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14 oct 2015

Paradoja y Contraparadoja 1/2

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Paradoja y Contraparadoja: la familia como sistema autocorrectivo

Artículo basado en el libro “Paradoja y contraparadoja: un nuevo modelo en la terapia de la familia con transacción esquizofrénica

Autores: M. Selvini Palazzoli • L. Boscolo G. Cecchin • G. Prata

 

‘’Se refiere al trabajo terapéutico realizado con 15 familias de las cuales 5 incluían niños cuyas edades oscilaban entre los 5 y 7 años, con conductas psicóticas graves, y 10, que incluían sujetos de edades comprendidas entre los 10 y 22 años, con diagnóstico de esquizofrenia en etapa florida, de comienzo relativamente reciente y que nunca habían sido hospitalizados.’’ [Mara Selvini-Palazzoli]

 libro

Se parte de una hipótesis: la familia es un sistema autocorrectivo, autogobernado por reglas que se constituyen en el tiempo a través de ensayos y errores. La idea central es que cada familia o grupo comparte una serie de reglas donde se sabe lo que está y lo que no está permitido y de esta forma se lleva a pensar que en las familias ‘’patológicas’’ también existen esas reglas que de algún modo también serán patológicas. Como las conductas sintomáticas son parte de las relaciones de este sistema, la solución radica en cambiar las reglas.

Los resultados han demostrado que cuando se logra cambiar una regla fundamental, podemos obtener rápidamente la desaparición del comportamiento patológico.

Sabemos que cada sistema se caracteriza por dos funciones contradictorias: la tendencia homeostática y la capacidad de transformación cuyo interjuego mantiene el equilibrio y garantiza su evolución. Pues en los sistemas patológicos se repiten compulsivamente las soluciones memorizadas al servicio de la homeostasis. En las familias con pacientes psicóticos es increíble como la familia mantiene el juego de una variedad e inventiva impresionantes.

Entonces aquí viene cuando el terapeuta tiene que considerar a los miembros de la familia como un circuito de interacción y sin poder unidireccional alguno sobre la de los demás, pero claro, tampoco puedes considerar a ese miembro como el causante de los problemas porque con el resto de miembros ocurre de la misma forma.

Es curioso como la familia con transacción esquizofrénica sostiene su propio juego a través de marañas de paradojas que incluyen a todos los miembros y me da la sensación de que puede que haya veces que este juego beneficie para el que cree tener poder, pero seguiré leyendo porque me parece una cuestión muy interesante.

Mara Selvini-Palazzoli da inicio en Milán al estudio de las familias en el ‘’Centro para el estudio de las familias’’, pero no fue hasta 1972 cuando empezó a crecer. Me parece interesante la idea de usar una pareja heterosexual porque así le es más fácil hablar a las familias, ya que se produce el efecto de polarización de una madre con la terapeuta y viceversa, y porque así no influyen los estereotipos culturales sobre los dos sexos.

Es importante que el primer contacto que se hace con las familias sea telefónico porque así podemos observar como quien atiende la llamada desde su intimidad está más desinhibido para expresar lamentos, peticiones y más o menos hacer una pequeña inferencia, de esta forma también las familias sientes que se preocupan por ellos. Así que los terapeutas realizan una ficha telefónica cogiendo todos los datos posibles sobre los padres.

Una vez que se ha concertado la entrevista la manera de proceder es la siguiente:

  • Una sala equipada con muchos asientos que ocupan muy poco espacio, cielo raso aislante y un amplio espejo unidireccional, además de un micrófono.
  • En una sala contigua hay 2 terapeutas que recogen la grabación, de la que se informa a la familia de su existencia.

Cada sesión tiene 5 partes:

  1. La presión
  2. La sesión
  3. La discusión de la sesión
  4. Conclusión de la sesión
  5. El acta de la sesión

En la primera parte se reúnen los terapeutas para leer la ficha y en la segunda parte, con una duración de 1 hora aproximadamente se solicita información y se interesan en el modo en el que dan información cuando interactúan. Los terapeutas no harán ningún tipo de juicio sobre los que observen. Después se reúnen los terapeutas para comentar lo observado y se concluye la sesión con un breve comentario o una prescripción que ha de resultar paradójica. De ser necesario un tratamiento terapéutico se acuerdan los honorarios y se fijan las sesiones (suelen ser unas 10). Y finalmente los terapeutas hacen el acta de la sesión y comentan si han visto alguna conducta que haya que anotar. Es muy importante que los terapeutas que están en la sala contigua echen una mano porque no es lo mismo estar en la sesión que verlo desde fuera para ver los errores. Pero aun así hay que tener cuidado y experiencia para no hacer los problemas de estas familias de uno mismo.

Jay Hayley ha sido el primero en evidenciar el rechazo que todo miembro de estas familias tiene para admitir que otro delimite su comportamiento o que él delimita el de los demás. Por lo que con una familia con transacción esquizofrénica todo se complica.

