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7 ago 2018

¿Es seguro reutilizar las botellas de agua?

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Con esta pregunta, que seguro que todos nos hemos cuestionado, empezamos este post.

Rellenar con agua las botellas de plástico varias veces es una acción común que ayuda a disminuir la cantidad de plástico que se produce y comercializa a nivel mundial y nos permite ahorrar algo de dinero en nuestra cesta de la compra pero, ¿es una práctica segura?

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Hace unos años se realizó una declaración de conformidad de acuerdo con la regulación europea Nº. 10/2011 para garantizar la seguridad de los materiales plásticos en contacto con los alimentos. Esta regulación estableció una lista sustancias que están autorizadas para su uso en materiales plásticos. Algunos compuestos se encuentran sujetos a restricciones y / o especificaciones de acuerdo con sus datos y características toxicológicas.

En este punto, entra la figura del agua envasada en botellas de plástico. Uno de los principales polímeros usados en el embotellamiento de bebidas carbonatadas y agua es el politereftalato de etileno, comúnmente denominado como PET y cuya fórmula química es (C_{10}H_8O_4)_n. Este polímero es extensamente usado para este fin y ha ido sustituyendo al cloruro de polivinilo (PVC) en las últimas décadas, debido a que tiene buena resistencia química a otros compuestos (aunque puede ser atacado por acetonas y ketonas) y posee gran resistencia a la tensión y a la degradación por impacto.

Sin embargo un estudio publicado en la revista científica Water research, cuyo índice de impacto científico es alto dentro de este área, ha publicado hace unos años, unos datos reveladores sobre el uso y la consecuente degradación química del polímero PET.

En este estudio se ha afirmado que se han detectado actividades genotóxicas y estrogénicas en agua embotellada en PET. Hay especies inorgánicas que se utilizan en la síntesis química del PET, como por ejemplo, el trióxido de antimonio Sb_2O_3 que es uno de los catalizadores más importantes en la síntesis de este material. Todos los estudios revisados concuerdan que el antimonio es el más relevante elemento obtenido del análisis del agua de las botellas de PET. Estos estudios demuestran que después de un tiempo de almacenaje superior a 6 meses en temperatura ambiente, la migración de estas moléculas hacia el agua potable aumentó en un 90%. Adicionalmente, y debido al menor pH del agua carbonatada, se ha demostrado que la concentración de antimonio es mayor que en el agua sin carbonatar.

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Por otro lado, la adición de plastificantes del tipo ftalatos, está muy extendido, ya que se usan con el fin de mejorar la suavidad y flexibilidad del plástico. Este compuesto, cuyo uso está sujeto a diversas controversias, se encuentra sujeto a regulaciones muy estrictas cuando está en contacto con los alimentos. Se ha encontrado ftalatos en agua cuando las condiciones de almacenamiento rozaban las 10 semanas y las temperaturas podían alcanzar 30 grados, cosa muy fácil de conseguir en el territorio español en verano, por ejemplo.

Aunque el empaque en contacto con alimentos está estrictamente controlado por reglamentos europeos, los envases pueden lixiviar sustancias estrogénicas. Un estudio realizado por Biscardi et al. (2003) demostró que las muestras de agua almacenadas durante 2 meses mostraron un aumento de ocho veces en la frecuencia de micronúcleos en comparación con agua destilada. Además, se observó un daño significativo de ADN en células humanas a las que se aplicó agua de botellas de PET.

Los disruptores endocrinos son substancias químicas ajenas al cuerpo humano o a la especie animal. Estos compuestos son capaces de alterar el equilibrio hormonal involucrado en muchas rutas metabólicas biológicas y pueden producir graves problemas relacionados con la salud, como la pubertad temprana en las mujeres, recuentos de espermatozoides reducidos, función alterada de la reproducción, obesidad y un largo etcétera. Algunos autores han informado de actividad estrogénica en minerales agua en botellas de PET, usando distintos tipos de bioensayos. Otros ensayos realizados por Pinto y Reali, 2009; Wagner y Oehlmann, 2009; Sax, 2010; Wagner y Oehlmann, 2011, demostraron la presencia de disruptores endocrinos en agua embotellada con PET. Estudios más recientes como Wagner y Oehlmann, sugieren que compuestos retenidos en DMSO (dimetilsulfóxido)  podrían ser la causa de la mayor actividad estrogénica donde esta actividad fue tres veces mayor en agua embotellada de material polimérico que en vidrio.

El envasado en contacto con alimentos está estrictamente regulado (UE, 2004, 2011) tal y como se ha mencionado a lo largo de este artículo, pero la detección de contaminantes liberados de materiales plásticos es real y controvertido, especialmente en la actividad estrogénica. Aunque es necesario seguir detectando el efecto de los envases de plástico en el agua, se observa a priori que puede existir un riesgo potencial para la salud humana.

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Volviendo a la pregunta inicial y expuestos los resultados obtenidos de diversas investigaciones, podríamos dar respuesta diciendo que es preferible comprar agua envasada en botellas de vidrio. Ya no sólo para curarnos en salud por los efectos tóxicos que potencialmente podría causarnos sino, también, desde un punto de vista ético  medioambiental.

Autora: Nerea Pérez González

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