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20 jul 2017

LANIAKEA (Cielo Inmenso)

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LANIAKEA: Nuestro supercúmulo galáctico.

En esta época veraniega del año, más aún cuando el calor asfixiante del cambio climático nos obliga a trasnochar, es quizá la única vez en que los urbanitas terrícolas miramos al cielo y recordamos que ¡Ohhh maravilla!, no está lleno de bombillas LED, sino de estrellas y planetas y lunas y estrellas fugaces (que la gente incrédula dice que son pedruscos y los enteradillos que son tornillos de la Estación Espacial).

LANIAKEA

LANIAKEA. Una imagen distinta de nuestra dirección en el Universo.

¡Qué bello es recordar que sobre nuestras cabezas no hay banderas de día ni bombillas de noche, sino el infinito Universo! Ése que sigue guardando más secretos que certezas. Ése que el hombre escruta desde que existimos (2 millones de años, día más, día menos); ése que aún nos proporciona una sorpresa-estupefacción cada poco tiempo.
Hace nada, eran los agujeros negros que se inventó Stephen Hawking echándole la culpa a Einstein. Unos agujeros tan negros que no pueden verse pero cuyos efectos pueden apreciarse. En todo caso es algo ya pasado de moda. Luego fueron los cúmulos galácticos, que no nos impresionaron nada porque al fin y al cabo unas cuantas galaxias girando unas alrededor de otras no sorprende a nadie; en el Universo parece que todo se pasa la vida girando alrededor de lo demás, como en política. Después se inventaron la materia oscura (esa que no se ve ni se toca ni se huele, pero que está ahí, como el espíritu divino); luego la energía igual de oscura (para completar el dislate porque, ¡hombre! la energía no se ha visto nunca, ¿cómo que, además, es oscura?). Y es que los astrónomos se aburren en las largas noches en que no pueden mirar por el anteojo porque está nublado, o porque una dichosa paloma se cagó en la lente del telescopio.
Pues la canción de estos últimos veranos son los supercúmulos. Cualquiera pensaría que un supercúmulo es un cúmulo muy gordo, pues no señor. Los astrónomos llaman CÚMULO a un grupo de galaxias que se mueven, por la atracción gravitatoria, unas alrededor de otras, como ya he dicho. Así, el cúmulo llamado Grupo Local, en el que se encuentra nuestra Vía Láctea y en cuyo extrarradio vivimos los terrícolas y, también, la galaxia Andrómeda (ésa que puede verse desde nuestra terraza veraniega con unos buenos prismáticos porque está ahí, al laíco). Ésa que se mueve hacia nosotros a 500.000 Km/h en ruta de colisión y con la que chocaremos dentro de unos 3.000 millones de años, día más, día menos) además de la Galaxia del Triángulo, que completa las tres espirales, y otras 30 más pequeñitas e informes.
Pues también han descubierto los astrónomos que este inmenso cúmulo se mueve, nos movemos, hacia un lugar llamado el Gran Atractor. Seguramente un increíble centro gravitatorio que nos “chupa” desde la lejanía, como el mar “sorbe” las aguas de los ríos. Es más, han descubierto que hay miles de millones de cúmulos galácticos y todos ellos se mueven en determinadas direcciones privilegiadas, direcciones que los cúmulos siguen dócilmente uno detrás de otro, en fila india, formando los “filamentos galácticos”. Y más aún; resulta que hay miles de esas filas de cúmulos que se dirigen todas hacia ese Centro Atractor de modo que, si dibujamos esos filamentos, esas “carreteras” por las que circulan los Cúmulos de Galaxias, resulta un mapa similar a un río con sus afluentes. Es como si el espacio-tiempo del universo tuviera promontorios, montañas, valles y cañadas, y los Cúmulos de Galaxias “rodaran” hacia las partes más bajas, como las aguas en la cuenca de un río. Pues a cada uno de estos “ríos” los astrónomos les han llamado SUPERCÚMULOS o HIPERCÚMULOS (en esta ocasión con una lamentable falta de imaginación, hubiera sido más adecuado RÌO GALÁCTICO o algo parecido). De hecho saben qué galaxias pertenecen a uno u otro de estos “ríos” según en qué dirección y sentido se mueven.
Así a nuestro supercúmulo, a nuestra cuenca “hidrográfico-galáctica”, la han bautizado con el bonito nombre de LANIAKEA (Cielo Inmenso, en Hawaiano). Y tiene esa bellísima forma que se muestra en la figura de cabecera. El puntito rojo muestra el lugar donde se encuentra nuestra Vía Láctea, donde estamos nosotros.
Pero en realidad, pese a que cada año los astrónomos se empeñan en mostrarnos un Universo más descomunal e inimaginablemente inmenso que nos hace más pequeñitos, a mí, no me parece un descubrimiento tan sorprendente esto de los ríos de galaxias.

Ya lo decía Hermes Trismegisto en “Le Kybalión”: “Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba”.
Y el palentino Jorge Manrique, en  forma más poética:

 Nuestras vidas son los ríos
 que van a dar en la mar
 que es el morir…
 

AUTOR: Manuel Reyes Camacho

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Bibliografía:

  • The Laniakea supercluster of galaxies. R. Brent Tully, Hélène Courtois, Yehuda Hoffman & Daniel Pomarède. https://www.nature.com/nature/journal/v513/n7516/full/nature13674.html
  • Nuestro rincón del universo se llama Laniakea, con 100.000 billones de soles. Científicos de EEUU describen por primera vez nuestro vecindario en el espacio.
    https://elpais.com/elpais/2014/09/26/ciencia/1411745498_952575.html?rel=mas
  • Descubierta Sarasvati, una de las mayores estructuras del universo. Astrónomos indios describen el supercúmulo de galaxias más lejano que se conoce. https://elpais.com/elpais/2017/07/13/ciencia/1499967116_043113.html?id_externo_rsoc=FB_CC
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