De por sí es difícil aprender a convivir en pareja y hay que buscar una solución para convivir. Bolwen decía que se necesitan tres generaciones para crear un esquizofrénico, pues en la segunda generación, donde está la joven pareja además de las malas soluciones que dieron sus padres se observa otra disfunción ‘’la cautela a exponerse, por miedo al rechazo’’ y en estas familias hay una lucha constante por definir la relación que viene dada por los padres porque se comportaron como si el dar una confirmación fuese un signo de debilidad, como si decir que has hecho algo bien les hiciera perder autoridad.

Según la hipótesis de Bateson buscamos comprobar tantas veces el desplacer que pensamos que llevándolo al extremo conseguiremos un cambio y verificamos constantemente ese desplacer. Somos redundantes en nuestro dolor. Entonces en este punto nuestra tendencia a rendirnos aumenta y fallar se convierte en insoportable. Hay que evitar que esto ocurra y la única manera es descalificando la propia definición de la relación, rápidamente, antes de que el otro lo haga. Así es como empieza el juego y sus reglas, enmascarando el mensaje para no exponerse y se aprende a evitar las contradicciones lógicas y a crear paradojas. Es como pensar todo el tiempo ‘’ no hago cuentas de ti, no estás y no existes’’ y aun así hay una descalificación peor porque la misma persona que hace el mensaje se califica como no existente.

Como cuando la pareja llega a terapia el juego está cristalizado y parecen inseparables, enmascaran su juego y es muy difícil para los terapeutas llevar a cabo la terapia porque nos enseñan cuando estudiamos a fijarnos en los sentimientos y partir de ahí y en sistémica hay que ignorar esto. Cambiar el ‘’ser’’ por ‘’muestra’’.

El ejemplo que ponen sobre el señor Franchi ayuda a entenderlo mejor, porque si él muestra por la hija designada un interés erótico, la misma que hacia él muestra hostilidad y desprecio, su mujer mostrará celos a los dos y ternura hacia la otra hija. Si la paciente designada por ejemplo mostrara amor hacia el padre entre ellos se crea una alianza y termina el juego, pero obligaría a la madre a aliarse con la otra hija, de tal modo que tendríamos 2 facciones.

Ningún miembro deja que el juego termine, se usa la hostilidad, dependencia, fuga, etc..

Los padres hacen maniobras opuestas, uno se muestra como compañero ‘’potencialmente fugitivo’’ anticonformista y que no teme a nuevas experiencias, capaz de rehacer su vida, con amigos y demás pero que realmente ha llegado al límite y está exhausto. El otro siempre tiene mil contradicciones, se muestra estable, todo es dedicación y es el ‘’enamorado’’ incapaz de perder al otro. Pues ya está el juego funcionando, la fuga enclava el uno al otro y en esta condición comienza a aparecer el ‘’volver a intentar, quizá’’. Se usa la lástima, la ansiedad y la tristeza como modo de mantener el juego.

Al contrario que como pasa en el mundo animal, como en el ejemplo de los lobos en el que el que vence adopta comportamientos de cachorro cuando se da cuenta que ha perdido, en el caso del juego esquizofrénico, cuando uno de los cónyuges verbalmente expresa “rendición” realmente no se produce tal hecho, es una forma de continuar con el juego ya que posteriormente podrá aludir a ese momento afirmando que no se rindió o que no cedió. De manera que se perpetúa el juego. Este tipo de paradoja se ve también como indica Bateson en los pacientes de Alcohólicos Anónimos, que no saben cuando han vencido al alcohol o no, porque depende de la interpretación de cada uno sobre si el hecho de no probarlo más indica que te ha ganado el alcohol porque ahora le tienes miedo o porque tú crees que eres más fuerte. A pesar de que las partidas pueden parecer similares hay una diferencia básica, la botella es una cosa y por tanto no hay reciprocidad, por lo que el alcohólico prevalecerá sobre ella, porque no puede decir que esta exhausta, triste o deprimida, en este caso es unidireccional. Sin embargo en el juego esquizofrénico los participantes son humanos y se producen interacciones circulares, es decir, cualquiera puede responder el desafío con otro desafío, una jugada con otra jugada.

¿Entonces, quien tiene que cambiar?, porque para el paciente esquizofrénico los demás no deberían haber dejado de ser como eran. El mensaje esquizofrénico es este: ‘’no es que deben hacer algo diferente -deben ser lo que no son- sólo así podrán ayudarme a ser lo que no soy pero que podría ser, si ustedes fueran lo que no son”. Este es el mensaje de alguien que se ha hecho maestro de un aprendizaje cuyos miembros evitan definir la relación pero a su vez piden cambiar la definición de una relación que nunca ha sido definida. Es una superparadoja.

Si alguien de la familia dice algo, siempre hay un miembro más listo dispuesto a hacer entender que no lo ha dicho como debía o tenía que hacerlo de otra manera, y así extrapolándolo a otra situaciones, si alguien trata de ayudar a otro este le da a entender que no lo hace bastante a menudo, que no lo hace bien o que no le ayuda. En resumen, los miembros se sienten como que se les dice que hacen las cosas mal sin que nadie les dijera que era lo apropiado.

