ENTRADAS

15 oct 2015

LINNEO Y LA CLASIFICACION BIOLOGICA POR JERARQUIAS (2ª entrega)

LINNEO Y EL JUEGO DE… REINOS (II)

La división básica en Biología no es la que separa a animales y plantas, sino la que distingue entre procariotas (o procariontes) y eucariotas (o eucariontes). Conviene saber lo que significan estas palabras; de otro modo, difícilmente se entenderá la naturaleza.

Todo ser vivo se compone de células, desde una sola hasta muchos millones. Los no biólogos puede que recuerden los esquemas que aparecen en los libros de texto: la célula está rodeada por una membrana, dentro de la cual hay una sustancia (citoplasma) con diversos orgánulos que cumplen funciones variadas. Además, existe un núcleo donde están los cromosomas con la información genética. Seguro que les suena.

AMEBA

Linneo y la taxonomía: células eucariotas y procariotas

Esa descripción corresponde al tipo de célula más compleja, la eucariota. Sin embargo, hay seres vivos cuyas células son mucho más simples. Por ejemplo, las bacterias no tienen núcleo, ya que su ADN está inmerso en el citoplasma. Además, carecen de muchos orgánulos, como mitocondrias y cloroplastos. A estas células se las denomina procariotas. Ése es el principal carácter diferenciador entre grandes grupos de seres vivos.

Comparación de una célula eucariota con otra procariota

En la  imagen de entrada podemos comparar células eucariotas y procariotas. La masa grisácea y fantasmal corresponde a una ameba (la condenada no se estaba quieta, empeñada en emitir pseudópodos). Es un protozoo, un eucarionte unicelular. A su alrededor, como diminutos granos de arroz, vemos bacterias (bacilos, concretamente). Se trata de células procariotas, más sencillas y de menor tamaño.

Por tanto, la dicotomía animal/vegetal no es la principal en el mundo vivo, sino la procariota/eucariota. Por ello, por encima del nivel de reino, existe otra categoría taxonómica, el dominio. Los eucariontes (plantas, animales, hongos…) pertenecemos al dominio Eucariota. Y respecto a los procariontes, tendrán su propio dominio, ¿verdad?

Pues no. Hay dos dominios de procariontes, nada menos. La mayor fuente de biodiversidad es invisible a los ojos.

Por un lado, tenemos el dominio de las Eubacterias, o bacterias típicas. Aquí nos encontramos desde las que provocan terribles enfermedades hasta otras que realizan la fotosíntesis, como las cianobacterias (antaño llamadas algas azules), pasando por un sinfín de especies que descomponen y reciclan la materia orgánica. Para lo diminutas que son, su papel en la biosfera resulta esencial, y su biodiversidad, sobre todo a nivel de rutas metabólicas, deja en ridículo a la de animales y plantas.

Por otro lado está el dominio de las Arqueobacterias (o arqueas, para los amigos). Parecen bacterias, sus células tienen pinta de bacterias, se comportan como bacterias… Pero son muy distintas. Suelen ser organismos extremófilos, es decir, viven en entornos que parecen hostiles a la vida… Pero ahí están: lugares muy salinos o muy calientes, abismos oceánicos…

Observa esta tabla que muestra las diferencias entre los tres dominios de seres vivos

Durante buena parte de la Historia de la Vida, en nuestro planeta sólo hubo procariontes. La fotosíntesis surgió en ellos. Un grupo en concreto, las cianobacterias, cambió el planeta. La Tierra era un mundo sin oxígeno. De hecho, este gas era (y es) un veneno para la vida. Sin embargo, ellas comenzaron a fotosintetizar y a liberar oxígeno como material de desecho, digámoslo así. Poco a poco oxidaron todo el hierro que había disponible, obligaron a otras bacterias y arqueas a refugiarse en lugares sin oxígeno, o a evolucionar para adaptarse a él, y alteraron la composición de la atmósfera hasta alcanzar un nivel de oxígeno que permitió la formación de la capa de ozono y la evolución de criaturas complejas. Ríanse ustedes del cambio climático actual. Este acontecimiento, denominado Gran Oxidación o crisis del oxígeno, sí que fue ingeniería planetaria a gran escala…

Por cierto, nuestras células, eucariotas ellas, son el producto de la simbiosis entre células procariotas. En el fondo, somos colonias de bacterias y arqueas.

En resumen: olvídense, si es que todavía queda alguien que piense así, de los dos reinos tradicionales. Siendo conservadores, y para no complicarnos la existencia, adoptaremos un sistema de seis reinos. He aquí un enlace a un diagrama bastante explicativo:

yota

– El reino de las bacterias (o eubacterias, hablando con propiedad).

– El reino de las arqueas (o arqueobacterias).

Y ya dentro de los eucariotas, con células complejas, los cuatro reinos restantes:

– El reino vegetal (seres que hacen la fotosíntesis y presentan cuerpos con tejidos y órganos complejos).

– El reino animal (no realizan la fotosíntesis, sino que se alimentan por ingestión. Presentan cuerpos complejos, con tejidos y órganos. Algunos de ellos escriben en blogs).

– El reino de los hongos (tampoco hacen la fotosíntesis, pero sus cuerpos son más simples, unicelulares o filamentosos, con paredes celulares de quitina, y se alimentan por absorción).

– El reino de los protistas, cajón de sastre donde incluimos a los eucariotas que no encajan en los tres reinos anteriores. No suelen formar tejidos ni órganos, y sus cuerpos son sencillos. Los hay que realizan la fotosíntesis, como ciertos grupos de algas (aunque algunas de ellas pueden crecer hasta alcanzar tamaños enormes). Otros, en cambio, se alimentan de materia orgánica muerta o son depredadores, como ciertos protozoos.

En realidad, los protistas podrían dividirse en varios reinos, pero dejémoslo estar…

Pincha aquí para leer la entrada previa  LINNEO Y EL JUEGO DE… REINOS (I)

Autor: Dr. Eduardo Gallego

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