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11 nov 2015

LA LEY DEL TALIÓN Y EL DERECHO DE DEFENSA

LA LEY DEL TALIÓN: Reflexiones de un pringadillo

Las líneas que hoy voy a escribir quizás deberían haber sido las primeras que se publicaran en este cibernético rincón, sin embargo hasta hoy no van a ver la luz…había que soltar bilis, y la que nos queda.

Pero es verdad que hoy me voy a poner algo más reflexivo. El otro día mientras me dedicaba a mis tareas con la TV de fondo escuche algo que me removió y me ha inspirado estas líneas.

Desde que el primer día que me matriculé en Derecho he escuchado que mi futura profesión es la del tahúr, el sinvergüenza y el mentiroso. Así, nada más y nada menos, trazaban mis allegados el perfil de la abogacía. Parece que en la sociedad pesa más el hecho de que los chorizos y demás delincuencia también necesiten defensa, que cualquier buena acción que podamos realizar.

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Vayamos al grano, cuando llegas a tu primera clase de Derecho penal y te dicen que un delito es una acción típica, antijurídica, culpable y punible, tú, por vanidad, ya fantaseas con estar acusando a un asesino ante un público asombrado, pero… ¿y si el asesino fuera tu cliente? ¿Tendrías el cuajo necesario para defenderlo?

Pues, amigos míos, el que seamos una sociedad civilizada también supone que hasta la rata más sarnosa de nuestras cloacas merezca defensa. ¿Y si el delincuente fuera alguien de nuestro entorno? ¿No querríamos que, aunque culpable, cumpliera la condena en las condiciones más ventajosas? ¿Y si supiéramos a ciencia cierta que un acusado es inocente? Hay mil interrogantes posibles y, claro, ser acusación particular y adherirte a las peticiones del fiscal de turno es muy bonito.

Personalmente siempre he observado un comportamiento muy extendido. Todos somos la mar de “progres” y demócratas pero viendo un Telediario nos volvemos hienas sedientas de sangre y echando espumarajos. Ahí, amigos míos, se acabó el Estado democrático y de Derecho.

Ojo por ojo, diente por diente. La ley del Talión sigue viva en nuestros días. Pero los Derechos Humanos no son solo para el ciudadano ejemplar. Por este motivo, todos pensamos que la Justicia es blanda. ¿Si usted fuera un delincuente, cómo lo gustaría ser tratado? Ni mucho menos defiendo al delincuente, ni siquiera vierto en estas líneas una opinión personal, solamente reflexiono. ¿Cree alguien a estas alturas que es humano cortarle la mano al ladrón? ¿O amputarle su sexo al violador? Quizá haya alguien que piense en esto como Justicia, mas no es así. Si la proba sociedad se ve capacitada moralmente para juzgar al delincuente, debería tener la misma altura de miras para castigarlo de manera proporcionada, pero dentro de la Ley.

Y ahí entroncamos con lo que contaba que escuché en un canal de TV. Un jurista defendía, muy sosegadamente por cierto, sus tesis sobre un crimen mediático y sostenía que en las opiniones del periodista de turno hablando con ligereza en plan  “Es evidente, la implicada X es la asesina” existía cierta carga demagógica. Pues el periodista va y suelta: “Pues si defender a la víctima es ser demagogo, yo soy un demagogo”. ¡Hala!, plató rompiendo a aplaudir. La justicia convertida en show business.

En la línea del último ejemplo, infinidad de veces se escucha eso de: “si yo fuera policía, los encerraba en un cuarto y …”. Y eso es algo que cualquiera, yo mismo y, seguro, muchos de los que me leéis habríais podido decir.

Cuestiones como la tortura o el terrorismo de Estado, están y deben estar superadas en nuestra sociedad. Utilizo este ejemplo por grandilocuente, pero de igual manera la solución para que dejen de robarnos el felpudo de nuestro rellano, no es robar el felpudo del vecino. Esto solo provoca una espiral de robos de felpudos, de la que habrá que salir estableciendo normas.

Si lleváramos el ejemplo anterior al conjunto de la sociedad, habría que responder a varias preguntas: ¿Es realmente el vecino del 2ºB el ladrón? ¿Roba por necesidad? ¿Acaso vende los felpudos para obtener recursos y alimentar a su familia? ¿Le afecta algún tipo de trastorno que deba ser tratado psiquiátricamente o roba por lucro?

En definitiva, nuestro raciocinio y nuestras entrañas no van de la mano. Cada uno puede tener las opiniones que quiera, pero en un régimen democrático sería positivo tener otra percepción de la justicia, que hay que ver lo que nos gusta dejarnos llevar…

Autor: FRANCISCO CRUZ

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