudias lo que te apasiona, disfrutarás con lo que haces y podrás abrirte camino por donde quieras.

Finalmente, y para animar a los indecisos, quiero resumirme en una frase: “En esta carrera tal vez no duermas, pero nunca dejas de soñar”

 

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