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14 jun 2015

Las redes sociales y la privación de libertad

Nuestra vida en la red
La dependencia a las redes sociales es cada vez mayor. Es extraño pasear por la calle o estar en una sala de espera sin encontrarse con alguien que esté mirando su teléfono móvil o ver a un grupo de amigos tomando algo sin que alguno consulte si le ha llegado algún Whatsapp. También se ha convertido en rutina las discusiones entre padres e hijos por un uso excesivo de las nuevas tecnologías. Actualmente, es difícil pasar un día sin estar conectado a la red, porque esto nos provoca sensación de vacío.
Adicción a las redes sociales

Adicción a las redes sociales

Los adolescentes constituyen el principal grupo de riesgo. Según un estudio realizado por la Fundación Pfizer, el 98% de los jóvenes españoles entre los 11 y los 20 años, son usuarios de Internet. Han crecido a la vez que se han desarrollado las nuevas tecnologías, por lo que están más familiarizados con ellas. Otra de las causas, es la atracción por buscar nuevas sensaciones. Sin embargo, según Enrique Echeburúa y Paz de Corral, las características personales de cada uno también influyen en la adicción a las redes sociales. Por ejemplo, la impulsividad, un estado anormal del ánimo, la intolerancia a los estímulos que no sean placenteros, y la búsqueda de emociones fuertes.
En otras ocasiones, los dependientes son personas que están insatisfechas con su vida personal y buscan en la red una vía de escape, al igual que otras lo hacen con el alcohol o las drogas. Existen señales de alarma que indican un uso anormal de las TIC. Entre ellas, encontramos la privación de sueño para estar conectado a la red, descuidar otras actividades más importantes como pueden ser los estudios, recibir quejas del entorno familiar, pensar en Internet constantemente incluso cuando no se está conectado, intentar limitar el tiempo de conexión sin llegar a conseguirlo, mentir sobre este tiempo de conexión, aislarse del resto de la sociedad, o sentir euforia cuando se está delante de un aparato tecnológico.
Pero, ¿por qué nos sentimos sometidos por las redes sociales? El especialista en la materia, Gustavo Entrala, expone las siguientes razones:
– Las redes sociales nos permiten estar en contacto con muchas personas simultáneamente. Sólo hace falta un clic para que te sigan y conozcan sobre ti.
– Sólo publicamos momentos positivos de nuestra vida, por lo que no percibimos la realidad social, aunque la sensación sea esa.
– Nos producen satisfacción propia. Cuando alguien comenta una fotografía o da un simple “me gusta” en Facebook, esto nos causa sensación de éxito. Este estímulo positivo aumenta la adicción a las redes sociales.
– Los dispositivos móviles están a nuestro servicio. Con un simple gesto podemos buscar información, ver imágenes, o entrar en una web determinada que nos resulte interesante.
– Las personas anhelamos que nos admiren, observen y sentirnos queridos. Las redes permiten nuestro reconocimiento personal.
– Nos hacen sentirnos activos aunque en realidad no estemos haciendo nada útil.
Lo cierto es que las tecnologías y, concretamente, las redes sociales, han llegado a nuestra vida para quedarse. Depende de cada uno darle la importancia que tienen en nuestro día a día. Lo que nunca podrán sustituir es la sensación de interactuar directamente con las personas o disfrutar de un bonito paisaje en directo y no a través de una pantalla.
Imagen de fuente: Periodista móvil derechos Creative Commons free license

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