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16 oct 2015

LA QUIMICA DEL CEREBRO: ¿QUE SIENTES?

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LA QUÍMICA DEL CEREBRO. SINTIENDO MEDIANTE REACCIONES QUÍMICAS

Todo es química (o casi todo). Quizá que una ingeniera química diga esto suena un poco presuntuoso, pero ¿Alguna vez os habéis parado a pensar por qué actuamos de la forma en la que lo hacemos?  ¿Qué es una  emoción o que mecanismos se activan en el cerebro cuando sentimos odio, tristeza, amor o alegría?

El funcionamiento del cerebro se produce gracias a un combustible llamado glucosa; cuando éste tiene el nivel adecuado de  glucosa, comienza la actividad de las neuronas que sintetizan continuamente sustancias químicas (neurotransmisores). Estas sustancias se transmiten de una neurona a otra a través del espacio sináptico, en cuyo extremo se encuentran unos receptores específicos que las captan. A partir de este momento es cuando el cerebro se pone en funcionamiento y sentimos, actuamos y percibimos. Como veis, dependemos de la química del cerebro para ser quienes somos.

neuronas

LA QUÍMICA DEL CEREBRO

Los neurotransmisores  más conocidos y estudiados son:

Acetilcolina.– Es el neurotransmisor más importante para la memoria y el pensamiento. La falta de esta sustancia provoca una mala memoria o problemas de concentración.

Noradrenalina.-  Hormona que tiene función de neurotransmisor. Es esencial para transportar los recuerdos almacenados. Es excitante, si hay demasiada no podremos conciliar el sueño y si escasea, el resultado es adormecernos.

Dopamina. – Controla el movimiento, su disminución con los años provoca el mal de Parkinson. Mantener la dopamina alta ayuda en la longevidad física y del cerebro, ayuda a mejorar el ánimo, mantener el sistema inmunológico, La capacidad sexual y el ánimo.

Serotonina.- Se encarga de la sensación de bienestar. Este neurotransmisor está directamente relacionado con la depresión, de ahí que medicamentos antidepresivos actúen en la recepción de esta sustancia.

GABA (ácido gamma-amino butírico).- Función calmante y relajante. Un nivel bajo de GABA genera tensión y ansiedad.

Endorfinas.- Se liberan cuando hay estrés y alivian la angustia y el dolor. Estimulan el interés, la atención y la concentración.

Visto esto voy a explicar algunos ejemplos de reacciones químicas que se producen en nuestro cerebro y nos condicionan tanto emocional como físicamente.

La química del amor.- Cuando nos enamoramos se genera una inundación desorbitada de sustancias químicas que nos hacen sentir bien. Algo parecido a lo que ocurre con las drogas. Estas sustancias son las responsables de cambios físicos como el enrojecimiento de las mejillas, la sudoración de las manos y la aceleración del pulso cardiaco. Este “cóctel” cerebral está formado por dopamina, adrenalina y noradrenalina.

La química de la depresión.- La serotonina es el neurotransmisor que se relaciona con la depresión. Se asocia con el estado de ánimo y la falta de sueño entre otras cosas. Durante periodos largos de estrés o de situaciones que nos preocupan y no podemos controlar, el cerebro consume más serotonina de la que puede producir y un nivel bajo de esta sustancia provoca un estado de depresión en el individuo. Los antidepresivos no son más que un impedimento para el cerebro de captación de serotonina, para así asegurar que nuestro motor fundamental no se quede sin combustible del bienestar.

La química del dolor.- El dolor funciona de forma diferente a otras sensaciones. Cuando nos caemos, nos rompemos algo o nos hacemos una herida, se mandan impulsos electromagnéticos a través de nervios a nuestro cerebro y se libera dopamina, lo que nos proporciona una sensación de dolor. Hay que decir que cada cerebro interpreta estos impulsos de forma diferente, por lo que el dolor no es igual para cada persona.

El cerebro, que es muy listo, cuando tenemos una herida que nos provoca un dolor enorme, es capaz de producir endorfinas que paran estos impulsos electromagnéticos y actúan como calmante natural, siendo su efecto incluso más fuerte que la morfina.

No se sabe a ciencia cierta qué porcentaje del cerebro somos capaces de utilizar pero, lo que sí se sabe con exactitud, es que la química tiene una influencia enorme en él. Aprendamos a querer a la química que, como vemos, la tenemos más cerca de lo que creemos.

Autora: Nerea Pérez González

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