ENTRADAS

12 jun 2018

La señalización: ¿perceptible o integrada?

La referencia Chillida. La disyuntiva entre la percepción de la señalización y su integración en el entorno como parte del paisaje.

Dada la singularidad de los elementos que componen la señalización de un determinado elemento, ya sea de obra civil o de cualquier otra naturaleza, y las características de los lugares podemos deducir en una primera y somera disección que deben estar perfectamente integrados en el entorno llegando a formar parte del propio paisaje.

Si seguimos profundizando en nuestro análisis llegaremos a la conclusión de que no debemos pretender un mimetismo con los propios elementos de ese entorno de forma que la propia señal no pudiera ser percibida lo que conllevaría necesariamente que desde ese momento perdería su razón de ser y, en consecuencia, su funcionalidad.

Pero, desde el punto de vista de la señalización y el paisaje ¿qué entendemos por integración de una señal en él? Contestando a esta pregunta se podría decir que el formar parte del lugar donde se encuentra emplazada aportando sus propias características y no rompiendo la armonía con el mismo. Profundizando un poco más en esta respuesta se puede decir que sería posible encontrar esta citada armonía con el medio mediante formas y materiales que no tienen nada que ver con aquél.

Todo lo anterior se puede argumentar analizando el trabajo de diversos autores destacando en estas líneas a Eduardo Chillida [1]. Relacionado con nuestra exposición comentar que algunas de sus esculturas pueden y están consideradas como verdaderos signos que marcan el carácter de un determinado lugar. Por citar algún ejemplo nombraremos el Elogio del Horizonte enclavado en Gijón y que se convirtió en poco tiempo desde su inauguración en uno de los símbolos de la ciudad.

Analizando su obra, por sus características, materiales que componen sus esculturas, sus formas,… cualquier de ellas podrían enmarcarse en otro lugar diferente al que se hayan no perdiendo su sentido y convirtiéndose en referencia del enclave.

Para entender mejor la exposición podemos observar la foto adjunta a estas líneas donde nos encontramos una imagen del museo ideado por el artista en Hernani, “Chillida Leku”, a la medida de sus obras, al aire libre, en un paisaje privilegiado donde obra y medio se integran a la perfección. Estas obras, no obstante, podrían encontrar su espacio y sentido en otro lugar determinado.

Señalización destacable del entorno

Detalle de “Chillida Leku” – Hernani. (Foto: Juan Carlos Gómez Vargas). Se aprecia cómo cada elemento se acopla perfectamente en el lugar en el que se ubica dando una especial característica al mismo. No obstante, por el propio diseño de éstos podrían adaptarse perfectamente a otro entorno al que dotarían de una serie de singularidades que lo harían particular.

A propósito de lo que estamos comentando, históricamente ha habido otras corrientes que se han preocupado por estos aspectos y citaremos lo que los situacionistas [2] dieron en definir como urbanisme unitarie (urbanismo unitario) donde se explica que:

la escultura no había salido de su propio campo disciplinar, sino que simplemente, se estaba intentando una confrontación con los propios límites, una experimentación en los propios márgenes con el fin de ampliar el propio campo de acción. Más que ser invadida por el espacio escénico, la escultura invadía, de un modo cada vez más deliberado, el espacio vivido y, por tanto, el teatro, la danza, la arquitectura y el paisaje”.

Según Rosalind Krauss, a partir de los años cincuenta la escultura se experimenta como negatividad de la arquitectura y del paisaje.

Era aquello que, situado encima o delante de un edificio, no era un edificio; o aquello que inscrito en un paisaje, no era un paisaje. En aquellos momentos era la categoría resultante del no-paisaje y de la no-arquitectura. Sin embargo, la no-arquitectura no es más que otra forma de definir el paisaje, y el no-paisaje es, sencillamente, la arquitectura”.

Cerrando este paréntesis y continuando con el objetivo de este artículo para ampliar el espectro que estamos analizando podemos observar la fotografía que se muestra junto a estas líneas en la que se visualiza la Oficina de Información y Turismo de Benalmádena. Ella en sí constituye la señal y está dotada de los elementos que se vienen apuntando pues, como se puede apreciar, se integra perfectamente en el medio en el que se encuentra enmarcada pero, a la vez, tiene unos rasgos propios que la caracterizan de forma que ayudan a su rápida percepción e interpretación para el observador.

A diferencia de lo comentado en el caso de Chillida, este signo tiene unos rasgos propios y singulares que hacen referencia al lugar y al entorno en el que se encuentra ubicado. El efecto que hace al observador es el mismo pero por el propio diseño y concepción del mismo es poco probable que se pueda ubicar en otro lugar a no ser que las características de ésta sean similares para el que ha sido concebido.

Señalización integrada

Oficina de Información y Turismo de Benalmádena – MÁLAGA. (Foto: FMV). En si misma constituye la señal integrándose perfectamente en el medio donde se hay pero a la vez dotándole de cierta singularidad.

Este es un detalle a tener en cuenta pues hemos de entender, para el caso particular que nos ocupa, que la señalización ha de tener unos rasgos generales en lo referente a su diseño que induzcan al observador a identificarlas rápidamente pero, a la vez, habría que dotarlas de unos rasgos propios e inherentes del lugar y entorno en el que se encuentran procurando al mismo tiempo que se produjera el contraste suficiente que permitiera la rápida percepción de la señal.

(1) Eduardo Chillida (1924 – 2002): Es uno de los artistas españoles con mayor proyección internacional. Su obra está galardonada en innumerables ocasiones y expuesta en más de una veintena de los mejores museos. Se caracteriza por su introducción en los espacios abiertos, integrándose para formar parte de ellos. Así podemos citar al Peine del Viento que se abre al mar en San Sebastián, La Plaza de los Fueros de Vitoria que hace desear al espectador introducirse en ella  para desvelar sus misterios entre otras.

(2) El movimiento situacionista o situacionismo sería la denominación del pensamiento y la práctica en la política y las artes inspirada por la Internacional Situacionista (1957-1972), si bien el sustantivo situacionismo suele ser rechazado por los autores del mismo. Esta corriente, cuyo planteamiento central es la creación de situaciones, emergió debido a una convergencia de planteamientos del marxismo y del avant-garde como la Internacional Letrista y el Movimiento para una Bauhaus Imaginista (MIBI). En 1968 el movimiento propuso el comunismo consejista como orden social ideal. (Información extraída de Wikipedia).

AUTOR: JUAN CARLOS GÓMEZ VARGAS 

Todos los artículos del autor para FdeT

Si quieres participar en el blog como colaborador en alguna de las secciones o realizar alguna pregunta para que un especialista te responda, envíanos un email a info@fdet.es

 

Compartir:
Facebooktwittergoogle_pluslinkedin

Leave a Reply

A %d blogueros les gusta esto: