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22 jul 2017

REFLEXIONES SOBRE LA SEMIÓTICA

La semiótica y su relación con la señalización del entorno.

La semiótica queda definida como la teoría de los signos. En este sentido, Charles Peirce fue el primero en la sistematización de esta disciplina que sirve de fundamento a otras tan disímiles como las matemáticas y las ciencias de comunicación y el arte.

De igual forma, la semiótica puede ser entendida como la teoría general de los signos, o de los lenguajes en cuanto a sistemas de signos.

Relacionado con el término semiótica nos encontramos con el de semiología y nos podemos preguntar si existe diferencia entre ambos. Oficialmente no hay ninguna, aunque en la práctica el uso vincule más el término semiología a la tradición europea y el de semiótica a la tradición anglosajona. En cualquier caso, el uso de semiótica tiende a generalizarse.

En la tradición griega se utilizó también la “semiosis” en un sentido de interferencia de signos. Estas palabras proceden de semeion que es el signo o la señal.

No es hasta el siglo XVII donde J. Locke emplea el término semiótica como equivalente a la lógica tradicional, entendida esta última como la teoría de los signos verbales. Pero la obra más completa y evolucionada fue desarrollada en 1938 en el texto Foundations of theory of signs (Fundamentos de la teoría de los signos) escrito por el filósofo norteamericano CH. W. Morris quien, en este sentido, sigue los pasos de Charles Sanders Peirce al partir de la definición de signo de este último: “algo que está para alguien en lugar de otra cosa en algún respecto o capacidad”. Este”estar en lugar de” suele parafrasearse como evocar un algo en la mente de alguien.

La semiótica de Charles Morris trata de los procesos semiósicos, esto es, los procesos en los cuales algo funciona como signo. En este sentido nos comenta: “Algo es un signo solamente porque es designado como un signo de una cosa por un intérprete”

Llegados a este punto, hemos de preguntarnos como se puede definir realmente el signo, como se representa y qué factores intervienen en su concepto. Así, siempre se recogen tres elementos básicos:

El significante que es aquello que tiene un significado para la persona que ve el signo, el significado o aquello a lo que remite el significante y el intérprete, o sea, uno mismo.

imagen 1

En las figuras que acompañan al texto se muestran la representación gráfica y un ejemplo práctico del concepto peirceano del signo. Un signo S (señal) representa a un objeto O (cruce) y la relación entre ambas la produce el intérprete, en este caso, el observador que conduce el automóvil.

Pero, ¿qué es un signo?, básicamente, “un signo es algo que significa algo para alguien”. Esta es la sencilla definición que da Umberto Eco y en la que se encuentran reflejados los tres elementos antes mencionados.

Como se puede deducir, se distingue el signo peirceano de otras conceptualizaciones del signo y, éste es, en general, triádico y pragmático, entendiendo por triada a la unión de tres cosas en una, o lo que es equivalente, la unión de dos cosas en una tercera distinta de las dos primeras.

AUTOR: JUAN CARLOS GÓMEZ VARGAS 

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