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24 may 2015

LLAMADLO CADENA PERPETUA

¿Prisión permanente reviqué…?

penal

Nuevo Código Penal – ¿cadena perpetua?

Estuvo en el candelero de la actualidad hace unos meses el siguiente tema: la prisión permanente revisable. Usted, querido amigo, se preguntará ¿Qué narices es eso? Pues eso es, ni más ni menos, que el nombre bobalicón y bien intencionado que nuestros amadísimos legisladores le han dado a la cadena perpetua, que en este articulo yo me permitiré llamar así para, al contrario que nuestros amadísimos legisladores, no tomarle el pelo.

Pero antes, le explicare el porqué de llamar así a la criatura, por qué hay que llamarlo “técnico en aplicación de pintura sobre superficies metálicas de automóviles” en vez de decirle, con todos mis respetos, chapista.

Pues bien, resulta que en el apartado 2º del artículo 25 de nuestra Constitución, se nos dice que las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad están orientadas a la reeducación y la reinserción social. Lo que quiere decir aquí el legislador es que los delincuentes van a la cárcel a convertirse en buenas personas. No crean que esta buena intención se encuentra sólo en el Ordenamiento Jurídico español, es propia de todo sistema penitenciario contemporáneo y democrático.

Cuando un ciudadano ve en los Telediarios una crónica cualquiera sobre terrorismo, pedofilia o alguna barbaridad de este estilo, manda la proporcionalidad del Estado social y democrático  a freír puñetas, se activan nuestras entrañas, y deseamos que caiga sobre el autor de la barbarie la mayor pena posible, pero a modo de Ley del Talión. Así pues, en las tan repetitivas y sin sentido tertulias televisivas, siempre hay alguna mente lúcida que reclama para nuestro ordenamiento la cadena perpetua. Pues bien, en nuestro ordenamiento no cabe dicha pena, debido al precepto constitucional antes mencionado así que, para que quede guay, la llaman de la otra forma.

Entonces se genera un debate en nuestra sociedad, y el amadísimo legislador baja de los púlpitos al fango para convertirse en político y decir: vamos a endurecer las penas y a introducir la bla bla bla bla… Podríamos definir al político como el único animal que se cree su propia propaganda. Pues, si ha recibido formación jurídica, sabe que nuestro sistema no va a enfocado a la cadena perpetua, aunque se puede implantar y, de hecho, se ha implantado en la Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo, por la que se modifica nuestro Código penal vigente de 1995. Pero la realidad es que al amadísmo legislador-político le importan los votos y no los principios que rigen nuestro sistema penitenciario (aquí caen en la función simbólica del Derecho penal, de la que le hablaré más adelante y en artículos futuros)

Yo particularmente, no soy contrario a la cadena perpetua y, si se ha introducido con conocimiento de causa y es efectiva en un futuro, aplaudiré a rabiar. No obstante, si se ha introducido “a lo tío Diego” para contentar a los que piensan con las entrañas, me parece que este es un tema a tratar con algo más de responsabilidad, porque, vayamos a la praxis, alguien que va a estar a la sombra de por vida al Estado (a todos nosotros) le (nos) cuesta dinero.

Sinceramente, no se cual es la intención de los gobernantes, pero si se han inventado un nombre que queda tan bien para llamar a algo tan simple como la cadena perpetua, para mí que me quedo con la segunda opción y la cadena perpetua se ha introducido al bulto y sin un estudio de la repercusión que tendría en nuestro sistema penitenciario.

Qué cándidos nuestros amadísimos legisladores que meten a un tío lo suficientemente malo en la cárcel para que esté a perpetuidad, pero lo hacen de manera revisable para que, de vez en cuando, comprobemos si se ha vuelto bueno y soltarlo…Ayy… ¡Qué buena gente! ¿No será que no se creen la Constitución y el cuento de la reinserción y lo que han hecho ha sido darle ese nombre para ver si cuela ante la oposición, los teóricos y todo aquel que pueda cuestionar esta idea?

En conclusión, querido lector, mi intención con estas letras es transmitirle que no por hacer más y mayores cosas se atajará mejor un problema sino que es preferible realizar unas poquitas actuaciones con concreción y coherencia pues, para dejarse llevar por las entrañas, ya está el vulgo y el político, si lo es con mayúsculas, debería limitarse a buscar una solución, ponerla en práctica y, si es capaz, explicarla a la opinión pública, antes que matar moscas a cañonazos.

 

AUTOR: FRANCISCO CRUZ.

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