Sabemos que un sistema para llegar al equilibrio se autocorrige con una reacción negativa, por lo que cuando una familia intenta evocar un cambio el paciente esquizofrénico reacciona de forma negativa, ya que para una familia con un miembro así todo cambio es advertido como una amenaza, de manera que el sistema reacciona muy negativamente. De la misma forma cuando en alguna familia hay algún noviazgo la presencia de este nuevo individuo hace que se redistribuya el juego (coaliciones, etc..), que garantizaran la permanencia del juego. La lealtad de los miembros funciona al punto de hacerse necesaria la aparición en alguno de los hijos de un comportamiento esquizofrénico. Desde esta perspectiva se pueden considerar la entrada de amenazas y contramenazas que lanzan los padres hasta que finalmente uno sale del juego o se aleja.

Llego a una conclusión, ¿quién ha realizado la primera movida del juego?, porque si en un adolescente empieza a aparecer una conducta psicótica y los terapeutas prescriben a los padres que dejen de reprimirlo y dejen salir su conducta de adolescente dirán que ellos nunca lo reprimieron pero que han seguido el consejo sin resultado, ya no se podrá hacer nada. Y se llega a comprender que para entender el juego solo hay que limitarse a observar que las familias hacen jugadas (hostilidad, ternura, frialdad, depresión, debilidad) y contrajugadas para perpetuar el juego. Todos son culpables del juego.

Sobre la cuestión de quien es mas poderoso encontramos que los niños esquizofrénicos cuando se dan cuenta de que su poder no es unidireccional reaccionan mal y que sus madres hacen verbalizaciones, (tengo que aceptarlo y amarlo) que sólo llevan a perpetuar el juego y ninguna acepta que no es culpa de nadie que el niño sea así, sino que el niño se había sacrificado por las necesidades de todos. En ese momento la madre se define como culpable. Entre la errónea convicción de poder (niño) y errónea convicción de culpa (padres) todos permanecen en el juego en sus papeles de victimas cómplices. Como se ve no es fácil salir de esta trampa si se ha tenido la desgracia de caer en ella.

Llegados a este punto caemos en la cuenta de que todo aprendizaje se produce por ensayo y error, y se comprueba con los experimentos de ratas, las ponemos en un laberinto y aprenden el camino y consiguen su meta cuando cometen errores constantemente, entonces el error no lo tenemos bien visto porque realmente te hace llegar a la meta. Si no cogemos la información obtenida del error entonces este sí que se convierte en algo malo, porque al no haber aprendizaje sí que persistes en el error siempre.

Los psicoterapeutas están expuestos al condicionamiento lingüístico, En el caso de la familia con interacción esquizofrénica, donde los dos niveles comunicacionales, analógico y digital, están en contraposición, el condicionamiento lingüístico induce a una serie de errores. Como conceptualizar la realidad de la familia de una forma lineal y no sistémica-circular, porque no hay que tomar la historia de la familia como tal, sino ir enlazando con lo que ha pasado, no se puede ceñir a lo que se le dice al terapeuta en ese momento. Juzgar la forma de comunicarse de la familia en relación a como se comunica el terapeuta y analizar solo la forma digital (escrita) de las familias con la analógica (gestos), ya que están contrapuestas.

Después de hablar de condicionamiento lingüístico llegamos a que al síntoma del paciente hay que darle una connotación positiva a la hora de describirlo, y aunque la conducta de los padres tiene una connotación negativa, la postura de los terapeutas es de darle también una connotación positiva para así mantener la unidad familiar, de esa forma no se forman alianzas o subgrupos. Como la unidad familiar es sistémica y eso incluye que haya una homeostasis, el hecho de dar una connotación negativa lo que hace es que la familia cambie por imposición porque les hacen ver error y no por trasformación lo que resulta en una respuesta negativa al cambio. Los comportamientos no se pueden calificar como buenos o malos porque la sistémica excluye todo lo moralista y consecuentemente no puedes hacer a la connotación positiva como tal. La familia llega a una conclusión y es que sólo pueden continuar juntos si no definen la relación, es como que si no se dan cuenta de su realidad no les va a afectar, y así el paciente designado aprende la mayor de las reglas, a no definir la relación. Pero al mismo tiempo alude a la necesidad que tiene el síntoma de definir la relación dado que como una relación considerada como indefinible es insostenible Esto lleva a los padres a pedir ayuda para que no se rompa su equilibrio y el trabajo de los terapeutas será el de definir la relación sin tener miedo a una descalificación y que esa definición sea de un tipo de contexto. Hay que situar a todos los miembros de la familia en un mismo plano, al mismo nivel y hacerles entender que así con esa cohesión es como se mantiene la homeostasis y consecuentemente se produce la trasformación, hacer que coexista el vínculo familia-terapeuta cuando uno se haya proclamado líder aunque ninguno quiera y por último definir el contexto como terapéutico. Sin embargo, es difícil dar connotaciones positivas debido a las interpretaciones que hacen los pacientes de esa connotación.

Autora: Rocío Molina

Seguir leyendo la segunda parte. Misma autora.

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